Disposiciones generales sobre los delitos, las personas responsables, las penas, medidas de seguridad y demás consecuencias de la infracción penal

🏠 ≡ Penal > Penal General


LIBRO I. Disposiciones generales sobre los delitos, las personas responsables, las penas, medidas de seguridad y demás consecuencias de la infracción penal [ 10 a 137 ]

TÍTULO I. De la infracción penal [ 10 a 26 ]

TÍTULO II. De las personas criminalmente responsables de los delitos [ 27 a 31 quinquies ]

⬆️ Inicio

TÍTULO III. De las penas [ 32 a 94 bis ]

⬆️ Inicio

TÍTULO IV. De las medidas de seguridad [ 95 a 108 ]

⬆️ Inicio

TÍTULO V. De la responsabilidad civil derivada de los delitos y de las costas procesales [ 109 a 126 ]

⬆️ Inicio

TÍTULO VI. De las consecuencias accesorias [ 127 a 129 bis ]

TÍTULO VII. De la extinción de la responsabilidad criminal y sus efectos [ 130 a 137 ]

⬆️ Inicio

Delitos e infracciones electorales

🏠 ≡ Constitucional > Régimen Electoral


📑 LEY ORGÁNICA DEL RÉGIMEN ELECTORAL GENERAL

TÍTULO PRIMERO. Disposiciones comunes para las elecciones por sufragio universal directo [ 2 a 153 ]

CAPÍTULO PRIMERO. Derecho de sufragio activo [ 2 a 5 ]

CAPÍTULO II. Derecho de sufragio pasivo [ 6 a 7 ]

CAPÍTULO III. Administración electoral [ 8 a 30 ]

CAPÍTULO IV. El censo electoral [ 31 a 41 ]

CAPÍTULO V. Requisitos generales de la convocatoria de elecciones [ 42 ]

CAPÍTULO VI. Procedimiento electoral [ 43 a 120 ]

CAPÍTULO VII. Gastos y subvenciones electorales [ 121 a 134 ]

CAPÍTULO VIII. Delitos e infracciones electorales [ 135 a 153 ]

Sección I. Disposiciones generales [ 135 a 138 ]

CONSIDERACIÓN DE FUNCIONARIO PÚBLICO [ 135.1 ]
DOCUMENTO [ 135.2 ]
CONCURSO DE NORMAS [ 136 ]
INHABILITACIÓN PARA EL DERECHO DE SUFRAGIO PASIVO [ 137 ]
APLICACIÓN DEL CÓDIGO PENAL [ 138 ]

Sección II. Delitos electorales [ 139 a 150 ]

DELITOS COMETIDOS POR FUNCIONARIOS PÚBLICOS [ 139 ]
FALSEDAD COMETIDA POR FUNCIONARIO PÚBLICO [ 140 ]
INFRACCIÓN DE LOS TRÁMITES PARA EL VOTO POR CORREO [ 141.1 ]
FALSEDAD COMETIDA POR PARTICULAR [ 141.2 ]
EMISIÓN DE VARIOS VOTOS O EMISIÓN SIN CAPACIDAD [ 142 ]
ABANDONO O INCUMPLIMIENTO DE LAS MESAS ELECTORALES [ 143 ]
DELITOS EN MATERIA DE PROPAGANDA ELECTORAL [ 144 ]
DELITOS EN MATERIA DE ENCUESTAS [ 145 ]
SOBORNO, COACCIÓN Y OBSTACULIZACIÓN DEL DERECHO AL VOTO [ 146 ]
ALTERACIÓN DEL ORDEN DEL ACTO ELECTORAL [ 147 ]
CALUMNIA E INJURIA EN CAMPAÑA ELECTORAL [ 148 ]
DELITO CONTABLE ELECTORAL [ 149 ]
APROPIACIÓN INDEBIDA DE FONDOS ELECTORALES [ 150 ]

Sección III. Procedimiento judicial [ 151, 152 ]

LEY DE ENJUICIAMIENTO CRIMINAL Y TRAMITACIÓN PREFERENTE [ 151.1 ]
ACCIÓN PÚBLICA Y RELEVACIÓN DE FIANZA [ 151.2 ]
PUBLICIDAD DE LAS SENTENCIAS [ 152 ]

Sección IV. Infracciones electorales [ 153 ]

COMPETENCIA Y SANCIONES [ 153.1 ]
INFRACCIONES SOBRE ENCUESTAS ELECTORALES [ 153.2 ]
INFRACCIONES SOBRE LÍMITE DE GASTOS ELECTORALES [ 153.3 ]

Infracciones electorales

🏠 ≡ Constitucional > Régimen Electoral > Delitos e infracciones electorales

🗓️ Última revisión 28-10-2026


📑 LOREG

TÍTULO PRIMERO. Disposiciones comunes para las elecciones por sufragio universal directo [ 2 a 153 ]

CAPÍTULO VIII. Delitos e infracciones electorales [ 135 a 153 ]

Procedimiento en los delitos electorales

🏠 ≡ Constitucional > Régimen Electoral > Delitos e infracciones electorales

🗓️ Última revisión 27-10-2026


📑 LOREG

TÍTULO PRIMERO. Disposiciones comunes para las elecciones por sufragio universal directo [ 2 a 153 ]

CAPÍTULO VIII. Delitos e infracciones electorales [ 135 a 153 ]

Delitos electorales

🏠 ≡ Constitucional > Régimen Electoral > Delitos e infracciones electorales

🗓️ Última revisión 26-10-2026


Interpretación de la prohibición de realización de campaña electoral del artículo 53 LOREG. Instrucción JEC 3/2011

🏠 ≡ Constitucional > Régimen Electoral > Propaganda y actos de campaña electoral


📕 Instrucción 3/2011, de 24 de marzo, de la Junta Electoral Central, sobre interpretación de la prohibición de realización de campaña electoral incluida en el artículo 53 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General

🗓️ Vigencia 29-3-2011


La Ley Orgánica 2/2011, de 28 de enero, ha realizado importantes modificaciones en la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General (LOREG). Uno de los aspectos que sufre un cambio profundo es el del régimen jurídico de las campañas electorales, y más concretamente el de los límites temporales a los que deben someterse las candidaturas en las actividades de captación del voto. La finalidad de estas modificaciones es, según la exposición de motivos de la ley, «la reducción del peso de la publicidad y propaganda» en el período electoral y correlativamente «una mayor incidencia» durante el mismo de «la exposición y debate de los programas y propuestas» de las formaciones políticas que participan en las elecciones.

La nueva redacción del artículo 53 de la LOREG limita la posibilidad de que las entidades concurrentes a las elecciones puedan realizar determinados actos de propaganda electoral, como la contratación de espacios publicitarios o la petición directa del voto, antes y después del período de campaña electoral delimitado por el Capítulo VI del Título I de la LOREG. Parece aconsejable la elaboración de unos criterios que faciliten la interpretación de la nueva redacción de la Ley con el fin de otorgar mayor seguridad jurídica a las candidaturas.

Con esta finalidad, la Junta Electoral Central, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 19.1.c) y f) de la LOREG, y previa consulta a las formaciones políticas con representación en el Congreso de los Diputados, ha aprobado la siguiente

INSTRUCCIÓN


Primero. Prohibición de difusión de propaganda electoral entre la convocatoria de las elecciones y el inicio de la campaña electoral

Segundo. Actos permitidos

Tercero. Facultades de las Juntas Electorales

Cuarto. Publicación en el BOE y entrada en vigor

Disposiciones generales a los delitos e infracciones electorales

🏠 ≡ Constitucional > Régimen Electoral > Delitos e infracciones electorales

🗓️ Última revisión 22-10-2026


📑 LOREG

TÍTULO PRIMERO. Disposiciones comunes para las elecciones por sufragio universal directo [ 2 a 153 ]

CAPÍTULO VIII. Delitos e infracciones electorales [ 135 a 153 ]

CONSIDERACIÓN DE FUNCIONARIO PÚBLICO [ 135.1 ]

DOCUMENTO [ 135.2 ]

CONCURSO DE NORMAS [ 136 ]

INHABILITACIÓN PARA EL DERECHO DE SUFRAGIO PASIVO [ 137 ]

APLICACIÓN DEL CÓDIGO PENAL [ 138 ]

Integrantes de la Corporación Local como miembros de las Mesas electorales

🏠 ≡ Constitucional > Régimen Electoral > Administración Electoral > Mesas y Secciones Electorales


📕 JEC 31-1-2005 – Acuerdo: 41/2005 – Expediente: 140/171


Los únicos casos que la LOREG considera expresamente, en su artículo 27 apartados 1 y 3, como causa justificada que impida el desempeño de los cargos de Presidente y Vocal de Mesa electoral son el presentarse como candidato y el concurrir la condición de inelegible en la persona de que se trate, debiendo, fuera de esos casos, apreciar la competente Junta Electoral de Zona las circunstancias concurrentes.

Procedimiento electoral

🏠 ≡ Constitucional > Régimen Electoral


📑 LEY ORGÁNICA DEL RÉGIMEN ELECTORAL GENERAL

TÍTULO PRIMERO. Disposiciones comunes para las elecciones por sufragio universal directo [ 2 a 153 ]

CAPÍTULO PRIMERO. Derecho de sufragio activo [ 2 a 5 ]

CAPÍTULO II. Derecho de sufragio pasivo [ 6 a 7 ]

CAPÍTULO III. Administración electoral [ 8 a 30 ]

CAPÍTULO IV. El censo electoral [ 31 a 41 ]

CAPÍTULO V. Requisitos generales de la convocatoria de elecciones [ 42 ]

CAPÍTULO VI. Procedimiento electoral [ 43 a 120 ]

Sección I. Representantes de las candidaturas ante la Administración electoral [ 43 ]

Sección II. Presentación y proclamación de candidatos [ 44 a 48 ]

PRESENTACIÓN DE CANDIDATOS [ 44 ]
PARIDAD [ 44 bis ]
PLAZO [ 45 ]
DOCUMENTACIÓN [ 46 ]
PUBLICACIÓN [ 47 ]
MODIFICACIÓN Y BAJAS [ 48 ]

Sección III. Recurso contra la proclamación de candidaturas y candidatos [ 49 ]

Sección IV. Disposiciones generales sobre la campaña electoral [ 50 a 52 ]

PROHIBICIÓN DE PROPAGANDA INSTITUCIONAL E INAUGURACIONES [ 50 ]
DURACIÓN [ 51 ]
PROHIBICIONES PERSONALES [ 52 ]

Sección V. Propaganda y actos de campaña electoral [ 53 a 58 bis ]

PERIODO DE PROHIBICIÓN DE CAMPAÑA ELECTORAL [ 53 ]
ACTOS PÚBLICOS DE CAMPAÑA ELECTORAL [ 54 ]
RESERVA DE LUGARES GRATUITOS PARA LA COLOCACIÓN DE CARTELES [ 55, 56 ]
LOCALES Y LUGARES PÚBLICOS PARA LA REALIZACIÓN DE ACTOS DE CAMPAÑA [ 57 ]
PUBLICIDAD EN PRENSA PERIÓDICA Y EMISORAS DE RADIO [ 58 ]
UTILIZACIÓN DE MEDIOS TECNOLÓGICOS Y DATOS PERSONALES EN LAS ACTIVIDADES ELECTORALES [ 58 bis ]

Sección 6.ª Utilización de medios de comunicación para la campaña electoral [ 59 a 67 ]

Sección VII. Derecho de rectificación [ 68 ]

Sección VIII. Encuestas electorales [ 69 ]

Sección IX. Papeletas y sobres electorales [ 70, 71 ]

Sección X. Voto por correspondencia [ 72 a 75 ]

SOLICITUD [ 72 ]
VOTO POR CORREO [ 73 ]
ESPECIALIDADES PERSONALES [ 74 ]
VOTO POR CORREO DE RESIDENTES EN EL EXTRAJERO [ 75 ]

Sección XI. Apoderados e interventores [ 76 a 79 ]

NOMBRAMIENTO DE APODERADOS [ 76 ]
DERECHOS DE LOS APODERADOS [ 77 ]
NOMBRAMIENTO DE INTERVENTORES [ 78 ]
VOTO Y DERECHOS DE LOS INTERVENTORES [ 79 ]

Sección XII. Constitución de las Mesas Electorales [ 80 a 83 ]

FORMACIÓN DE LAS MESAS [ 80 ]
URNAS, CABINAS, SOBRES Y PAPELETAS [ 81 ]
INTERVENTORES [ 82 ]
ACTA DE CONSTITUCIÓN [ 83 ]

Sección XIII. Votación [ 84 a 94 ]

INICIO, SUSPENSIÓN E INTERRUPCIÓN [ 84 ]
DERECHO A VOTAR, CENSO E IDENTIDAD DEL ELECTOR [ 85 ]
FORMA DE VOTAR Y SECRETO DEL VOTO [ 86 ]
DISCAPACIDADES [ 87 ]
CIERRE DE LA VOTACIÓN [ 88 ]
INTEGRANTES DE LA MESA [ 89 ]
INVIOLABILIDAD [ 90 ]
LOCAL ELECTORAL [ 91 a 94 ]

Sección XIV. Escrutinio en las Mesas electorales [ 95 a 102 ]

PROCEDIMIENTO [ 95 ]
VOTO NULO [ 96.1 a 4 ]
VOTO EN BLANCO [ 96.5 ]
RESULTADO [ 97 ]
PUBLICIDAD [ 98 ]
ACTA [ 99 ]
DOCUMENTACIÓN ELECTORAL [ 100 ]
DEPÓSITO DE LA DOCUMENTACIÓN ELECTORAL [ 101, 102 ]

Sección XV. Escrutinio general [ 103 a 108 ]

Sección XVI. Contencioso electoral [ 109 a 117 ]

Sección XVII. Reglas generales de procedimiento en materia electoral [ 118 a 120 ]

CAPÍTULO VII. Gastos y subvenciones electorales [ 121 a 134 ]

CAPÍTULO VIII. Delitos e infracciones electorales [ 135 a 153 ]

Papeletas y sobres electorales

🏠 ≡ Constitucional > Régimen Electoral > Procedimiento electoral

🗓️ Última revisión 19-10-2026


📑 LOREG

TÍTULO PRIMERO. Disposiciones comunes para las elecciones por sufragio universal directo [ 2 a 153 ]

CAPÍTULO VI. Procedimiento electoral [ 43 a 120 ]

Reuniones telemáticas y firma electrónica en la Junta Electoral de Zona

🏠 ≡ Constitucional > Régimen Electoral > Juntas Electorales


📕 JEC 25-4-2024 – Acuerdo: 122/2024 – Expediente: 129/22


Objeto:

Consulta sobre la posibilidad de realizar las reuniones de la Junta Electoral de Zona de manera telemática con motivo de las próximas elecciones autonómicas y locales de 28 de mayo de 2023.

Acuerdo:

En la medida en que el artículo 120 de la LOREG establece la aplicación supletoria de la Ley del Procedimiento Administrativo, no hay objeción para que las reuniones de la Juntas Electorales puedan realizarse de forma telemática siempre que se ajuste a la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas.

Presentación y gestión electrónica de las excusas presentadas por las personas designadas para integrar las Mesas electorales

🏠 ≡ Constitucional > Régimen Electoral > Administración electoral > Mesas y Secciones Electorales > Impedimentos y Excusas


📕 Instrucción 2/2023, de 13 de abril, de la JEC, sobre la presentación y gestión electrónica de las excusas presentadas por las personas designadas para integrar las Mesas electorales

🗓️ Vigencia 19-4-2023


El artículo 13.2 de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General (LOREG), dispone que compete al Gobierno poner a disposición de las Juntas Electorales de Zona los medios personales y materiales necesarios para el ejercicio de sus funciones.

Entre esas funciones reviste una particular complejidad la tramitación de las excusas de los electores para formar parte de una Mesa electoral tanto por su cuantía y variedad de supuestos, cuanto por los plazos breves en que deben resolverse. Por este motivo, la Junta Electoral Central, como órgano permanente y superior de la Administración electoral, en sus Acuerdos de 14 de febrero y 18 de marzo de 2021, solicitó al Ministerio del Interior el desarrollo de una aplicación electrónica para una gestión rápida, segura y eficaz de estas excusas.

En cumplimiento de estos acuerdos, el Ministerio del Interior ha elaborado una aplicación electrónica que facilita la gestión de las excusas de los electores para formar parte de una Mesa electoral de forma más segura, rápida y eficaz.

Con esta aplicación, además, los ciudadanos pueden ejercer el derecho a relacionarse con las Administraciones Públicas por medios electrónicos reconocido en el artículo 13 de la Ley 40/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, ya que permite que los electores designados como miembros de las Mesas Electorales puedan presentar sus excusas de forma electrónica.

Para facilitar este procedimiento, la Junta Electoral Central, en virtud de las competencias que le atribuye el artículo 19.1 c), en su reunión celebrada el 13 de abril de 2023, ha aprobado la siguiente

INSTRUCCIÓN

Primero. Los electores podrán presentar sus excusas para formar parte de una Mesa Electoral, conforme a lo establecido en el artículo 27.3 de la LOREG, mediante los impresos legalmente establecidos o utilizando la aplicación informática diseñada por el Ministerio del Interior, o, en su caso, por el órgano competente de una Comunidad Autónoma.

Segundo. Para la tramitación de las excusas presentadas por los electores de forma impresa o electrónicamente, las Juntas Electorales de Zona dispondrán de la aplicación informática mencionada en el apartado anterior, debiendo para ello cumplir con los criterios que se recogen en la presente Instrucción.

Tercero. La utilización de esta aplicación supondrá el uso del «sello electrónico la Junta Electoral de Zona», creado mediante resolución de la Presidencia de la Junta Electoral Central de 28 de febrero de 2023 y publicado en el BOE el día 3 de marzo de 2023. La titularidad de ese sello corresponde a la Junta Electoral Central, pero la responsabilidad tanto de su utilización como a efectos de impugnaciones corresponderá a cada una de las Juntas Electorales de Zona constituidas con motivo de la convocatoria de las elecciones. La programación y mantenimiento de la aplicación corresponde al órgano competente del Ministerio del Interior.

Cuarto. El Secretario de la Junta Electoral de Zona será el responsable del tratamiento de los datos personales necesarios para el cumplimiento de las funciones que le corresponden, conforme a lo establecido en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, en la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personal y garantía de los derechos digitales y, subsidiariamente, en el Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de abril de 2016, relativo a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos y por el que se deroga la Directiva 95/46/CE (Reglamento general de protección de datos).

Quinto. De acuerdo con la normativa vigente de protección de datos personales, los datos de carácter personal que se incluyan en el formulario serán tratados de forma confidencial y se utilizarán exclusivamente para la gestión de la presentación de excusas de las personas designadas para integrar las Mesas electorales.

Los datos podrán ser comunicados a otras administraciones que participen en el proceso electoral. No están previstas transferencias internacionales de datos.

Los datos se conservarán durante el tiempo necesario para cumplir con la finalidad para la que se recabaron y para determinar las posibles responsabilidades que se pudieran derivar de dicha finalidad y del tratamiento de los datos, siendo de aplicación lo dispuesto en la normativa de archivos.

La solicitud de acceso, rectificación, supresión o limitación del tratamiento de los datos personales o la oposición al tratamiento de esos datos, se deberá dirigir a la correspondiente Junta Electoral de Zona.

Sexto. La presente Instrucción será aplicable a los procesos electorales dentro del ámbito de aplicación de la LOREG, razón por la que, conforme a lo dispuesto en el artículo 18.6 de dicha norma, se publicará en el «Boletín Oficial del Estado», produciendo efectos a partir del día siguiente al de su publicación.

Impedimentos y excusas para los cargos de Presidente y Vocal de las mesas electorales

🏠 ≡ Constitucional > Régimen Electoral

🗓️ Última revisión 13-10-2026


📑 LOREG

TÍTULO PRIMERO. Disposiciones comunes para las elecciones por sufragio universal directo [ 2 a 153 ]

CAPÍTULO III. Administración electoral [ 8 a 30 ]


📕 Instrucción 6/2011, de 28-4, de la JEC, de interpretación del artículo 273 LOREG, sobre impedimentos y excusas justificadas para los cargos de Presidente y Vocal de las Mesas Electorales


Compartir ubicación por WhatsApp

🏠 ≡ Tecnología > Apps > WhatsApp


📱 Cómo enviar una ubicación falsa en WhatsApp sin estar en ese lugar

Yúbal Fernández
Xataka
🗓️ 8-6-2026

Temporalidad en la prestación de servicios para la Administración pública

🏠 ≡ Administrativo


✍️ Consecuencias del abuso de temporalidad en la Administración: el TS fija criterios tras la STJUE sobre la conversión o no a fijos y sobre la cuantía de la indemnización

Julián López Martínez
El blog jurídico de Sepín
🗓️ 20-5-2026

Servidumbre por instalación de ascensor

🏠 ≡ Civil > Propiedad horizontal


✍️ Instalación de ascensor y constitución de servidumbres. La respuesta de la jurisprudencia

María José Polo Portilla
El blog jurídico de Sepín
🗓️ 29-4-2026

Costas procesales penales

🏠 Penal > Procesal Penal

🗓️ Última revisión 6-10-2026


📑 LEY DE ENJUICIAMIENTO CRIMINAL

LIBRO I. Disposiciones generales [ 1 a 258 bis ]

➖

📑 CÓDIGO PENAL

LIBRO I. Disposiciones generales sobre los delitos, las personas responsables, las penas, medidas de seguridad y demás consecuencias de la infracción penal [ 10 a 137 ]

TÍTULO V. De la responsabilidad civil derivada de los delitos y de las costas procesales [ 109 a 126 ]

DEVENGO [ 239 ]

DECISIÓN [ 240 ]

CONTENIDO [ 241 ]

JURA DE CUENTAS [ 242 ]

TASACIÓN DE COSTAS [ 242 a 245 ]

PRELACIÓN [ 246 ]


Cumplimiento de las responsabilidades pecuniarias derivadas del delito

🏠 ≡ Penal > Penal General > Responsabilidades Pecuniarias derivadas del Delito

🗓️ Última revisión 5-10-2026


📑 CÓDIGO PENAL

LIBRO I. Disposiciones generales sobre los delitos, las personas responsables, las penas, medidas de seguridad y demás consecuencias de la infracción penal [ 10 a 137 ]

TÍTULO V. De la responsabilidad civil derivada de los delitos y de las costas procesales [ 109 a 126 ]

➖

📑 LEY DE ENJUICIAMIENTO CRIMINAL

LIBRO I. Disposiciones generales [ 1 a 258 bis ]

INSUFICIENCIA DE BIENES DEL RESPONSABLE CIVIL [ 125 ]

IMPUTACIÓN DE PAGOS [ 126 ]

Atipicidad de la falsedad por particular en documento oficial en soporte material totalmente falso, cuyo contenido es íntegramente verdadero: falsedad meramente formal sin trascendencia para el tráfico jurídico

🏠 ≡ Penal > Penal Especial > Falsedades > Falsificación de documentos públicos


⚖️ Sentencia del Pleno de la Sala 2ª del Tribunal Supremo 84/2024, de 26-1-2024, FD 4º y 5º, Ponente Excma. Sra. Dª. Carmen Lamela Díaz, ECLI:ES:TS:2024:472

  • Reiterada por: ⚖️ Sentencia de la Sala 2ª del Tribunal Supremo 389/2026, de 10-6-2026, Ponente Excm. Sr. D. Antonio del Moral García, ECLI:ES:TS:2026:2467

El hecho probado declara que, al ser requerido el acusado en un control de tráfico para que mostrara su documentación, presentó a los agentes un permiso de conducir colombiano con la fotografía y a nombre del acusado en soporte totalmente falso.

Conforme expone la sentencia 165/2010, de 18 de febrero, la doctrina y la jurisprudencia han venido entendiendo que no es suficiente para apreciar los delitos de falsedad con que concurran los elementos integrantes del tipo, sino que se requiere, además, que la acción merezca al ser contemplada desde una perspectiva material la consideración de antijurídica. Ello significa que deben quedar fuera del marco punitivo aquellos actos falsarios que no menoscaben el bien jurídico que tutela la norma penal.

La incriminación de las conductas falsarias encuentra su razón de ser en la necesidad de proteger la fe pública y la seguridad en el tráfico jurídico, evitando que tengan acceso a la vida civil y mercantil elementos probatorios falsos que puedan alterar la realidad jurídica de forma perjudicial para las partes afectadas (SSTS 349/2003, de 3-3; 845/2007, de 31-10; 1.028/2007, de 11-12; y 377/2009, de 24-2, entre otras). Se ataca a la fe pública y, en último término, a la confianza que la sociedad tiene depositada en el valor de los documentos (STS 13-9-2002).

También se ha argumentado que sólo cifrándolo en el tráfico jurídico es posible captar plenamente el sentido de este tipo de delitos falsarios, pues sólo en la medida en que un documento entra en ese tráfico o está destinado al mismo, su adulteración cobra relevancia penal. Por ello, el Tribunal Supremo tiene declarado que no se comete el delito de falsificación documental cuando, no obstante concurrir el elemento objetivo típico, se aprecie en la conducta del agente una finalidad que resulte ser inocua o de nula potencialidad lesiva.

Ahora bien, para clarificar cuáles son los elementos o requisitos de carácter esencial ha de fijarse la atención en las funciones que constituyen la razón de ser de un documento y si la ausencia, modificación o variación de uno de dichos elementos repercute substancialmente en dichas funciones, que son:

– Perpetuadora, en cuanto fijación material de unas manifestaciones del pensamiento;

– Probatoria, en cuanto el documento se ha creado para acreditar o probar algo; y,

– Garantizadora, en cuanto sirve para asegurar que la persona identificada en el documento es la misma que ha realizado las manifestaciones que se le atribuyen en el propio documento (SSTS 1.561/2002, de 24-9; y 845/2007, de 31-10).

Asimismo se ha hecho especial hincapié en que no es suficiente con la mera falsedad formal, sino que se requiere una especial antijuricidad material que implique, al menos, peligro para los bienes jurídicos subyacentes al documento amparado por la fe pública. Tanto el carácter esencial del elemento sobre el que debe recaer la falsedad, como el especial contenido material de la ilicitud se deben deducir del objeto de protección de los delitos de falsedad documental. En este sentido es preciso subrayar que los documentos son protegidos como medio de prueba, es decir, en tanto medio de imputación de una declaración de voluntad y que, por ello, sólo en la medida en la que resulte afectada una de sus funciones se podrá admitir que ha sido alterado un elemento esencial o constatada una especial antijuricidad material lesiva de los bienes jurídicos subyacentes al documento (SSTS 21-11-1995 y 247/1996, de 3-4 ).

No se comete pues el delito de falsificación documental cuando, no obstante concurrir el elemento objetivo típico, se aprecie en la conducta del agente una finalidad que resulte ser inocua o de nula potencialidad lesiva, pero sí se incurre en el tipo penal cuando se cause un perjuicio real o potencial contra los intereses jurídicos que tutela la norma punitiva (SSTS 1.561/2002, de 24-9; 394/2007, de 4-5; 626/2007, de 5-7; y 845/2007, de 31-10).

Más recientemente, en la sentencia del Tribunal Supremo 402/2022, de 22 de abril, se recordaba que su doctrina, desde una perspectiva decididamente funcionalista, ha insistido en que no basta para la existencia del delito de falsedad documental con que se dé una conducta objetivamente típica de mutación de los contenidos documentados o de alteración de las condiciones de autenticidad. Aquella, además, debe poner en riesgo los bienes o intereses protegidos por el delito de falsedad documental, por lo que debería negarse su existencia cuando haya constancia de que tales intereses no han sufrido riesgo significativo de lesión -vid. STS 318/2017 de 1 de febrero; 138/2022, de 17 de febrero-.

La esencialidad debe medirse, por tanto, en atención a la capacidad de la mutación para superar el riesgo permitido alterando el sentido y las propias funciones del documento en el tráfico jurídico. Como afirmaba la Sentencia 279/2010, de 22 de marzo, para la existencia de la falsedad documental, no basta una conducta objetivamente típica, sino que es preciso también que la mutación de la verdad en la que consiste el tipo de falsedad en documento público u oficial, altere la esencia, la sustancia, o la autenticidad del documento en sus extremos esenciales como medio de prueba, por cuanto constituye presupuesto necesario de este tipo de delitos el daño real, o meramente potencial, en la vida del derecho a la que está destinado el documento, con cambio cierto de la eficacia que el mismo estaba llamado a cumplir en el tráfico jurídico.

De tal modo, la falsedad podrá ser considerada inocua cuando la ausencia de ofensividad derive de la concreta valoración de su eficacia en relación con la situación a decidir. Así, deberá descartarse la idoneidad para afectar a la función probatoria cuando el documento falseado, por su naturaleza, no esté teleológicamente orientado a probar aquello que en el mismo se afirma contrariamente a la verdad o cuando carece de potencial aptitud para producir un resultado jurídicamente evaluable.

Elementos del delito de impago de pensiones

🏠 ≡ Penal > Penal Especial > Delitos contra las relaciones familiares > Abandono de Familia


⚖️ Sentencia de la Sala 2ª del Tribunal Supremo 504/2025, de 3-6-2025, Ponente Excmo. Sr. D. Julián Artemio Sánchez Melgar, ECLI:ES:TS:2025:2586


El delito de abandono de familia, en su modalidad de impago de prestaciones económicas establecidas judicialmente, castiga al que deja de pagar durante 2 meses consecutivos o 4 meses no consecutivos cualquier tipo de prestación económica en favor de su cónyuge o sus hijos, establecida en convenio judicialmente aprobado o resolución judicial en los supuestos de separación legal, divorcio, declaración de nulidad del matrimonio, proceso de filiación, o proceso de alimentos a favor de sus hijos (artículo 227 del Código Penal).

El tipo se colma con los siguientes requisitos:

1°.- Existencia de una resolución judicial firme que establezca la obligación de abonar una prestación económica de las tasadas por la Ley.

2°.- El impago reiterado de la prestación económica durante los plazos previstos en el precepto.

3°.- El conocimiento de la resolución judicial y la voluntad de incumplir con la obligación de prestación de alimentos, junto a la posibilidad de cumplir la obligación impuesta.

En palabras que tomamos de la STS 419/2022, de 28 de abril, el delito contemplado en el artículo 227.1 del Código Penal se alinea entre los clasificados como de omisión propia y requiere el concurso de los siguientes elementos constitutivos, siguiendo el esquema ya trazado, entre otras, por la Sentencia 937/2007, de 21 de noviembre:

a.- que una resolución de naturaleza judicial establezca la obligación de prestación económica y que dicha resolución sea dictada dentro de los procesos a los que el tipo penal hace referencia (aprobando un convenio o en los de separación, divorcio, nulidad, sobre filiación o sobre alimentos, en este caso circunscrito a los exigidos a favor de hijos);

b.- la realidad de la no realización del pago de esa prestación, en los tiempos y cuantía que el tipo penal refleja;

c.- la posibilidad de que dicho pago pueda ser realizado por el obligado (in necesitate nemo tenetur), sin que, sin embargo, se requiera una situación de necesidad por parte del que tiene derecho a la prestación ni que se derive para éste perjuicio alguno diverso del de la no percepción de la prestación, tratándose de un delito de mera inactividad; y

d.- el conocimiento de la resolución judicial unido a la voluntad de no realizar el pago, cuya voluntad se estima ausente en los supuestos de imposibilidad de hacer efectiva la prestación, lo que le aleja del reproche de delito que instaure la prisión por deudas.

Como dice la STS 382/2025, de 30 de abril, debe entenderse que el pago de una obligación dineraria no se entiende cumplido hasta que el obligado abona o satisface completamente su importe, de modo que nuestra jurisprudencia ha entendido que concurre el elemento objetivo del tipo penal en todos aquellos supuestos en los que se produjo un pago parcial, con desatención también parcial de la obligación judicialmente impuesta, siempre que se haya eludido el cumplimiento íntegro de la obligación judicial con la reiteración mensual establecida en el precepto por el legislador.

Este delito es reflejo de la violencia de género de contenido económico y vicarial, en tanto que se polariza el sufrimiento económico en la falta de atención a las necesidades más elementales de los hijos, a las que deben atender sus progenitores, con el esfuerzo necesario para sufragarlas, lo cual ya ha sido objeto de enjuiciamiento en un pleito civil anterior, o es fruto de un convenio regulador, de manera que las posibilidades de atención es un hecho ya juzgado, o admitido por el ahora acusado, y este aspecto no puede reproducirse en el proceso penal pues aunque carente de cualquier automatismo, no gira en torno al no puedo, sino al no quiero. Protege, por tanto, a los hijos respecto del impago voluntario de sus progenitores. Al punto que hemos dicho (STS 185/2001), que no todo abono parcial de la deuda conduce a la atipicidad de la conducta. Los impagos, totales o parciales, dan lugar a la comisión delictiva que el Código Penal prevé para sancionar este tipo de conductas de intolerable insolidaridad familiar.

No obstante, hemos matizado la exigencia de un pago íntegro a partir de la voluntariedad en el incumplimiento, pues es la libertad de opción la que define la culpabilidad del sujeto desde los inexcusables principios de responsabilidad penal recogidos en el artículo 5 del Código Penal. Por ello, decíamos en nuestra STS 185/2001, de 13 de febrero, que «debe rechazarse cualquier formal automatismo que convierta en acción típica todo lo que no sea un íntegro y total cumplimiento de la prestación económica», siendo rectora del reproche nuestra doctrina tradicional de que el hecho de dejar de pagar, total o parcialmente, es delictivo cuando el cónyuge acusado tiene la posibilidad real de atender la deuda, evitándose así cualquier idea próxima a la prisión por deudas reflejada para las obligaciones contractuales en el artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Como hemos reflejado de manera sintética en alguna resolución, la pena inherente al tipo penal no deriva de «no poder cumplir», sino de «no querer cumplir» (STS 1148/1999, de 28 de julio).

El incumplimiento de la responsabilidad personal subsidiaria por impago de multa mediante trabajos en beneficio de la comunidad agota las posibilidades de suspensión del cumplimiento de la pena privativa de libertad

🏠 ≡ Penal > Penal General > Penas <> Pena de multa <> Sustitutivos de la ejecución > Suspensión de la ejecución


⚖️ Sentencia de la Sala 2ª del Tribunal Supremo 135/2024, de 14-2-2024, Ponente Excmo. Sr. D. Eduardo de Porres Ortiz de Urbina, ECLI:ES:TS:2024:925


La doctrina establecida por el Pleno de esta Sala de Tribunal en STS 603/2018, de 28 de noviembre, puede resumirse de la siguiente forma:

Cuando se incumple una pena de trabajos en beneficio de la comunidad impuesta como pena principal las consecuencias del incumplimiento vienen determinadas por en lo dispuesto en el artículo 49 CP en el que se prescribe que «en caso de incumplimiento, se deducirá testimonio para proceder de conformidad con el artículo 468«.

En cambio, si la pena de trabajos en beneficio de la comunidad se impone como sustitutiva de otra que ha sido suspendida la consecuencia es la establecida en el artículo 86 CP en el que se dispone que «se revocará la suspensión y ordenará la ejecución de la pena».

Ciertamente la pena suspendida debe ser privativa de libertad, pero en su ámbito se incluye no sólo la pena de prisión sino también «la responsabilidad personal subsidiaria» establecida para el caso de impago de una pena de multa, que también es privativa de libertad.

En el caso resuelto en la STS 603/2018 que fijó la citada doctrina precisamente se aplicó a un caso de responsabilidad penal subsidiaria por impago de una pena de multa impuesta en un delito contra la seguridad vial. Dijo la sentencia:

«Pese a la equivocidad de los términos de tal resolución y del párrafo segundo del apartado 1 del artículo 53 del Código Penal, que aquella transcribe, debemos considerar que nos encontramos ante la imposición de una pena privativa de libertad, ya que así califica el artículo 35 del Código Penal a la denominada responsabilidad personal subsidiaria por impago de multa. Y cuando se habla de que esa pena se pueda «cumplir» mediante los trabajos en beneficio de la comunidad, lo hace como acuerdo del Juez o Tribunal «previa conformidad del penado». Es decir, se trata de un supuesto de suspensión de la pena privativa sometida a esa condición aceptada por el penado.

Pues bien, cuando de incumplimiento de condiciones de suspensión de la pena se trata, el ordenamiento jurídico establece la consecuencia que corresponde imponer. Así el artículo 84 del Código Penal prevé la posibilidad de tal suspensión de la ejecución de la pena a, entre otras, la condición de realizar trabajos en beneficio de la comunidad. Y, a su vez, el artículo 86 prevé las posibles consecuencias anudadas por el legislador a las diversas hipótesis descritas en sus apartados 1 y 2.

Precisamente en el apartado 1.c) del citado artículo 86 del Código Penal se refiere al supuesto en que se ha incumplido por el penado alguna de las condiciones del artículo 84 del mismo cuerpo legal. Entre ellas por tanto la realización de trabajos en beneficio de la comunidad. Tal como se encabeza ese apartado 1 del artículo 86 citado la consecuencia será la revocación de la suspensión y la ejecución de la pena suspendida. Eso sí, se cuida de exigir el legislador para tan drástica respuesta, siempre que el incumplimiento sea grave y reiterado. Porque, si no alcanza tal intensidad el incumplimiento, la consecuencia se mitiga en el apartado 2 del mismo artículo 86. Modificar las condiciones o prolongar la duración del plazo de suspensión».

Acoso callejero y agresión sexual

🏠 ≡ Penal > Penal Especial > Delitos contra la Libertad Sexual


✍️ La línea (no tan) fina que separa el acoso callejero y la agresión sexual

Ana Vidal Pérez de la Ossa
El blog jurídico de Sepín
🗓️ 8-5-2026

Encuentros casuales y quebrantamiento de la prohibición de aproximación: conducta exigible al victimario

🏠 ≡ Penal

Penal General > Penas > Penas Privativas de Derechos > Prohibición de Aproximación

Penal Especial > Delitos contra la Administración de Justicia > Quebrantamiento de condena


⚖ Sentencia de la Sala 2ª del Tribunal Supremo 497/2024, de 30-5-2024, Ponente Excmo. Sr. D. Andrés Martínez Arrieta, ECLI:ES:TS:2024:3075


Concretado el incumplimiento en la prohibición de aproximación, que en los casos de encuentros casuales, en los que no existe el conocimiento de la objetiva situación de acercamiento entre victimario y víctima, la situación generada debe ser, inmediatamente, resuelta por quien tiene obligación de impedir esa aproximación, es decir, el victimario, pues es la persona que tiene limitada su libertad deambulatoria en los términos impuestos. Una vez conocida la situación de comunicación casual, la conducta que pone en riesgo a la víctima se integra por su modalidad activa, acercarse, u omisiva, no retirarse. Consecuentemente, producido un encuentro casual, que no daría lugar a la subsunción en el delito de quebrantamiento de condena, dada la naturaleza dolosa del delito, la conciencia de la situación objetiva de aproximación a la víctima a una distancia inferior a la que es objeto de la prohibición, impone al victimario la realización de una conducta dirigida a evitar la comunicación con la víctima y, en definitiva, la actuación de la prohibición acordada. Por lo tanto, corresponde al victimario desarrollar una conducta que impida la comisión de la aproximación prohibida por la norma.

Los móviles del sujeto activo del delito de quebrantamiento son irrelevantes

🏠 ≡ Penal > Penal Especial > Delitos contra la Administración de Justicia > Quebrantamiento de condena


⚖️ Sentencia de la Sala 2ª del Tribunal Supremo 967/2025, de 20-11-2025, FD 4º, Ponente Excmo. Sr. D. Julián Artemio Sánchez Melgar, ECLI:ES:TS:2025:5334


Es indiferente cuál es el motivo que anima al autor a romper con la barrera de exclusión; en suma, son indiferentes para el Derecho Penal los móviles que animen al sujeto activo a realizar esta conducta, incluido si quiere o no poner en peligro la integridad física de la persona protegida por la medida, pues el caso es que en tal peligro se fundamenta la prohibición.

Protección del patrimonio histórico. Patrimonio cultural y Derecho. Cuestiones penales. Resumen final

🏠 ≡ Medioambiente > Urbanismo y Patrimonio Histórico

🏠 ≡ Penal > Penal Especial > Delitos relativos a la ordenación del territorio y el urbanismo, la protección del patrimonio histórico y el medio ambiente > Delitos sobre el Patrimonio Histórico


“Una labor de todos; profesionales, juristas, arqueólogos, historiadores, funcionarios, arquitectos y ciudadanos en general”

Con motivo del XXX ANIVERSARIO DE “APUDEPA” (Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés), se realizará un Congreso – Encuentro en el Casino de Teruel, el sábado 24 de octubre de 2026, bajo el título:

IIª JORNADA DE REFLEXIÓN SOBRE “PATRIMONIO CULTURAL Y DERECHO” VISTO POR LOS PROFESIONALES Y LA SOCIEDAD CIVIL

TEORÍA Y PRÁCTICA

El Encuentro rendirá homenaje a la Memoria de Don Antonio Vercher Noguera, coordinador de la Fiscalía de Medio Ambiente, Patrimonio y Urbanismo (2006-2025), que participó en el primero de los Encuentros, tras su reciente jubilación, y lamentablemente, para al poco tiempo fallecer. Vaya por él este IIª Jornada.

Junto con la memoria y programa de este Encuentro, que a continuación se relaciona, se han venido poniendo en INTERJUEZ, diversos capítulos sobre varias cuestiones de interés, en orden a lo jurídico penal, ya que el Encuentro trata de muchos otros aspectos de los que poco, más bien nada, sé.

✍️ Protección jurídico – penal del patrimonio histórico
✍️ Patrimonio cultural y Derecho. Cuestiones penales I
✍️ Patrimonio cultural y Derecho. Cuestiones penales II
✍️ Protección jurídico – penal del patrimonio histórico III
✍️ Protección jurídico – penal del patrimonio histórico IV
✍️ Protección jurídico – penal del patrimonio histórico V
✍️ Protección jurídico – penal del patrimonio histórico VI
✍️ Protección jurídico – penal del patrimonio histórico VII
✍️ Protección jurídico – penal del patrimonio histórico VIII

Las temáticas tratadas en cada capítulo, han sido:

Texto introductorio y CAPÍTULO I: Marco y presupuesto constitucional, Legislación Penal Especial sobre Contrabando y Código Penal; tipos penales dispersos y específicos.

Capítulo II: sobre el patrimonio histórico catalogado y no catalogado.

Capítulo III: la comisión por omisión y la prevaricación omisiva. Inacción y acción ineficaz.

Capítulo IV: delitos contra el patrimonio histórico por negligencia.

Capítulo V: los grafitis o pintadas; ¿daño penal o deslucimiento atípico?,

Capítulo VI: destrucción patrimonio y expolio.

Capítulo VII: el valor de los bienes del patrimonio histórico.

Capítulo VIII: Contaminación visual o paisajística.

Sobre el Encuentro del día 24 de octubre de 2026 en el Casino de Teruel, conforme programa elaborado por APUDEPA:

Interés social del curso:

¿Qué está pasando en nuestro país que el patrimonio   en general, y el inmobiliario en particular, es objeto de ruina constante?  ¿Por qué sigue rehén del suelo y de los constructores, también de la legislación liberadora del suelo? ¿Hay posibilidad de revertir esta situación? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿En colaboración con quién? ¿Con qué mecanismos de protección contamos para la defensa del patrimonio? ¿Puede la justicia ayudar a revertir la situación? ¿Es la educación el arma imprescindible?

La jornada la abrirá la ponencia de Don Jorge Moradell, Fiscal de Medio Ambiente, Patrimonio y Urbanismo de Teruel, y de Derechos Humanos y Memoria Democrática, a la que se sumarán la de los profesores de las Universidades de Granada, Oviedo, Islas Baleares y Zaragoza, participando también voluntarios-técnicos en la materia que nos ocupa. Tanto en las ponencias como en las mesas redondas trasladarán a los asistentes diversas problemáticas con las que se encuentran a la hora del estudio y la defensa del patrimonio cultural y natural.

Objetivos del curso:

  • La Jornada tiene como objetivo presentar un panorama representativo de la situación jurídica y experiencias significativas relativas al patrimonio cultural en España, siendo la legislación, el derecho y su aplicación el hilo conductor en la reflexión sobre el territorio en las últimas décadas, también la educación como soporte imprescindible, para alcanzar una conciencia sólida de nuestro pasado. Todo ello ajustado a un lenguaje sencillo y asequible para todos los asistentes: Legalidad vigente en el derecho penal, constitucional y administrativo; Paisaje agrícola, Renovables y Territorio; Jurisprudencia y Patrimonio inmueble; sobre Jurisprudencia contenciosa; el Valor -económico- del Patrimonio Arqueológico; Zaragoza conjunto histórico, un patrimonio perdido, y Educar como herramienta imprescindible del presente y del futuro.
  • En los últimos años se ha producido un cambio paradójico. Se da más importancia al patrimonio en general, pero no existe una visión holística e integral, de tal manera que, a modo de ejemplo, apenas si hay conciencia del paisaje protegido y del patrimonio agrario, en paralelo.  algunos Conjuntos Históricos peligran porque materialmente se están desintegrando, tal es el caso de Calatayud en Aragón y de Baza en Granada.  Y ya no digamos de la arquitectura popular que, en términos generales, está en todo el medio rural, pero en general en proceso de ruina porque ni se aprecia, ni se cataloga, ni se rehabilita, añadiendo a ello la problemática de la España Vaciada. En suma, los CATÁLOGOS de protección no funcional, o solo parcialmente, al albur de ciertos intereses de la propia administración central y de las autonomías que permanecen alejadas de sus administrados.
  • Mucho de ese patrimonio está en peligro de desaparecer por causas diversas y complejas que se expondrán en la Jornada: una abundante  legislación que la propia administración parece desconocer y otras directamente incumple;  Ministerios y Direcciones Generales del Patrimonio Cultural que, entendemos,  no están a la altura de lo que  se espera de ellos; unos partidos políticos mayoritarios que no han centrado su interés en la defensa del patrimonio cultural frente a los privilegios y abusos  de actuación de algunas grandes empresas; unos ayuntamientos que, casi siempre,  viven ajenos a la importancia de la conservación del patrimonio y de la Memoria Democrática, también de las asociaciones que se preocupan de impulsar la conservación y rehabilitación ; unos asesoramientos que, a menudo, no son de  técnicos expertos; se da la preocupante  ausencia de profesionales formados en técnicas constructivas; una iglesia católica que ha inmatriculado miles de inmuebles (iglesias, catedrales, conventos, monasterios, ermitas) en  base a sus propios certificados convirtiéndose en la mayor inmobiliaria del país: una problemática aguda de despoblación en relación a   una España Vaciada y, finalmente, una población a la que, en términos generales, no se le ha formado,  dándose un desconocimiento generalizado en materia de patrimonio histórico o cultural.  Todo ello, en contra de una sociedad solidaria, libre, en equilibro armónico y sostenible.

Apostamos:

  • Por la creación de “Comunidades de Patrimonio” locales, surgidas desde el territorio y en defensa de sus localidades, al amparo del Convenio de Faro, ratificado por España en el 2022, sobre “El valor del Patrimonio para la Sociedad”.
  • Por el reconocimiento de los Paisajes Culturales que deben protegerse, de acuerdo al Convenio europeo del Paisaje, Florencia, 2000, ratificado por España en el 2007.
  • Finalmente, por recuperar la implantación de las Escuelas Taller impulsadas por José María Pérez, Peridis, años de 1980, apoyando su anclaje en las comarcas.

Incluirá DOS MESAS REDONDAS con los ponentes de las sesiones de mañana y tarde, respectivamente, finalizando la Jornada con una sesión con intervención del público y las CONCLUSIONES finales de la Jornada.

PROGRAMA, 24 DE OCTUBRE, SÁBADO, 2026

MAÑANA

9:30. ACOGIDA DE ASISTENTES Y PRESENTACIÓN

PONENCIAS:

10 a 10: 30.  D. Jorge Moradell, Protección jurídica penal del Patrimonio Histórico.

10:30 a 11. Dr. José Castillo Ruiz, El patrimonio agrario como antídoto contra la implantación de megaplantas solares y eólicas en el territorio

11 a 11:30. Dr.  Javier García Fernández, Balance y reforma de la ley de Patrimonio Histórico de 1985.

11:30 a 12. Dra. María Rosario Alonso Ibáñez, El régimen jurídico del patrimonio inmueble.

12 a 12:15. Descanso. PAUSA CAFÉ en el bar del Casino

12:15: a 12:30. Presentación del libro “Cuarenta Años de la Ley de Patrimonio Histórico Español”, por sus directores Sres. Álvarez Fernández y Alonso Ibáñez.

12:30 a 13: 15. MESA REDONDA con los ponentes Sr. Moradell, Dr. Castillo Ruiz, Dr. García Fernández y Dra. Alonso Ibáñez. 

13:15 a 14. DEBATE CON PARTICIPACIÓN DEL PÚBLICO. CONCLUSIONES DE LA MAÑANA.

14 a 16:30. COMIDA – DESCANSO

TARDE

PONENCIAS:

16:30 a 17. Pere Ollers Vives, Los tribunales existen. Lectura esperanzada de la jurisprudencia contenciosa actual.

17 a 17:30. Dr. Francisco Burillo, El valor del patrimonio arqueológico.

17:30 a 18. Dra. María Pilar Poblador Muga, Zaragoza, La ciudad derribada: crónica de un patrimonio perdido.

18:30 a 19 h. Dr. José Manuel Baena Gallé, Educación y Patrimonio. Una relación necesaria.

19 a 19:15 h.  PAUSA-CAFÉ en el bar del casino. 

19:15 a 19:30. Presentación del libro, “La Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias en España (2001-2026). El caso de las lenguas propias de Aragón», por José Ignacio López Susín, (ex director general de Política Lingüística del Gobierno de Aragón (2019-2023) y Alejandro Pardos Calvo.

19:30 a 20:30. MESA REDONDA con los ponentes Dr. Burillo Mozota, Dra. Poblador Muga, Dr. Baena Gallé y Sr. Ollers Vives.

20:30 a 21 h. DEBATE CON PARTICIPACIÓN DEL PÚBLICO Y PRESENTACIÓN DE CONCLUSIONES

PONENTES, por orden de presentación de las ponencias:

-Jorge Moradell, Fiscal de Medio Ambiente, Patrimonio y Urbanismo de Teruel, y de Derechos Humanos y Memoria Democrática.

– José Castillo Ruiz, Catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Granada. Director de la Carta de Baeza sobre Patrimonio Agrario.

– Javier García Fernández, catedrático emérito de Derecho Constitucional, experto en la Ley de Patrimonio Histórico español.

– María Rosario Alonso Ibáñez, Catedrática de Derecho Administrativo de la Universidad de Oviedo.

– Francisco Burillo Mozota, Catedrático de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza.

– María Pilar Poblador Muga, Profesora Titular de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza. 

– José Manuel Baena Gallé, Dr. en Historia del Arte y licenciado en Antropología social y cultural.  Profesor de Enseñanza Secundaria. Presidente de la Asociación Ben Baso de Sevilla y expresidente de la Unión de Asociaciones.

– Pere Ollers Vives, Profesor Asociado de Derecho Constitucional, letrado del Consejo Consultivo de las Islas Baleares, presidente de ARCA, Mallorca, y secretario de la Unión por el Patrimonio.

Contacto:  correo apudepa@gmail.com ; información Apudepa: https://apudepa.com/elblog/

Reitero, a modo de conclusión, tan solo el MARCO Y PRESUPUESTO CONSTITUCIONAL DE LA PROTECCIÓN JURÍDICA DEL PATRIMONIO HISTÓRICO, y que reside en los artículos 44 y 46 de nuestra Constitución Española.

El artículo 44 de la Constitución Española, refiere el acceso a la cultura, como algo a la que todos tienen derecho:

“Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho.”

Y el artículo 46 de la Constitución Española dispone que “Los poderes públicos garantizarán la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España y de los bienes que lo integran, cualquiera que sea su régimen jurídico y su titularidad. La ley penal sancionará los atentados contra este patrimonio.”

La plasmación práctica del último párrafo del artículo constitucional citado, en virtud del cual la ley penal debe prever e introducir conductas y sanciones por los atentados contra ese patrimonio, es realmente variada. Por una parte, existía, y existe, un cierto número de figuras típicas que, si bien están relacionadas con el patrimonio histórico, se encuentran sin embargo incardinadas en ámbitos bien distintos del Código Penal. Se trata, por lo tanto, de supuestos penales cuyo bien jurídico protegido no tiene que estar inexcusablemente centrado en el valor inmaterial de la cultura y su función social, como sería lo procedente, sino más bien de manera tangencial. Todo lo cual supone una dispersión normativa que sin duda complica la protección de nuestro patrimonio histórico.

Podemos decir que la respuesta penal tiene dos grandes apartados; una regulación “dispersa” en varios tipos penales del Código Penal (hurto, robo, apropiación, estafa, receptación, daños, contra ordenación del territorio y lesa humanidad) y en una Ley Penal especial, cual es la del Contrabando, y otra “concentrada”, en Capítulo II del Título XVI, Libro II del Código Penal.

Se regula en este Capítulo la protección del patrimonio histórico; nos encontramos ante bienes de patrimonio histórico a los que se concede protección por su valor social, y por la función que, como tales, desempeñan y en la medida en que son expresión de la cultura y de las señas de identidad nacionales. Esa función social se manifiesta a partir del momento en que ese patrimonio enriquece el capital colectivo, conformando un sentido de pertenencia, individual y de conjunto, que ayuda a mantener la cohesión social y territorial. Es por ello por lo que, según se ha dicho, el artículo 46 es un precepto globalizador sin casuismos detallistas, que se basa en valores culturales dinámicos y evolutivos. No se pretende sólo que se realice una labor estática y defensiva, consistente en conservar y proteger, sino que también se asume una labor de acrecentar y difundir, lo cual implica el acceso a los ciudadanos de los bienes que integran el Patrimonio, sobre la base del artículo 44.1 CE. Esto va a suponer, por lo tanto, que, al igual que sucede con el medio ambiente, la función social que cumplen los bienes culturales se proyecte a todos los seres humanos, función ésta reconocida, por lo demás, en nuestra jurisprudencia. Es precisamente por eso por lo que, a través del artículo 44, 1º de la Constitución Española, se habla de la necesidad de tutelar y proteger el acceso a la cultura.

Los aspectos que he considerado de interés, y que se han ido tratando en los sucesivos textos, son:

  • Presupuesto de catalogación o no de los bienes objeto de los delitos.
  • La posibilidad de cometer este delito en comisión por omisión, y relacionado con ello lo que llamamos “Prevaricación omisiva” o dejación de funciones públicas.
  • La negligencia.
  • El tratamiento jurídico penal de los grafitis.
  • Concepto de Expolio.
  • Valoración económica a efectos civiles de los daños al Patrimonio.
  • Protección Jurídica del Paisaje.

Intervención de terceros afectados por el decomiso y procedimiento de decomiso autónomo

🏠 ≡ Penal > Procesal Penal


📑 LEY DE ENJUICIAMIENTO CRIMINAL

LIBRO IV. De los procedimientos especiales [ 750 a 846 ]

TÍTULO III ter. De la intervención de terceros afectados por el decomiso y del procedimiento de decomiso autónomo [ 803 ter a-u ]

CAPÍTULO I. De la intervención en el proceso penal de los terceros que puedan resultar afectados por el decomiso [ 803 ter a-d ]

RESOLUCIÓN JUDICIAL DE LLAMADA AL PROCESO [ 803 ter a ]
INTERVENCIÓN Y CITACIÓN A JUICIO [ 803 ter b ]
NOTIFICACIÓN E IMPUGNACIÓN DE LA SENTENCIA [ 803 ter c ]
INCOMPARECENCIA [ 803 ter d ]

CAPÍTULO II. Procedimiento de decomiso autónomo [ 803 ter e-u ]

OBJETO [ 803 ter e ]
COMPETENCIA [ 803 ter f ]
PROCEDIMIENTO [ 803 ter g ]
LEGITIMACIÓN ACTIVA [ 803 ter h ]
ASISTENCIA LETRADA [ 803 ter i ]
LEGITIMACIÓN PASIVA [ 803 ter j ]
ENCAUSADO REBELDE O DISCAPACITADO [ 803 ter k ]
DEMANDA [ 803 ter l ]
CONTESTACIÓN [ 803 ter m ]
PRUEBA Y VISTA [ 803 ter n ]
JUICIO Y SENTENCIA [ 803 ter o, 803 ter p ]
INVESTIGACIÓN DEL MINISTERIO FISCAL [ 803 ter q ]
RECURSOS Y REVISIÓN DE LA SENTENCIA [ 803 ter r ]
INCOMPARECENCIA DEL ENCAUSADO REBELDE Y DEL TERCERO AFECTADO [ 803 ter s ]
ACUMULACIÓN A CAUSA SEGUIDA CONTRA TERCERO [ 803 ter t ]
NUEVA SOLICITUD DE DECOMISO [ 803 ter u ]

Estafas en el arrendamiento de viviendas

🏠 ≡ Penal > Penal Especial > Delitos contra el patrimonio > Defraudaciones > Estafas


✍️ Estafas en los arrendamientos de vivienda

Ana Vidal Pérez de la Ossa
El blog jurídico de Sepín
🗓️ 29-5-2026

Convalidación de acuerdos de la comunidad de propietarios

🏠 ≡ Civil > Propiedad horizontal


✍️ La convalidación de los acuerdos comunitarios

María José Polo Portilla
El blog jurídico de Sepín
🗓️ 22-5-2026

Embriaguez como eximente, eximente incompleta o atenuante

🏠 ≡ Penal > Penal General > Eximentes ▪️ Atenuantes


⚖️ Sentencia de la Sala 2ª del Tribunal Supremo 307/2019, de 12-6-2019, Ponente Excmo. Sr. D. Vicente Magro Servet, ECLI:ES:TS:2019:1975

El artículo 20 del Código Penal reconoce como eximente: 2.º El que al tiempo de cometer la infracción penal se halle en estado de intoxicación plena por el consumo de bebidas alcohólicas…, siempre que no haya sido buscado con el propósito de cometerla o no se hubiese previsto o debido prever su comisión, o se halle bajo la influencia de un síndrome de abstinencia, a causa de su dependencia de tales sustancias, que le impida comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa comprensión.

El artículo 21 del Código Penal dice que: son circunstancias atenuantes: 1.ª Las causas expresadas en el capítulo anterior, cuando no concurrieren todos los requisitos necesarios para eximir de responsabilidad en sus respectivos casos.

Con ello, en relación al artículo 20.2º del Código Penal, se exige que se produzca ese estado al tiempo de cometer el delito, pero, también, su afectación a la conciencia y voluntad del sujeto de anularle o limitarle de forma grave su capacidad a la hora de ejecutar el acto, y, por ende, afectando a la imputabilidad, siendo preciso que conste claramente este segundo presupuesto de forma clara, palpable, razonada y razonable.

De modo que para poder apreciar la circunstancia de consumo de alcohol, sea como una mera atenuante, sea como una eximente incompleta, es imprescindible que conste probada la concreta e individualizada situación psicofísica del sujeto en el momento comisivo, tanto en lo concerniente a la duración de la adicción al alcohol como a la singularizada alteración de las facultades intelectivas y volitivas cuando ejecutó la acción punible, sin que la simple y genérica expresión de que el acusado era adicto al consumo de alcohol, o que había bebido bastante sin mayores especificaciones y matices, permita aplicar una circunstancia atenuante de la responsabilidad criminal en ninguna de sus variadas manifestaciones. De ahí, la exigencia de prueba por la defensa de estos extremos de la misma manera, y con igual carga probatoria que a la acusación los hechos que se le exigen para la condena, de las bases para apreciar esa anulación de la conciencia y voluntad del sujeto a la hora de perpetrar el acto.

Asentado lo anterior, por más flexibilidad que quiera atribuirse a la aplicación, no ya de la eximente incompleta, sino de la atenuante, su marco jurídico no puede desconectarse de una exigencia clave, a saber, su significación causal, su perturbadora influencia en la voluntad del acusado.

La exención -completa o incompleta- deriva de la producción de un «estado» de intoxicación plena -o menor, si se trata de exención incompleta-. Tal estado ha de producir unos efectos sobre la capacidad de culpabilidad del autor. Ésta debe aparecer anulada -o muy mermada, en la exención incompleta- porque se anulen, o mermen, las facultades de comprensión de ilicitud del acto y de que el comportamiento se acomode a dicha comprensión.

La atenuante se funda por la concurrencia de un doble requisito:

a) la existencia de adicción a tóxicos o alcohol que, en todo caso, debe ser «grave», calidad que debe entenderse referida a la intensidad de la misma y

b) que esa adicción se convierta en causa de actuar delictivo, es decir que se trate de la denominada delincuencia funcional, entendiendo por tal aquella cuya ejecución se dirige a dar respuesta a las demandas que acucian al sujeto por razón de la adicción al alcohol en este caso.

Así, frente a la plenitud en la afectación de la eximente completa, la eximente incompleta, precisa de una profunda perturbación que, sin anularlas, disminuya sensiblemente aquella capacidad culpabilística aun conservando la apreciación sobre la antijuridicidad del hecho que ejecuta. No cabe duda de que también en la eximente incompleta, la influencia del alcohol, en un plano técnicamente jurídico, puede manifestarse directamente por la ingestión inmediata de la misma, o indirectamente porque el hábito generado con su consumo lleve a la ansiedad, a la irritabilidad o a la vehemencia incontrolada como manifestaciones de una personalidad conflictiva.

Doble factor de autenticación en los medios de pago

🏠 ≡ Civil > Obligaciones y Contratos


✍️ Doble factor de autenticación: ¿el envío de un SMS con un código de un solo uso cumple los requisitos de autenticación reforzada?

Esther Lorente Fernández
El blog jurídico de Sepín
🗓️ 24-4-2026

Están legitimados para recurrir la concesión de la eutanasia las personas con vinculación particularmente estrecha con el solicitante

🏠 ≡ Administrativo


⚖ El Tribunal Supremo reconoce legitimación para recurrir la concesión de la eutanasia a las personas con vinculación particularmente estrecha con el solicitante

CGPJ
🗓️ 19-5-2026


⚖️ Sentencia de la Sala 3ª del Tribunal Supremo 690/2026, de 3-6-2026, Ponente Excmo. Sr. D. Antonio Narváez Rodríguez, ECLI:ES:TS:2026:2554

La gravedad en el delito de desobediencia a la Autoridad Judicial

🏠 ≡ Penal > Penal Especial > Delitos contra el Orden Público > Atentado, Resistencia y Desobediencia


⚖ El Tribunal Supremo absuelve a un exdecano del Colegio de Abogados de Málaga de un delito desobediencia grave en la pandemia. La Sala de lo Penal anula la sentencia de la Audiencia Provincial de Málaga que rebajó a 2.700 € la multa de 5.400 € que le había impuesto el Juzgado

CGPJ
🗓️ 19-10-2026

STS 489/2026, de 9-7-2026, ECLI:ES:TS:2026:3173


No todo requerimiento judicial puede servir de base para la construcción de un delito de desobediencia, siendo necesario que por las circunstancias la desatención de la orden pueda ser calificada como grave.

En este caso no se detecta en la secuencia de los hechos que transcurren en unas pocas horas una oposición firme, pertinaz y abierta a la orden de la Magistrada; mostrándose la disposición a cubrir el servicio por otro procedimiento que luego resultó inviable, momento en que se rectifica.

«No hay contumacia y persistencia obstinada. Estamos más bien ante dilaciones o retrasos en el acatamiento provocados por la estimación -equivocada, pero en alguna medida disculpable- de que había otra alternativa que se ofrecía para cubrir el servicio. No es una oposición firme de fondo, decidida, sin paliativos, obstinada, inmotivada, lo que permite entender que no se alcanzan las cotas de gravedad que discriminan entre el ilícito penal y las acciones que solo podrán ser reconducidas al tipo residual del artículo 556.2 (en el que no encaja la conducta aquí enjuiciada) o a otros ámbitos sancionadores».

Ante situaciones de excepcionalidad como fue la del COVID «debían adoptarse medidas de excepcionalidad que podían considerarse las adecuadas. El acusado al constatar que no era viable su propuesta cedió inmediatamente plegándose al requerimiento judicial».

La orden dada por la Juez de Guardia podría suscitar, en el contexto antes aludido, reticencias no justificadas, pero si disculpables en alguna medida, en quien se sentía -y era- responsable de evitar situaciones de riesgo sanitario para los colegiados. «Tenía el Decano obligación de proteger y tutelar ante esa eventualidad. No hubo un estado de necesidad ex art. 20-5 CP, en sentido estricto, pero sí una situación que podría llevar a percibirlo así».

Protección jurídico – penal del patrimonio histórico VIII

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II JORNADA DE REFLEXIÓN SOBRE “PATRIMONIO CULTURAL Y DERECHO” VISTO POR LOS PROFESIONALES Y LA SOCIEDAD CIVIL

24 de octubre 2026, Teruel

Cuestiones de interés

CONTAMINACIÓN VISUAL O PAISAJÍSTICA

La llamada “contaminación o impacto visual”, ha sido objeto de unos pocos pronunciamientos por la Sala IIIª del Tribunal Supremo, de lo Contencioso Administrativo; una ha sido la de fecha 10 de diciembre de 2020 (Recurso 1703/2020), y lo es en el marco de la cuestión de la legalidad de Ordenanzas municipales que limitan cuestiones, que podríamos considerar “paisajísticas”, aunque principalmente en un entorno urbano, y lo ha hecho partiendo de la base de que es un concepto jurídico indeterminado, pero que sí puede considerarse que es objeto de un cierto reflejo jurídico, y susceptible de desarrollo normativo municipal, en tanto no lo haya en normativa jerárquicamente superior, o no la contradijese.

De hecho, este concepto ha tenido virtualidad en la práctica, en el dictado, conforme las competencias de las administraciones locales (Artículo 25 de la Ley 2/1985 de Bases de Régimen Local), en Ordenanzas Municipales reguladoras de las condiciones urbanísticas, para a la implantación de instalaciones y equipamientos de prestación de servicios de radiocomunicación, si bien se reconoce su carácter sectorialmente transversal, y no solo referido al ámbito urbanístico.

Con anterioridad, esta cuestión ha tenido reflejo en Sentencias de la misma Sala IIIª del Tribunal Supremo, de 26 de octubre de 2005, y de 15 de noviembre de 2011, relacionadas con aspectos estéticos y de adecuación al entorno –impacto visual-, en el marco establecido en la legislación urbanística, pero que no debe realizarse, y así se expone, necesariamente solamente por los planes o instrumentos de dicha naturaleza, sino que constituye el objeto propio de ordenanzas municipales aprobadas por los entes locales en varios ámbitos sectoriales, dado el carácter transversal de la normativa ambiental y valor constitucional que protegen (artículo 45 CE).

Se rechazó por la jurisprudencia, que la no definición reglada de conceptos jurídicos como este, impida necesariamente acotar el margen de incertidumbre de dicho concepto jurídico indeterminado, en instrumentos normativos variados, con tal respeten la jerarquía en el ordenamiento jurídico (artículo 9.3 CE), dentro en este caso, además, de la autonomía local que proclama la CE en su artículo 140.

La minimización del impacto visual, se encontraba en los casos analizados en las sentencias mencionadas, en Ordenanzas municipales, reguladoras de instalaciones y funcionamiento de infraestructuras de telecomunicaciones y publicitarias, y en las que se confirmaban dichos preceptos, corroborándose la legalidad de los mismos, en el ámbito de la protección de la contaminación ambiental – visual, mediante estas Ordenanzas recurridas, y que, en definitiva, vedaban la instalación en determinados suelos, bien de dominio público, bien de dominio privado, ciertas infraestructuras, al denegarse las licencias conforme a las mismas. La no acreditación de que la prohibición de instalación de antenas, sobre el terreno de determinados suelos, produzca una restricción a la prestación del servicio, permitió reputar ajustado a derecho los preceptos de las Ordenanzas que los limitaban.

La sentencia, también de la Sala IIIª del TS, de 2 de octubre de 2015, también venía referida al recurso de una empresa del sector de telecomunicaciones, contra una Ordenanza Municipal reguladora de las condiciones urbanísticas de las infraestructuras de telefonía móvil, pero entendiendo que no se adentraba en cuestiones urbanísticas, ya que no clasificaba el suelo, ni se regulaba su contenido urbanístico, sino que se limitaba a establecer los requisitos para la instalación de las antenas en unos suelos ya previamente clasificados. Las referencias al paisaje y al impacto visual, no convierten, se afirma, la ordenanza en urbanística por ello.

Finalmente recuerda el carácter transversal de la variable medio ambiental, que atraviesa incontables ámbitos sectoriales.

Por ello el Tribunal Supremo, puede decirse, ha acuñado el concepto de “contaminación visual”, y cita como ejemplos de nuestro ordenamiento jurídico, las distintas normativas, como las Autonómicas que suelen recoger en sus leyes de prevención o protección ambiental, en cualquiera de sus denominaciones (en el caso de Aragón es la Ley 11/2014 de prevención y protección ambiental), así como en normas de carácter ordenador del territorio, como el Decreto Legislativo 2/2015, de 17 de noviembre, del Gobierno de Aragón, que aprueba el texto refundido de la Ley de Ordenación del Territorio de Aragón, y que dedica un título a la protección del paisaje, partiendo de grandilocuentes definiciones, como en su artículo 68 – “Los paisajes de Aragón quedan reconocidos jurídicamente como elemento fundamental del entorno humano, expresión de la diversidad de su patrimonio común cultural y natural, y como fundamento de su identidad”.

Las normativas sobre autorización ambiental integrada, o de evaluación ambiental, definen el contenido del concepto “contaminación visual”, como también de “impacto visual”. La normativa estatal en dicho ámbito se ciñe, o hay que extrapolarlo, del puro concepto “contaminación”.

El TS considera, continuando con el reflejo que predica en el ordenamiento jurídico español, de este bien jurídico a proteger, que también, por ejemplo, se puede encontrar implícitamente recogido en las previsiones de la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico español, que prohíbe la publicidad comercial en zonas arqueológicas, por la lógica cuestión de una protección, que podemos llamar “espiritual” o “contemplativa”, es decir del valor de goce cultural (artículo 44 CE) al que la protección de estas zonas, y su valor de contextualización histórica, deben aspirar a inspirar en el público.

Así mismo tanto la ley estatal 42/2007 de Protección de la Naturaleza y Biodiversidad, como las leyes y decretos autonómicos, sobre Conservación de los Espacios Naturales de la flora y fauna silvestre, como pasa en el caso de Aragón, con reciente publicación de Decreto 13/2021, de 25 de enero, del Gobierno de Aragón, por el que se declaran las Zonas de Especial Conservación en Aragón, y se aprueban los planes básicos de gestión y conservación de las Zonas de Especial Conservación y de las Zonas de Especial Protección para las Aves de la Red Natura 2000 en Aragón; estas normas suelen reputar infracción sancionable, la instalación, por ejemplo, de carteles de publicidad y almacenamiento de chatarra, en los espacios naturales protegidos y en su entorno, siempre que se rompa la armonía del paisaje y se altere la perspectiva del campo visual.

En definitiva, la jurisprudencia ha consagrado el concepto de Contaminación visual o perceptiva, reconociéndose que, igual que está sucediendo con la protección del bienestar animal, la sensibilización de los poderes públicos, tiene que ir a la par de la sensibilidad social de la ciudadanía hacia la naturaleza, fundamento interpretativo de qué es un concepto jurídico indeterminado y de la interpretación en cada momento histórico de las normas (artículos 10.2 CE y 3.1 del Código Civil); esta sensibilidad ha progresado rápidamente en los últimos años, todo ello partiendo también de que nuestra Constitución en su art. 45 establece que todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.

Pero, además, y formando parte de nuestro ordenamiento jurídico merced a lo dispuesto en el artículo 96 CE, es de destacar el Convenio Europeo del Paisaje, firmado en Florencia el 20 de octubre de 2000, que contiene el compromiso de las Partes signatarias, entre ellas España, de:

“Integrar el paisaje en las políticas de ordenación territorial y urbanística y en sus políticas en materia cultural, medioambiental, agrícola, social y económica, así como en cualesquiera otras políticas que puedan tener un impacto directo o indirecto sobre el paisaje”.

A los efectos del citado Convenio, “paisaje” es el resultado de la acción y la interacción de factores naturales y/o humanos, y su ámbito de aplicación, con áreas naturales, rurales, urbanas y periurbanas. Deben interpretarse todos los demás instrumentos normativos, en función de la aplicación efectiva de este principio.

Por ello, se dice por el TS, que, aunque es evidente que no todos los ciudadanos coinciden en el mismo concepto de estética, cabe entender por contaminación visual la presencia de acciones, obras o instalaciones que inciden en el paisaje natural y cultural. En consecuencia, como era el caso concreto del análisis de las Ordenanzas recurridas, los carteles y anuncios instalados, encajan en tal concepto, pudiendo fijarse limitaciones por Ordenanzas sectoriales, como de Publicidad Exterior.

También se ha referido como vemos el TS, al ámbito de las Telecomunicaciones, señalando que los poderes públicos tienen ciertas obligaciones, partiendo de la regulación en la Leyes 31/1987, de Ordenación de las Telecomunicaciones y 9/2014  General de Telecomunicaciones, donde también se han admitido las limitaciones impuestas por los municipios, en aras a la no producción de un impacto o contaminación visual, que se considera desproporcionada a los otros fines también legítimos de servicio ciudadano, pero cuya moderación y regulación restrictiva, tampoco resulta ajena a este ámbito “contemplativo”, sin que ello no contravenga necesariamente, ni el art. 9 CE (jerarquía normativa e interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos), ni el 31 CE, relativo al sistema tributario cuando de tasas se refiere , ni el art. 33 CE, sobre limitaciones a la explotación de propiedad privada, ni el art. 38 CE , libertad de empresa.

Así una Ordenanza de publicidad exterior, o de instalación de infraestructuras de telecomunicaciones, de un Ayuntamiento, en aras a proteger el paisaje urbano, y la imagen de la ciudad o pueblo, pretendiendo una corrección de la contaminación lumínica y visual, no es sino una expresión del valor constitucional del Medio ambiente, en sentido amplio, y de la protección del patrimonio cultural e histórico, así pensemos especialmente en poblaciones declaradas Conjuntos Históricos o figuras similares, o que alberguen Monumentos y Espacios Naturales, muy en especial si son de la Red Natura 2000.

Pues bien, además de estos sectores de telecomunicaciones y publicitarios, referidos por el TS, podríamos señalar el problema más recientemente planteado, de la ubicación de las instalaciones de grandes aerogeneradores: estos tienen un gran impacto en el territorio, y además pueden afectar negativamente a la única fuente de trabajo e ingresos que en muchas ocasiones tienen algunos territorios, como es el turismo, y además ello encima, sin generar empleo (es escaso el número de trabajadores necesario para mantener las instalaciones una vez montadas).

Por supuesto además de estas grandes infraestructuras de producción de energía eléctrica, a partir de fuente eólica y solar, mediante grandes parques eólicos y de placas fotovoltaicas, algo que impacta también en el medio natural y el paisaje, es la consiguiente red de caminos de acceso y de los tendidos aéreos para transporte de la energía producida, que conllevan; por ello, además de la modificación del “skyline” u horizonte natural con los molinos de viento, el impacto de caminos de acceso y de redes de alta tensión es considerable, y no debe de ser admisible en determinados territorios.

Respecto a los caminos de acceso, como caminos forestales que son, añadir que, al no ser solo utilizados, potencialmente, por los responsables del mantenimiento del medio natural, sino por la gente en general, se corre el riesgo de que se deteriore el entorno, sobre todo en época de riesgo de incendios forestales.

Sin embargo, hay que señalar, que la construcción de caminos y vías de acceso apenas requiere tramitación ambiental o relacionada con la ordenación del territorio, salvo los caminos cuando son de acceso a explotaciones mineras, en su normativa sectorial.

Respecto a las líneas de transporte de energía eléctrica, estas solo suelen someterse a evaluación ambiental, solo aquellas a que sean de alta tensión y una longitud superior a 3 km (a partir de 15 km y 220 kV requieren evaluación ambiental completa), a pesar de que este tipo de líneas impactan muy negativamente en el territorio y en el paisaje, y con el riesgo de tentación de fragmentar la presentación de los proyectos por sus promotores, para esquivarlo (Ley 21/2013 de Evaluación Ambiental).

En el caso de varias normativas autonómicas, por ejemplo la de Aragón Decreto Legislativo 2/2015, de 17 de noviembre, del Gobierno de Aragón, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Ordenación del Territorio de Aragón, sí se indica que “En relación a la protección del paisaje, los proyectos de líneas eléctricas que afecten a Espacios Naturales Protegidos ya declarados, zonas incluidas en la Red Natura 2000, o espacios dotados de instrumentos de planificación de recursos naturales, deberán contar obligatoriamente con medidas de corrección para minimizar el impacto paisajístico provocado por estas infraestructuras. Las medidas deberán diseñarse de manera específica, y figurar en el proyecto de ejecución remitido para la tramitación de la autorización administrativa. Entre otras, podrán contemplarse las siguientes soluciones, y en cualquier caso aquellas que resulten de mayor eficacia para cada situación:

La construcción de líneas eléctricas a corta distancia y en paralelo respecto a vías de comunicación ya existentes (carreteras, vías férreas, caminos) respetando en cualquier caso las distancias de seguridad.

El trazado de líneas de nueva instalación próximo a las ya existentes, configurando pasillos o corredores.

En zonas de relieve accidentado, el trazado de las líneas evitando cumbres o lomas, adaptándose en lo posible al relieve y evitando la afección a lugares prominentes o singulares.

Minimización de los desmontes y de la roturación de cubierta vegetal en los puntos de fijación de los apoyos y en los accesos a los mismos y para el tendido del cableado. En zonas con relieve abrupto se utilizarán apoyos con patas de longitud variable y se optimizará el uso de accesos preexistentes y de terrenos de labor para alcanzar los puntos de anclaje de los apoyos.

Las líneas de evacuación de energía desde las instalaciones productoras serán motivo de especial planificación. Como opción general se estudiará la posibilidad de aprovechar, en los casos en que por proximidad y técnicamente sea viable, una sola línea común con el objeto de reducir la longitud de este tipo de instalaciones y minimizar la afección final”.

Entre sus estrategias figura por tanto la “tutela ambiental, por medio de la protección activa del medio natural y del patrimonio cultural, con particular atención a la gestión de los recursos hídricos y del paisaje, y la evolución de los riegos naturales e inducidos” y como instrumentos para la protección, gestión y ordenación del paisaje incluye los Mapas de Paisaje, un instrumento que “deberá ser tenido en cuenta en la elaboración de las políticas sectoriales de la Comunidad Autónoma”.

Tanto la Ley de Patrimonio Histórico Español, como las leyes culturales, de protección cultural o arqueológicas, sea cual sea su denominación, de las Comunidades Autónomas, establecen normas y autorizaciones específicas, en materia de intervenciones y actividades que afectan al Patrimonio Cultural (conjuntos, monumentos, edificios, yacimientos, etc.); la Ley del Estado 16/1985, sí recoge la protección que podemos considerar “paisajística” o visual, de yacimientos, pero en general no es un aspecto expresamente recogido en las normas autonómicas, como sí lo es en el procedimiento de evaluación de impacto ambiental, la valoración en los estudios y la declaración, también de afecciones a aspectos relacionados con el entorno cultural.

Pues bien, al hilo de esta cuestión es digno de mencionar una curiosa sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, Sala de lo Contencioso, de fecha 17 de diciembre de 2020, Nº Recurso 334/2020, con motivo de un Recurso contencioso-administrativo, interpuesto por una compañía mercantil electro – EÓLICA, contra el Acuerdo adoptado por una Comisión Territorial de Patrimonio Cultural, del ámbito autonómico, denegatorio de la solicitud de autorización para ampliación de un parque eólico; y aunque se declara judicialmente en el caso concreto, pertinente la autorización solicitada, para dicha ampliación del Parque Eólico, solicitada por la entidad recurrente, con presentación de prueba pericial al respecto de que no existe afectación, con la ampliación del parque eólico interesado, a los bienes de interés cultural a que pudieran visualmente afectar, y valorando la prueba a tal respecto practicada, como se dice, consistente en informes de dos peritos, uno Arqueólogo y Licenciado en Ciencias Ambientales, lo interesante se encuentra en que sí se da lugar a valorar esa protección, interpretando combinadamente el artículo 46 de la Constitución, la Ley 16/1985 y la normativa autonómica de referencia.

Y es que, en cualquier caso, el interés de la sentencia, y partiendo de la falta de una expresa normativa de carácter propiamente cultural, en relación con el Paisaje, entendido como protección, no del aspecto natural del entorno (Convenio de Florencia), sino como protección de bienes o elementos de carácter “humanizado”, Patrimonial o Cultural, y no en su objeto material, si no en su entorno visual; en el caso concreto un área donde se encuentran varios monumentos románicos, que disponen de declaración de Bienes de Interés Cultural, tanto con carácter singular, como en Conjunto Monumental, incluso con propuesta como Patrimonio de la Humanidad de una zona geográfica perimetrada.

La colocación proyectada de aerogeneradores en distancias periféricas inmediatas, se entendió por la Administración, y por ello denegó la autorización, que suponía un detrimento de los valores Histórico – Culturales de alguno de los monumentos más emblemáticos del románico (palentino), así como del paisaje donde se enclavan, merecedor de la propuesta de declaración como patrimonio de la humanidad de la UNESCO, del espacio cultural románico; y es que la altura, verticalidad, dinamismo y protagonismo visual relevante, de los aerogeneradores, harían peligrar la referencia paisajística del conjunto monumental de referencia.

Frente a esta alegación, la sentencia comentada, aunque reconoce una cierta laguna normativa en lo que podría definirse como “protección del paisaje cultural”, sí que reconoce el valor legal que se confiere a los Bienes de Interés Cultural (BICs), analizados, desde el protagonismo visual relevante, con referencia a puntos de observación principales de tales BICs, con un análisis objetivo de la situación preexistente en el entorno de los mismos.

Se repara en la sentencia, que, en el caso concreto, la empresa eólica recurrente, presenta prueba pericial sobre el Espacio Cultural Románico, con una descripción de la ubicación de los monumentos, detallada y prolija, con exposición del modo particular en que a cada uno de ello le afecta visualmente la instalación de los aerogeneradores proyectados, dentro de la cuenca visual del parque, mediante análisis de cada ficha monumental, que así cobran relevancia.

Así los informes periciales de un Licenciado en Filosofía y Letras, Especialista en Arqueología y Patrimonio Cultural, hace consideraciones sobre la afección directa a los Bienes de Interés Cultural, o la afección indirecta, por percepción visual. Con un “estudio de visibilidades”, y evaluación de la afección visual del proyecto de ampliación del parque eólico sobre los bienes de interés cultural del entorno.

La propuesta de Patrimonio de la Humanidad, abarca un radio de 25 km donde se ubican unas iglesias, y se llega a la conclusión por el perito, y se asume en sentencia, que la afección visual de la nueva instalación es indirecta. En ningún momento se alteran los valores artísticos de ninguno de los elementos que en origen les hicieron merecedores de la declaración de BIC.

El paisaje, recuerda el perito, en el que se enclavan los BIC, es fruto de un dilatado proceso histórico, con elementos modernos necesarios para su habitabilidad del territorio rural donde iglesias u ermitas, incluso mantienen su función original; el perito concluye con la falta de significación paisajística al entorno cultural.

Por su parte el otro perito, el Licenciado en Ciencias Ambientales, realiza un estudio de “intervisibilidad” entre aerogeneradores – monumentos, considerando distancias de los aerogeneradores proyectados a los BIC, desde los que es sea visible una suerte de intrusión paisajística, que se ubique en el fondo escénico del entorno.

En definitiva, se plantea la afección del proyecto del parque eólico sobre el paisaje, en orden a los Bienes de Interés Cultural, y su afección paisajística.

Recuerda el Tribunal que, desde la perspectiva de la evaluación ambiental, ha de decirse que lo que ahora se analiza es una autorización específica de la Ley de Patrimonio Cultural, sobre actuaciones que puedan afectar, directa o indirectamente, a bienes declarados de interés cultural o inventariados, y que será preceptiva la autorización de la Conserjería competente en materia de cultura, cuya denegación es el objeto del recurso, y por tanto es una autorización autónoma, sin perjuicio de que en la declaración de impacto ambiental, que debe existir, deban también de sopesarse los elementos de carácter patrimonial.

Lo importante de la sentencia, aunque en este punto de la autorización cultural se dé razón a la empresa eólica recurrente, que es la que presenta la doble pericial, es que es una cuestión digna de ser tenida en cuenta, y que en este caso concreto no ha dado lugar (sin perjuicio de ulterior procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental) a denegar por estrictos criterios de protección del patrimonio histórico, la autorización del proyecto, pero que sí le da valor a la protección del paisaje cultural, por cuanto el resultado de la prueba pericial, caso de realizarse naturalmente a instancia quizás de la Administración, quizás de partes adheridas (como ONGs de carácter cultural), podría haber dado lugar, con independencia del procedimiento de evaluación de impacto ambiental, a ponderar medidas correctoras, e incluso de rechazar la ubicación, en defensa del “paisaje cultural”.

Sobre la labor de ONGs, en este caso en el ámbito de defensa del Patrimonio Cultural, me remito a InterJuez:

✍️ Inacción y acción ineficaz de la Administración

✍️ La acción pública en defensa del medio ambiente

✍️ La acción pública y popular en defensa del medio ambiente II

La coautoría no exige ejecutar materialmente la acción homicida, sino participar de forma consciente y coordinada en el plan común, realizando una aportación esencial para la consumación del delito

🏠 ≡ Penal > Penal General > Autoría


⚖ El Tribunal Supremo confirma la sentencia contra los tres condenados por el ‘crimen de Viniegra’ (La Rioja). La Sala Segunda del Alto Tribunal ratifica las penas de 20 años de prisión por un delito de asesinato, así como las condenas por tenencia ilícita de armas y delito contra la seguridad vial

CGPJ
🗓️ 16-7-2026


La condena de la acusada como coautora del asesinato, se basa en que participó en su ejecución desempeñando funciones de vigilancia, colaboró en la desaparición del cadáver y asumió el uso del arma y la forma en que se llevó a cabo el crimen.

La coautoría no exige ejecutar materialmente la acción homicida, sino participar de forma consciente y coordinada en el plan común, realizando una aportación esencial para la consumación del delito.

Coacciones por corte de suministro eléctrico: supuestos diversos

🏠 ≡ Penal > Penal Especial > Delitos contra la Libertad > Coacciones


⚖ El Tribunal Supremo confirma 9 meses de prisión por coacciones a un hombre que canceló el suministro de luz de la vivienda conyugal en la que se quedó su esposa tras la separación. Considera que se trató de un acto de fuerza, equiparable al corte de cables, para forzar a la esposa a abandonar el domicilio

CGPJ
🗓️ 13-7-2026

STS Pleno Sala 2ª, 426/2026, de 4-6-2026, ECLI:ES:TS:2026:2963


Cancelar durante el proceso de divorcio, sin aviso previo, el suministro de la luz de la vivienda familiar en la que se había quedado la mujer tras la separación de hecho de la pareja, colma el tipo de coacciones al entrañar un acto de fuerza destinado a forzar a la esposa al abandono de la vivienda, siendo un acto equiparable al corte de cables.

El hecho de que el contrato esté, formalmente, a nombre del autor «no autoriza a anular un servicio necesario para el uso de la vivienda común, máxime cuando no se avisa, posibilitando una alternativa, y cuando se realiza con una finalidad clara de compulsión para que abandonara la vivienda familiar en un proceso de crisis matrimonial que se está tramitando y en el que se dará solución a las pretensiones de las partes de acuerdo al proceso debido, sin utilizar vías de hecho sin amparo normativo».

Este criterio no es automáticamente extensible a otros supuestos.

«No es equiparable que la acción se desarrolle sobre un sujeto pasivo que goza de un legítimo, al menos, aparente o en disputa, título de acceso y disfrute de la posesión del bien, que cuando se despliega el acto sobre quien, sin ostentar derecho ni título alguno que le ampare (por ejemplo, porque ha usurpado el bien), pretende un aprovechamiento de un bien ajeno».

En tales casos, las circunstancias que concurren en la conducta del titular de la finca (en régimen de propiedad o cualquier otro título que habilite su uso) «conducente a no mantener el alta de los suministros o su abono, aconsejan la no punibilidad de su actuar, bien desde la perspectiva de la tipicidad, porque la interrupción de los suministros no colmaría el elemento normativo ‘sin estar autorizado’, consustancial al ilícito de coacciones; bien desde la perspectiva de la no exigibilidad, imponiendo una obligación de preservar los suministros de dicho inmueble, en provecho de personas que acceden al mismo de forma ilegítima; o bien desde la perspectiva de la proscripción del enriquecimiento injusto, ya que a la acción antijurídica de ocupación del inmueble se sumaría el beneficio que supone disfrutar de sus servicios».

Lesiones al feto

🏠 ≡ Penal > Penal Especial

🗓️ Última revisión 2-9-2026


📑 CÓDIGO PENAL

LIBRO II. Delitos y sus penas [ 138 a 616 quater ]

TÍTULO III. De las lesiones [ 147 a 156 quinquies ]

TÍTULO IV. De las lesiones al feto [ 157, 158 ]

TÍTULO XVII. De los delitos contra la seguridad colectiva [ 341 a 385 ter ]

DOLOSAS [ 157 ]

POR IMPRUDENCIA GRAVE [ 158 ]

Protección jurídico – penal del patrimonio histórico VII

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II JORNADA DE REFLEXIÓN SOBRE “PATRIMONIO CULTURAL Y DERECHO” VISTO POR LOS PROFESIONALES Y LA SOCIEDAD CIVIL

24 de octubre 2026, Teruel

Cuestiones de interés

EL VALOR DE LOS BIENES DEL PATRIMONIO HISTÓRICO

En los últimos años se ha iniciado un proceso de revisión en lo que atañe a la forma de valorar los daños producidos en el patrimonio histórico. De lo que se trata, con esa revisión, es de introducir la necesidad de tomar en consideración no sólo el valor material de los citados bienes, sino también el valor inmaterial que es inmanente al bien histórico, así como de la información documental que es capaz de proporcionar el mismo. Por lo tanto, el sistema se ha dejado de centrar exclusivamente la valoración en aspectos materiales del bien controvertido, pasando a una perspectiva mucho más inmaterial o intelectual.

La sentencia 46/ 2016, de 15 de febrero de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Tarragona, inspirándose sin duda en el Preámbulo de la Ley 16/85, 25 de junio del Patrimonio Histórico Español, señala que, “Es cierto que el bien jurídico protegido por el artículo 323 del Código Penal no se agota, ni mucho menos, en el valor económico de los bienes afectados. El patrimonio histórico adquiere un valor propio, muchas veces intangible, que se nutre nada más y nada menos del sentido de permanencia y de pertenencia, de las propias señas de identidad que enraizadas en la historia nos permiten, a los ciudadanos y ciudadanas de 2016, reconocernos partícipes de un sistema de construcción de valores y experiencias compartidas. Y que, por ello, el patrimonio histórico, por ayudarnos a entender a los ciudadanos de hoy de dónde venimos y cómo somos, todos, también los poderes públicos, tenemos la obligación de conservarlo para las generaciones futuras. La historia explica intergeneracionalmente qué y cómo somos y desde luego sus vestigios, los bienes muebles e inmuebles que dan testimonio del paso del tiempo, merecen la máxima protección y conservación.” Estos argumentos los expone la Sala en apelación, admitiendo las alegaciones del Ministerio Fiscal, desechando meras perspectivas de mercado o “…criterios de valoración derivados de una hipotética venta del sarcófago” para inclinarse por precios “más ajustados al impacto moral que ha podido provocar en la sociedad”. Según la Sala, “la fijación de la cantidad pretendida (por el Fiscal es) de 100.000 Euros” y esa es la cantidad finalmente aceptada por el juzgador “a quem”.

Por su parte, la sentencia del Juzgado de lo Penal Nº1 de los de Soria 169/2016, de 11 de octubre, inspirándose en la línea jurisprudencial abierta por la sentencia 46/ 2016, de 15 de febrero de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Tarragona, añade, a esa argumentación de la Audiencia,que “…esa dimensión inmaterial no comporta, como consecuencia necesaria, que, además, el bien histórico no pueda tener un valor cuantificable en términos económicos…Siguiendo esa orientación jurisprudencial debe establecerse que si bien esas monedas tienen un valor comercial, el daño causado al yacimiento supera dicho valor y debe ser también indemnizado a la Junta de Castilla y León.”

Reconocido ese objetivo, es cada vez es más frecuente que las sentencias decreten la reconstrucción del bien dañado. Por ejemplo, la sentencia de 3 de mayo de 2016, del Juzgado de lo Penal nº 1 de Oviedo obliga a los condenados a adoptar “…todas las medidas para restaurar la panera destruida en caso de que el Servicio de Patrimonio Histórico del Principado de Asturias emita informe favorable a ello.”. Igualmente, la sentencia 268/16, de 21 de julio del Juzgado de lo Penal nº 1 de los de Ciudad Real obliga también a los condenados a la “…reconstrucción de la fachada del edificio en los términos dispuestos en la licencia de obras con empleo de los elementos originales…”. El problema es más complicado cuando se trata de restaurar un yacimiento arqueológico, tal como ya se ha puesto de manifiesto con anterioridad.

Centrándonos en los yacimientos arqueológico, en las conclusiones de la V Reunión de la Red de Fiscales Delegados de Medio Ambiente y Urbanismo, celebrada en Madrid los días 28 y 29 de septiembre de 2011, ya se adelantó la necesidad de afrontar esa visión acabada de exponer, y que viene recogida en la Conclusión Quinta, sino también en lo referido al valor documental inmanente al patrimonio histórico, especialmente en materia de patrimonio arqueológico. Así, se ponía de manifiesto lo siguiente: “…la pérdida o el daño, en estos cambios y en mayor o menor medida, del yacimiento o de la propia pieza u objeto de valor histórico o artístico que tiene lugar con la conducta atentatoria o agresiva debe, indefectiblemente, ser reflejada en la tasación por parte de los peritos especializados habida cuenta el valor histórico inmanente del bien en cuestión y que poco o nada tiene que ver con su estricto valor material. Por otra parte, no hay que olvidar que, en los supuestos de esta naturaleza, y especialmente tratándose de yacimientos arqueológicos, el entorno o el lugar tiene un valor documental extraordinario y el simple hecho de tocar o mover las piezas del sitio en el que se encuentran localizados, puede implicar la completa pérdida de ese valor.”

Tal como señala Barrio Martín, la arqueología tiene dos valores a destacar. Por una parte, el valor para el conocimiento de nuestro pasado, por cuanto que “…contribuye y aporta los indicadores necesarios para saber qué origen cultural tenemos y de dónde proceden nuestros rasgos culturales.” A su vez, tiene también un “Valor patrimonial para la formación de nuestra identidad con una sociedad con obligación de protegerlos, mantenerlos y conservarlos para el futuro.”

En la misma línea, la sentencia 440/17, de 19 de octubre, de la Audiencia Provincial de Córdoba, desestimando la apelación de los condenados, en un tema de destrucción de un yacimiento arqueológico, y haciendo referencia al valor documental mencionado del patrimonio histórico, precisa que “…como con indudable acierto informa el Ministerio Fiscal, también se ocasionan daños cuando se mueven los niveles estratigráficos del yacimiento, por cuanto se desencuadran los datos que hubiesen podido proporcionar los objetos hallándolos en el lugar donde reposaban, a efectos de conocer su contexto histórico y resulta evidente, a la vista de los informes periciales, que estos niveles estratigráficos se destrozaron con aquellas actuaciones; sin perjuicio de que los testigos oculares ponen de manifiesto la existencia de daños concretos en los materiales provocados por el arado o la grada.”

Precisamente por todo ello, ya al tomar en consideración todos estos nuevos aspectos, empiezan a vislumbrarse indemnizaciones muy elevadas fijadas por los Tribunales en sus sentencias. Se estaría, por lo tanto, tratando la perspectiva inmaterial de esas manipulaciones o intervenciones indebidas, que, por supuesto, se traducen en un valor económico que los expertos estarán en condiciones de determinar y que puede ser, tal como se decía, muy elevado.

En esa línea, la sentencia del Juzgado de lo Penal Nº 1 de Huesca 255/2016, de 9 de noviembre condena a dos años y seis meses de prisión al autor de los hechos y a una indemnización de 25.490.805 Euros por los daños a la cueva conocida como la Cueva de Chávez, referida con anterioridad, con restos del Neolítico de extraordinario valor histórico que fueron destruidos por el condenado. La sentencia señala, siguiendo a una de las periciales, que “…las piezas arqueológicas una vez descontextualizadas (lo que ocurre cuando un yacimiento arqueológico es tocado o manipulado por manos inexpertas) pierden prácticamente todo su valor porque ya no pueden proporcionar información…en el carácter irreversible e irreparable de los daños producidos y de la valiosa información que hubiera proporcionado el estudio de las piezas arqueológicas en su contenido y que nunca se recuperará.”

Una sentencia posterior, la 204/2017, de uno de junio del Juzgado de lo Penal Nº 4 de los de Córdoba, señala también una cantidad elevada, sin alcanzar, sin embargo, las cifras de la sentencia anterior. Según el Fundamento Jurídico Quinto “No puede hacerse valoración concreta sino es a través de pertinentes excavaciones con observación de estructuras a las que pertenecían los restos arqueológicos dañados por la acción de los acusados. Su valoración se cifra en la cantidad de 1.051.411,30 Euros en total.”

En cualquier caso, lo dicho es indicativo de que se está cambiando de perspectivas en el tratamiento de los delitos contra el patrimonio histórico y que gracias a los nuevos esquemas que vienen siendo introducidos poco a poco por la jurisprudencia podemos afrontar una valoración más adecuada y justa en relación a un tipo de delitos que no ha sido tratado adecuadamente y como se merecía en los últimos años.

Según el arqueólogo Barrio Martín, al hablar de los activos constituyentes del patrimonio arqueológico, cualquier yacimiento o sitio arqueológico está integrado por dos activos principales, “el contexto” y “los elementos materiales”. En relación al contexto, Barrio Martín pone de relieve su importancia habida cuenta que “…define el contenedor geológico modificado por la presencia humana, desde las sociedades más sencillas hasta las civilizaciones más complejas.” Acto seguido añade el autor que “Esa modificación peculiar deja una huella ineludible en la nueva disposición de los estratos donde es posible ver la acción del hombre en un momento determinado de la Historia. Aunque este contexto siempre es material, está intrínsecamente unido a valores intangibles, en cuanto que sólo la investigación ordenada y profesional del contexto hace posible la interpretación objetiva de un yacimiento arqueológico, esto es, la generación de conocimiento.”

Por supuesto, no son de inferior importancia los elementos materiales del yacimiento. El autor citado los define señalando que son “…el resultado de la acción humana que se acumulan en este contenedor arqueológico susceptibles de ser recuperados mediante una investigación de campo”, a la vez que describe su importancia en ese contexto, indicando que “Estos elementos materiales son tanto las estructuras de carácter modesto o monumental (de habitación, de defensa, de enterramiento, de culto,….) como los objetos resultado de la producción de los hombres que han quedado en el sitio, y que nos remiten de manera clara a las culturas del pasado, permitiendo a partir de ellos establecer los detalles de su existencia. Estas piezas arqueológicas pueden ser todo tipo (cerámicas, metales, vidrios, …) y de distinta rareza y excepcionalidad.”

Finalmente, Barrio Martín insiste en la imposibilidad de disociar esos dos elementos, porque “…contexto y objetos, en perfecta integración, y manteniéndose intactos, hacen posible que la Arqueología pueda desempeñar el papel que tiene encomendado de estudiar nuestro pasado, registrarlo de manera ordenada, investigarlo con detalle, interpretarlo con precisión, y conservarlo para la sociedad en las mejores condiciones. Cualquier intromisión accidental o provocada (expolio p.e.) que lleve a disociar los objetos del contexto y a la inversa, generando daños, impide el desempeño de este papel social de la ciencia arqueológica, por otra parte, el papel que le tiene encomendado nuestra normativa legal a nuestro Patrimonio Arqueológico.”

Pues bien, el expolio de un yacimiento arqueológico por furtivos sin escrúpulos es uno de los hechos más graves contra nuestro patrimonio histórico. Con esta acción se producen, dos tipos de perjuicios:

  • La extracción y robo de los objetos que se hallan en su interior, habitualmente los que tienen más fácil salida y venta en el mercado negro y blanco de antigüedades. Algunos de estos objetos pueden ser dañados de manera muy seria cuando se hace una rapiña descuidada, puesto que casi siempre suelen encontrarse en un estado de fragilidad estructural al permanecer enterrados durante varios siglos o milenios.
  • La destrucción parcial o total del contexto en que se encontraban los objetos. De manera habitual se realiza un agujero mediante pico o herramienta similar removiendo todos los estratos que forman el contendor geológico con el único objetivo de buscar, encontrar y sustraer la moneda, arma, joya, cerámica, etc… En la mayoría de las ocasiones.”

Pues bien, a nuestro modo de ver, solamente el segundo de los perjuicios señalados sería el expolio propiamente dicho, habida cuenta la descontextualización señalada, y que estaría exclusivamente circunscrito al yacimiento arqueológico. De hecho, se trata este de un aspecto que no acaba de resolverse y que en última instancia sería la opción interpretativa más sensata, a tenor del artículo 3.1 del Código Civil.

El primero de los supuestos, sin embargo, podría ser cualquier otra de las conductas previstas en el Código Penal para los delitos directa o indirectamente referidos al patrimonio histórico.

Precisamente debido a estas características va a ser difícil, cuando se lleven a cabo este tipo de conductas, la restauración prevista en el párrafo tercero del artículo 323 del Código Penal. De hecho, no es lo mismo restaurar una muralla medieval que un yacimiento arqueológico saqueado. La jurisprudencia viene destacando que en estos casos los yacimientos son “irrepetibles e irreemplazables y los daños son irreparables e irrecuperables.”

Partiendo pues de lo dicho y habida cuenta el problema conceptual expuesto, A. Vercher proponía la utilización de la expresión “descontextualización penal del entorno arqueológico”, en lugar del término expolio como tal y como forma de superar las dificultades y trabas a las que se ha hecho alusión a lo largo del presente trabajo. La referencia al “entorno” se entiende si consideramos que cuando se inicia una excavación arqueológica es difícil determinar sus términos o límites, incluso haciéndose uso de tecnologías modernas. Consecuentemente, consideramos más lógico hablar de entorno arqueológico que de excavación arqueológica, especialmente considerando sus problemas de delimitación.

Por último, recalco nuevamente el aserto de don Antonio Vercher, al afirmar: En cualquier caso, lo dicho es indicativo de que se está cambiando de perspectivas en el tratamiento de los delitos contra el patrimonio histórico y que gracias a los nuevos esquemas que vienen siendo introducidos poco a poco por la jurisprudencia podemos afrontar una valoración más adecuada y justa en relación a un tipo de delitos que no ha sido tratado adecuadamente y como se merecía en los últimos años.

Protección jurídico – penal del patrimonio histórico VI

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II JORNADA DE REFLEXIÓN SOBRE “PATRIMONIO CULTURAL Y DERECHO” VISTO POR LOS PROFESIONALES Y LA SOCIEDAD CIVIL

24 de octubre 2026, Teruel

Cuestiones de interés

DESTRUCCIÓN PATRIMONIO Y EXPOLIO

NIVEL INTERNACIONAL

Es interesante señalar, como un ejemplo, que no hay muchos, de intervención de Tribunal Penal Internacional (T.P.I.) en la materia, que la ONU venía siguiendo de cerca el conflicto armado que asolaba Mali desde el año 2012, igual que la UNESCO, temerosa de que los combates dañaran gravemente el patrimonio cultural de Tombuctú, u otras ciudades del norte del país, tal como efectivamente ocurrió.

La Oficina del Fiscal en el ámbito del Tribunal Penal Internacional, declaró, en los siguientes términos, que “Estos actos, (se está refiriendo a la destrucción de patrimonio de la humanidad, en Tombuctú, República de Mali) pueden constituir crímenes de guerra, según el Estatuto de Roma. Según el artículo 8 del Estatuto, los ataques deliberados contra edificios civiles desprotegidos que no son objetivos militares constituyen crímenes de guerra. Ello incluye los ataques a los monumentos históricos, así como la destrucción de templos dedicados al culto religioso. Mi Oficina sigue de cerca los acontecimientos de Mali y no dudará en tomar las medidas apropiadas si la información recogida indica la comisión de actos delictivos. Aquellos que están destruyendo monumentos religiosos en la ciudad de Tombuctú, lo estarán haciendo con el pleno convencimiento de que serán responsables penalmente y la justicia prevalecerá.”

Fruto de ese planteamiento fue la acción penal iniciada contra el autor de los ataques contra tales bienes por un supuesto de crimen de guerra, por ser bienes de patrimonio histórico, con base en el artículo 8 del Estatuto de Roma.

Como resultado de esa iniciativa por parte de la Fiscalía del TPI, el día 27 de septiembre de 2016 el órgano judicial condenó a nueve años de prisión a un yihadista maliense que dirigió la destrucción de los templos sagrados medievales, Patrimonio de la Humanidad, en, según se adelantaba, Tombuctú (Mali). En este caso, el condenado llevó a cabo la destrucción de nueve sepulcros dedicados a santones y eruditos, cuya veneración es rechazada por los extremistas defensores del monoteísmo estricto. El condenado, con la ejecución de estos actos, llevó a cabo las resoluciones de la Corte Islámica de Tombuctú, que fue creada tras la invasión de la ciudad. Dado que Tombuctú es conocida como la ciudad de los “333 santos” era necesario pasar a la acción por parte de las autoridades internacionales y dar ejemplo. Fruto de lo dicho ha sido, sin duda la sentencia acabada de mencionar.

Sirva este ejemplo del Tribunal Penal Internacional, para proyectar a futuro, y de forma universal, y sea o no en conflictos armados, criterios de intervención de organismos y de poderes públicos, de carácter internacional, en lo que debe ser el respeto al Patrimonio de la Humanidad, y empapar de esa actitud de respeto a toda intervención con respecto del mismo, tanto pública como privada, y en todas las dimensiones desde locales a mundiales.

EL EXPOLIO EN GENERAL

La reciente referencia al concepto “expolio”, incorporado al Código Penal en la reforma de 2015, ha dado lugar al planteamiento de importantes dudas sobre el mismo. El término expolio es de uso corriente en los círculos en los que se trata y habla de patrimonio histórico. Sin embargo, como se decía, el Código Penal carecía de regulación alguna sobre el mismo hasta la reforma de 2015. El problema reside en que nos encontramos ante un término polisémico que, comprensiblemente, necesita una clarificación, con la complicación adicional consistente en que en el preámbulo de la reforma del Código Penal nada se dice sobre el término controvertido.

Recordemos que el término expolio se refiere sólo a excavaciones arqueológicas (artículo 323.1). Recordemos, también, que las otras conductas delictivas (hurtos, daños, etc.), que vienen incluyéndose en el concepto de expolio por determinados sectores de la doctrina, tiene ya un tratamiento penal específico agravado por el carácter histórico o cultural de tales bienes y  al margen de la previsión específica de los daños del artículo 323, Recordemos, finalmente, que carecen, sin embargo, de regulación penal concreta aquellas actividades consistentes en manipulaciones o intervenciones indebidas en los yacimientos arqueológicos, que al llevarse a cabo descontextualizan un entorno histórico y los correspondientes bienes que lo integran, privando igualmente, de esa manera, al patrimonio histórico de su función social.

Según el arqueólogo Barrio Martín, al hablar de los activos constituyentes del patrimonio arqueológico, cualquier yacimiento o sitio arqueológico está integrado por dos activos principales, “el contexto” y “los elementos materiales”. En relación al contexto, Barrio Martín pone de relieve su importancia habida cuenta que “…define el contenedor geológico modificado por la presencia humana, desde las sociedades más sencillas hasta las civilizaciones más complejas.” Acto seguido añade el autor que “Esa modificación peculiar deja una huella ineludible en la nueva disposición de los estratos donde es posible ver la acción del hombre en un momento determinado de la Historia. Aunque este contexto siempre es material, está intrínsecamente unido a valores intangibles, en cuanto que sólo la investigación ordenada y profesional del contexto hace posible la interpretación objetiva de un yacimiento arqueológico, esto es, la generación de conocimiento.”

Por supuesto, no son de inferior importancia los elementos materiales del yacimiento. El autor citado los define señalando que son “…el resultado de la acción humana que se acumulan en este contenedor arqueológico susceptibles de ser recuperados mediante una investigación de campo”, a la vez que describe su importancia en ese contexto, indicando que “Estos elementos materiales son tanto las estructuras de carácter modesto o monumental (de habitación, de defensa, de enterramiento, de culto,….) como los objetos resultado de la producción de los hombres que han quedado en el sitio, y que nos remiten de manera clara a las culturas del pasado, permitiendo a partir de ellos establecer los detalles de su existencia. Estas piezas arqueológicas pueden ser todo tipo (cerámicas, metales, vidrios, …) y de distinta rareza y excepcionalidad.”

Finalmente, Barrio Martín insiste en la imposibilidad de disociar esos dos elementos, porque “…contexto y objetos, en perfecta integración, y manteniéndose intactos, hacen posible que la Arqueología pueda desempeñar el papel que tiene encomendado de estudiar nuestro pasado, registrarlo de manera ordenada, investigarlo con detalle, interpretarlo con precisión, y conservarlo para la sociedad en las mejores condiciones. Cualquier intromisión accidental o provocada (expolio p.e.) que lleve a disociar los objetos del contexto y a la inversa, generando daños, impide el desempeño de este papel social de la ciencia arqueológica, por otra parte, el papel que le tiene encomendado nuestra normativa legal a nuestro Patrimonio Arqueológico.”

Pues bien, el expolio de un yacimiento arqueológico por furtivos sin escrúpulos es uno de los hechos más graves contra nuestro patrimonio histórico. Con esta acción se producen, dos tipos de perjuicios:

  • La extracción y robo de los objetos que se hallan en su interior, habitualmente los que tienen más fácil salida y venta en el mercado negro y blanco de antigüedades. Algunos de estos objetos pueden ser dañados de manera muy seria cuando se hace una rapiña descuidada, puesto que casi siempre suelen encontrarse en un estado de fragilidad estructural al permanecer enterrados durante varios siglos o milenios.
  • La destrucción parcial o total del contexto en que se encontraban los objetos. De manera habitual se realiza un agujero mediante pico o herramienta similar removiendo todos los estratos que forman el contendor geológico con el único objetivo de buscar, encontrar y sustraer la moneda, arma, joya, cerámica, etc… En la mayoría de las ocasiones.”

Pues bien, a nuestro modo de ver, solamente el segundo de los perjuicios señalados sería el expolio propiamente dicho, habida cuenta la descontextualización señalada, y que estaría exclusivamente circunscrito al yacimiento arqueológico. De hecho, se trata este de un aspecto que no acaba de resolverse y que en última instancia sería la opción interpretativa más sensata, a tenor del artículo 3.1 del Código Civil.

El primero de los supuestos, sin embargo, podría ser cualquier otra de las conductas previstas en el Código Penal para los delitos directa o indirectamente referidos al patrimonio histórico.

Precisamente debido a estas características va a ser difícil, cuando se lleven a cabo este tipo de conductas, la restauración prevista en el párrafo tercero del artículo 323 del Código Penal. De hecho, no es lo mismo restaurar una muralla medieval que un yacimiento arqueológico saqueado. La jurisprudencia viene destacando que en estos casos los yacimientos son “irrepetibles e irreemplazables y los daños son irreparables e irrecuperables.”

Partiendo pues de lo dicho y habida cuenta el problema conceptual expuesto, A. Vercher proponía la utilización de la expresión “descontextualización penal del entorno arqueológico”, en lugar del término expolio como tal y como forma de superar las dificultades y trabas a las que se ha hecho alusión a lo largo del presente trabajo. La referencia al “entorno” se entiende si consideramos que cuando se inicia una excavación arqueológica es difícil determinar sus términos o límites, incluso haciéndose uso de tecnologías modernas. Consecuentemente, consideramos más lógico hablar de entorno arqueológico que de excavación arqueológica, especialmente considerando sus problemas de delimitación.

Artículo 323

1. Será castigado con la pena de prisión de seis meses a tres años o multa de doce a veinticuatro meses el que cause daños en bienes de valor histórico, artístico, científico, cultural o monumental, o en yacimientos arqueológicos, terrestres o subacuáticos. Con la misma pena se castigarán los actos de expolio en estos últimos.

2. Si se hubieran causado daños de especial gravedad o que hubieran afectado a bienes cuyo valor histórico, artístico, científico, cultural o monumental fuera especialmente relevante, podrá imponerse la pena superior en grado a la señalada en el apartado anterior.

3. En todos estos casos, los jueces o tribunales podrán ordenar, a cargo del autor del daño, la adopción de medidas encaminadas a restaurar, en lo posible, el bien dañado.

Comentario a la Sentencia del Tribunal Supremo de 24 de febrero de 2020. Sexting o revenge porn

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✍️ Sexting o revenge porn. Sentencia del Tribunal Supremo de 24 de febrero de 2020

Alfredo Herranz Asín
PENAL-TIC
🗓️ 2-3-2020

Protección jurídico – penal del patrimonio histórico V

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Cuestiones de interés

Los grafitis o pintadas; ¿daño penal o deslucimiento atípico?

Planteamos a partir de la jurisprudencia, el tratamiento jurídico penal de los grafitis. Sigo al respecto al Tribunal Supremo, Sala de lo Penal y Sentencia de fecha 23 de marzo de 2022. Nº 273/2022.

Esta cuestión, por cierto, es parecida a la de muy de actualidad, a la vista de las noticias sobre ciertos sabotajes en museos que parecen haberse puesto “de moda” últimamente, entre algunos colectivos de activistas.

Pues bien: Si bien la cuestión que la sentencia aborda se centra en unos daños contra el patrimonio histórico-artístico del artículo 323 del Código Penal, la doctrina sentada por el TS, es extrapolable, al menos en parte, a las “pintadas” o “grafitis” en cualquier otro objeto o inmueble, y la discusión sobre su carácter de daño en sentido penal, o de deslucimiento, a efectos civiles y/o administrativo – sancionadores.

Los hechos de base de esta sentencia del TS, traen su origen en unas pintadas hechas por un acusado del delito 323 CP, utilizando un rotulador especial, siendo la pintada de dimensiones 24 x 71 centímetros, sobre una obra escultórica, de autor conocido, y propiedad del Estado e inventariada por un Ayuntamiento, considerada de carácter artístico e histórico con un número de registro como tal.

La plena restauración de dicha escultura a su estado original, supuso operaciones específicas necesarias para eliminar los restos de pintura que habrían quedado en la misma, tras una simple limpieza, que incluyeron el empleo de una máquina hidrolimpiadora de agua nebulizada, la colocación y posterior retirada de papeletas específicas para la absorción de tintas, así como la posterior limpieza de todo el conjunto y retirada de implantaciones de máquina auxiliar, con un coste total para el Ayuntamiento de más de 1.000 euros.

Al hilo de estos hechos, el TS fija una doctrina sobre el Delito de DAÑOS CONTRA EL PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTISTICO del artículo 323 del Código Penal, cuya argumentación resulta, en parte como he dicho, extrapolable a los delitos genéricos de daños.

Lo decisivo para la resolución del caso, y de lo que deriva su interés casacional, tras sentencia en apelación por Audiencia Provincial (que absolvió por entender que el deslucimiento no entra en la consideración de daño), es que las pintadas o grafitis realizadas por el acusado en la obra escultórica, requirieron otras actividades de restauración, además de la simple limpieza, que en la nueva redacción del art. 323 CP, al tener valor cultural los bienes dañados, se dice que no está relacionado en ningún caso con su valor económico, que, por otro lado, en muchos casos es nulo o imposible de determinar.

El TS parte de que todas la pintadas dolosas (de cierta intensidad) – grafitis – cualquiera que sea la modalidad del daño, cuando se tratan de obras artísticas del Patrimonio Histórico, incluyen tanto los daños en sentido propio como los deslucimientos, sean o no necesarias actuaciones de restauración adicionales a su mera limpieza, toda vez que el grafiti menoscaba el bien (de valor histórico-artístico) al hacer que desaparezcan del mismo sus cualidades singulares o, cuando menos, supone el menoscabo de la cosa misma por el cercenamiento de su integridad, perfección y valor que determinaron su especial protección.

Así, el delito previsto en el artículo 323 CP Título XVI, en redacción LO 1/2015, contiene dos conductas diferenciadas: dañar los bienes que se relacionan o expoliar los yacimientos arqueológicos.

El objeto del delito son los bienes de valor histórico, artístico, científico, cultural o monumental, o en yacimientos arqueológicos, terrestres o subacuáticos.

En la sentencia del TS núm. 641/2019, se menciona que el elemento típico, reside en que el daño recaiga sobre bienes de valor histórico, artístico, científico, cultural o monumental (o en yacimientos arqueológicos, terrestres o subacuáticos), cosa que remite a un elemento normativo cultural, reflejado en el artículo 46 de la Constitución Española.

Se trata de un delito doloso, bastando el dolo genérico, esto es, que el sujeto activo conozca que su acción va a ocasionar daños en estos objetos y ello no obstante actúe.

Pero es importante advertir, y aquí está la discrepancia entre Audiencias Provinciales que justifica el interés casacional que motivó la intervención del Tribunal Supremo, que, en casos de pintadas sobre obras, hablamos del mero deslucimiento, y si este es o no típico penalmente. En la redacción dada por la L.O. 1/2015, para el artículo 323 CP, no se establece ahora ningún límite cuantitativo – económico, como sí se hace en el artículo 263 sobre los daños en general (400 euros). Así que la disquisición reside en si se trata dicho deslucimiento, y sea cual sea el valor de restauración, de delito menos grave, castigado con pena de prisión o de multa.

El TS, tras partir del Preámbulo de la L.O. 1/2015 al referirse a la desaparición de las faltas, concluye que, desaparecida la anterior falta prevista en el art. 625.2 CP, en redacción anterior a la L.O. 1/2015, cuando la acción recaiga sobre bienes de valor histórico, artístico, científico, cultural o monumental, o en yacimientos arqueológicos, terrestres o subacuáticos, la conducta debe entenderse incluida en el tipo contemplado en el art. 323 CP, siempre que revista cierta entidad.

Que ha de entenderse por “daños” y si los grafitis, garabatos o manchas que se realizan en los bienes ajenos pueden calificarse como daños materiales propiamente dichos, o se trata de un mero deslucimiento del bien, es la cuestión decisiva, y la que digo es extrapolable no solo a daños en patrimonio histórico, sino a todos en general.

Se parte de que la sentencia del Pleno de la Sala IIª del TS, núm. 333/2021, estableció que el delito de daños abarca el comportamiento de destrucción, de deterioro, la inutilización, y menoscabar “supone disminuir algo, quitándole una parte, acortarlo, reducirlo; deteriorar y deslustrar algo, quitándole parte de asignación o lucimiento que antes tenía”. Por su parte, deteriorar equivale a “estropear, menoscabar, poner de inferior condición algo o empeorar, degenerar”.

Desde una interpretación literal del precepto la conducta probada, causa un menoscabo al bien cuya reparación exige una actuación para la restitución a su estado anterior, que es económicamente evaluable.

Y es de destacar que, si el mero deslucimiento, el que no producía menoscabo, porque era fácilmente reparable con mera limpieza, no era subsumible en los daños del art. 263, sino en el deslucimiento tipificado en la falta del art. 626 CP, derogado por la reforma del Código de 2015; ahora habrá que concluir en un distingo entre “daños” y “deslucimientos”. De manera que en la tipicidad del daño se incluye la destrucción de la cosa, o la pérdida total de su valor, o su inutilización (que supone la desaparición de sus cualidades o utilidades), y el menoscabo de la cosa misma (que consiste en la destrucción parcial, el cercenamiento a la integridad o la pérdida parcial de su valor).

Por tanto, frente a lo anterior, si el resultado supone la pérdida de las condiciones estéticas, que son susceptibles de ser reparadas mediante mera limpieza, encontraba su acomodo típico en la falta del art. 626 del Código Penal, ahora entrará en el ámbito administrativo sancionador de la Ley de Seguridad Ciudadana (art. 37).

Pero, continúa el TS, la interpretación según la cual la conducta que en 1995 fue subsumida en la falta del art. 626 CP, no nos lleva, sin más, a la despenalización de la conducta por la desaparición de la figura típica con la reforma de 2015. El deslucimiento de un bien que implique una pérdida de su valor o suponga una necesidad de reparación evaluable económicamente, ha de ser reconducido al delito de daños. La desaparición de la falta no implica la despenalización de la conducta, y así, se recuerda, lo expresa la Exposición de Motivos de la reforma de 2015.

La discusión se produce aquí, en los daños genéricos, entre el delito y el delito leve y la infracción administrativa de la Ley de Seguridad Ciudadana, diferenciación de las infracciones penal y administrativa, que deberá hacerse en función de la gravedad de la conducta y del resultado, siendo preciso actuar, en cada caso, con criterios de proporcionalidad, partiendo de argumentos similares a los que en esta sentencia se exponen sobre el distingo entre “deslucimiento”, infracción administrativa, y “daño” penalmente típico.

Volviendo al caso de la sentencia, la plena restauración de la escultura, supuso operaciones específicas necesarias para eliminar los restos de pintura que habrían quedado en la misma tras una simple limpieza, que incluyeron el empleo de máquina hidrolimpiadora de agua nebulizada, la colocación y posterior retirada de papeletas específicas para la absorción de tintas, así como la posterior limpieza de todo el conjunto y retirada de implantaciones de máquina auxiliar, con coste total para el Ayuntamiento de más de 1.000 euros.

Precisó, en definitiva, una restauración un equipo de restauradores especializados, una máquina hidrolimpiadora de agua nebulizada, la colocación de papeletas específicas para la absorción de las tintas del propio grafiti, la posterior retirada de las mismas, así como la limpieza de todo el conjunto y retirada de implantaciones de distinta maquinaria auxiliar. De este modo el TS concluye que en este caso sí deben ser incardinados los hechos en la figura penal de daños al patrimonio histórico.

En conclusión, la sentencia se refiere pues a la diferenciación entre daño y deslucimiento, y la diferencia de su tratamiento como infracción penal o administrativa, en el caso de los bienes de valor histórico – artístico, pero la doctrina sentada sobre el alcance de un “grafiti” en general, en cualquier otro tipo de bien, y su consideración o no como “daños”, ya sean leves o menos graves, también cabe aplicarle la interpretación que se realiza en función de la intensidad o alcance de la tarea restauradora que objetivamente, y en su caso con prueba pericial, deba aplicarse al bien “dañado” o “deslucido”.

Calumnia con publicidad. No se vulneran las libertades de expresión e información en condena por informaciones lesivas del derecho al honor de sendos policías difundidas a través de la red social Facebook sin la previa utilización de ninguna fuente de verificación

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⚖️ Sentencia del Pleno del Tribunal Constitucional 52/2023, de 8-7-2026, Ponente Excma. Sra. Dª. Laura Díez Bueso, ECLI:ES:TC:2026:52


✍️ La calumnia a funcionarios de policía en redes sociales se produce aunque se les nombre por sus números profesionales

Protección jurídico – penal del patrimonio histórico IV

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24 de octubre 2026, Teruel

Cuestiones de interés

DELITOS CONTRA EL PATRIMONIO HISTÓRICO POR NEGLIGENCIA

El Código Penal contempla un delito especial de daños por imprudencia al Patrimonio Histórico Español en su artículo 324 pero lo cierto es que apenas existen pronunciamientos jurisprudenciales en los que se aplique este precepto.

En la mayor parte de los casos, las negligencias que han dado lugar a sentencias en las que se condena a particulares que producen de forma más o menos deliberada daños, son situaciones en las que se alega un posible error acerca de la relevancia histórica de los espacios o bienes afectados (Artículo 14.1 Código Penal).

Ello puede transmitir la sensación de que es una tipología casi residual y utilizada, en ocasiones, para atenuar la responsabilidad con más o menos motivos. Además, prácticamente no existen pronunciamientos sobre la posible negligente gestión de estos bienes por las propias autoridades culturales, pese a situaciones que a veces se conocen.

Ello hace aconsejable una reflexión sobre el nivel de protección de nuestros bienes culturales más relevantes ante situaciones de una posible imprudencia. Tampoco puede descartarse que exista una inclinación a la ocultación de estas situaciones.

Señalar también, que, en el tratamiento jurisprudencial del delito de daños al Patrimonio Histórico Español por imprudencia, referido en el art. 324 del Código Penal, no debemos olvidar la importancia de la labor técnica de asesoramiento y control que realizan algunos organismos colegiados en la gestión de grandes monumentos o museos de titularidad pública, imprescindibles para la prueba de los hechos, y en los que por lo tanto es decisiva la colaboración de la Administración.

Pero es necesario reconocer, aunque sea desde una perspectiva histórica, que las más graves y dañinas agresiones a nuestro Patrimonio Histórico se han producido justamente desde la propia Administración Pública y han resultado, además, lamentablemente impunes, en situaciones en las que ya existían leyes especiales que expresamente procuraban su defensa.

También se debe poner de manifiesto que las cifras que arroja la estadística criminal en esta materia, es anormalmente baja y que parece indicar que la delincuencia cultural parezca muchas veces un fenómeno casi residual, cuando los actos de expolio o vandalismo suponen un peligro real para nuestro Patrimonio Histórico y producen, por su necesidad de reparación, un serio quebranto para las arcas públicas, casi siempre escasas en materia cultural.

Recordemos el artículo 46 de la Constitución Española, cuando impone que sea la ley penal la que sancione los atentados contra cualesquiera bienes culturales merecedores de la protección dispensada por nuestro ordenamiento jurídico como integrantes del Patrimonio Histórico Español.

Pues bien,el Código Penal español contempla en su artículo 324 un delito especial de daños por imprudencia a los bienes que integran o que deberían integrarse en el Patrimonio Histórico Español, conforme al criterio abierto y antiformalista consolidado por la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo (véase apartado o capítulo anterior sobre “catalogación”).

Concretamente, el precepto citado se refiere al «que por imprudencia grave cause daños, en cuantía superior a 400 euros, en un archivo, registro, museo, biblioteca, centro docente, gabinete científico, institución análoga o en bienes de valor artístico, histórico, cultural, científico o monumental, así como en yacimientos arqueológicos», imponiéndole la pena de multa de tres a 18 meses, «atendiendo a la importancia de los mismos».

El Código Penal, se critica, no afronta de manera suficientemente adecuada el problema de la negligencia en su relación con el Patrimonio Histórico, y este juicio doctrinal negativo no solo se refiere a la tipología del art. 324 CP, y cabría extenderlo al resto de las contenidas en el capítulo referido a los Delitos sobre el Patrimonio Histórico e incluso a otras tipologías dispersas a lo largo de su articulado y referidas a la protección indirecta del Patrimonio Histórico.

La imprudencia exigible en estos casos es una imprudencia grave, entendiendo por tal aquella conducta que prescinde de las más elementales normas de cuidado que deban aplicarse a cada situación concreta para la conservación o el disfrute de los bienes culturales. En definitiva, esta imprudencia grave, muchas veces fronteriza con el dolo eventual, realmente consistiría en la omisión de los deberes más relevantes para la salvaguarda del bien jurídico.

No parece suficiente, sin embargo, que esta referencia genérica nos permita identificar con claridad la negligencia exigible en una materia tan exigente como la que se refiere a la conservación y custodia del Patrimonio Histórico, cuyos elementos más valiosos están normalmente caracterizados por una extrema fragilidad que contrasta con su enorme valor material e inmaterial, en tanto guardan un profundo significado y una extensa dimensión social. Siempre debemos atender al caso concreto, diferenciando aquella negligencia grave que pueda ser cometida por un profesional más o menos cualificado que actúa por cuenta propia o incluso por cuenta de la Administración Pública, de aquella otra conducta de un particular que se vincula con el bien o espacio histórico dañados de forma más o menos permanente o circunstancial.

A este respecto conviene recordar, en el plano subjetivo del Tipo penal, o si se quiere de la culpabilidad (artículo 5 del Código Penal), lo que se le denomina como la modalidad de dolo eventual, y su frontera con la imprudencia grave, la doctrina de la Sala IIª del Tribunal Supremo:

El conocimiento y voluntad del riesgo originado por la acción es lo que configura el elemento subjetivo del delito en una gama que va desde la pura intencionalidad de causar el efecto dañino, al dolo directo o eventual, según el nivel de representación de la certeza o probabilidad del resultado de la conducta ejecutada y de la decisión de no desistir de ella, a pesar de las perspectivas previstas por la mente del sujeto.

“Obra con dolo el que, conociendo el peligro generado con su acción, no adopta ninguna medida para evitar la realización del tipo” (STS 327/2007, de 27 de abril).

Así el Tribunal siempre ha rechazado la calificación de imprudente de una conducta, cuando se está en presencia de un profesional, en el sector de que se trata.

Este art. 324 CP ha sido objeto de un análisis, aunque limitado, por nuestro Tribunal Constitucional en una situación vinculada con la actividad constructiva. Y confirmó la sentencia dictada por una Audiencia Provincial en la que, anulando la absolución dictada en primera instancia por un Juzgado de lo Penal, se condena a un arquitecto técnico, como autor de un delito de daños por imprudencia al Patrimonio Histórico, durante las obras de rehabilitación de unas murallas de un Castillo. Aunque, en el caso, se reconoce que las labores de desbroce y movimiento de tierras pudieron contar con una autorización verbal del arquitecto municipal, consideró la Audiencia Provincial que debería haber consultado antes de llevarlos a cabo, sopesando el posible daño al entorno del monumento y a los yacimientos arqueológicos previamente identificados. En este caso, en realidad, la gravedad de la imprudencia no se vincularía con la existencia o inexistencia de una previa autorización administrativa, sino con la mala praxis utilizada por el agente en la realización material de la obra. La autorización para acometer los trabajos podrá limitar la responsabilidad o incluso extenderla hasta la autoridad cultural o urbanística que la concede en términos excesivamente amplios, pero la gravedad del actuar imprudente solo radica en la falta de diligencia durante la ejecución material de estas tareas, siempre delicadas en las inmediaciones de un espacio histórico tan relevante.

En cuanto el ámbito objetivo de protección, se hace una enumeración en el artículo (archivo, registro, museo, biblioteca, centro docente, gabinete científico, institución análoga o en bienes de valor artístico, histórico, cultural, científico o monumental y yacimientos arqueológicos) pretende evitar que puedan quedar al margen de la protección que dispensa el Código Penal al Patrimonio Histórico alguna de sus numerosas manifestaciones. Quizás habría sido mejor que el precepto contuviera la simple referencia a la producción daños sobre los bienes que integren o deban integrar el Patrimonio Histórico, para señalar con mucha mayor precisión su ámbito objetivo de aplicación.

La enumeración del precepto no coincide con la realizada en el artículo anterior para tipificar los daños dolosos, estableciendo una tipología vinculada con la causación de daños en bienes de valor histórico, artístico, científico, cultural o monumental, o en yacimientos arqueológicos terrestres o subacuáticos, incorporándose esta última categoría a nuestro Código Penal, tal y como aparece configurada en la Convención de París de 2001 sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, que había sido ratificada por España.

Se plantea si esta modalidad imprudente puede ser aplicada tanto a las conductas tipificadas en el art. 323 de daños dolosos a los bienes culturales, como en el art. 321 referido al derribo o alteración grave de edificios singularmente protegidos, tipologías que completan, junto a la forma de prevaricación especial del art. 322, este texto. Las intervenciones estructurales sobre edificios singularmente protegidos, son bastante proclives a la producción de daños por negligencia o a la causación de daños fortuitos que, sin duda alguna, merecerían ser investigados, para descartar cualquier forma de responsabilidad. No obstante, es preciso reconocer que, en estos casos, la negligencia debe contemplar la previsibilidad de causar un daño precisamente […] a un bien de naturaleza cultural. Es decir, nos referirnos, por tanto, a una conducta que se defina por su relación directa con el edificio histórico que finalmente resulta dañado.

Particular importancia hay que otorgar a la última frase del artículo 324 cuando establece la moderación de la sanción atendiendo a la importancia de los mismos. Tales pueden ser los propios daños producidos, pero, quizá, convendría entender igualmente por tales, como dos caras de una misma moneda, los bienes que resultan dañados teniendo en cuenta, cuando eran conocidos, la catalogación otorgada por las autoridades culturales o su importancia y valor en el caso de bienes ocultos. En todos los casos esta negligencia estará indisolublemente unida a la naturaleza e importancia del bien histórico, de tal manera que el castigo deberá estar relacionado con la valoración social que merezca, con la intensidad en la vulneración del deber de cuidado y, naturalmente, con el resultado dañoso finalmente producido.

Sobre esta base la catalogación administrativa se configura, cuando exista, como un elemento a tener muy en cuenta, no sólo para dosificar la sanción de multa que contempla el artículo, sino para establecer la intensidad de la imprudencia como grave o leve generada por el agente y para decidir, en definitiva, si es merecedora o no de un reproche penal. El deber de cuidado exigible en la conservación de un bien declarado como Patrimonio de la Humanidad, parece que será mayor que en el caso de otros bienes históricos no catalogados o inventariados aun cuando posean un valor cultural innegable que los haga merecedores de protección.

En la actualidad, el precepto exige que los daños causados superen la valoración de 400 €; por debajo de la cuantía señalada, solo podrían sancionarse en el ámbito administrativo. La experiencia nos demuestra que, en estos casos, tanto en los daños producidos dolosamente o de forma negligente, el verdadero problema radica en la dificultad de llevar a cabo una correcta valoración de los daños realmente producidos en algunos bienes de extraordinario valor o en conjuntos monumentales. En este punto debe considerarse que un simple acto de deslucimiento debe exigir, conforme a lo que sería una buena praxis de conservación, la elaboración de un informe técnico, con la visita al lugar de los hechos por parte de los funcionarios encargados, quienes deberán documentar el espacio dañado y establecer la forma menos perniciosa para devolverlo a su condición anterior. Estas actividades vandálicas deberían analizarse con mayor rigor y ser objeto, por tanto, de una valoración más correcta que integre todos los gastos de reparación que comportan.

Véase a este respecto próximo texto referido a los grafitis.

Otro defecto comúnmente señalado en la regulación contenida en el art. 324 CP es que no se recoge la facultad de ordenar motivadamente la adopción de medidas encaminadas a restaurar los bienes dañados, como establece el art. 323 respecto a los daños dolosos o el art. 321 respecto al derribo o alteración grave de edificios singularmente protegidos. La adopción de estas medidas de reparación podría considerarse más lógica y eficiente en el supuesto de los daños producidos por imprudencia grave al Patrimonio Histórico. No obstante, en los supuestos de reparación voluntaria, cuando esta resulte adecuada a las circunstancias, científica y efectiva, siempre podrá acudirse a la Disposición Común que contiene el artículo 340 CP, y que obliga al tribunal sentenciador la imposición de la pena inferior en grado.

Por último y con respecto a las formas de imprudencia leve, el castigo tendría que llevarse a cabo, cuando alcancen suficiente relevancia, a través de las infracciones administrativas contenidas en el Título IX de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, aunque esta posibilidad no será fácil por cuanto en la extensa enumeración de su art. 76 no parece aludirse, cuando menos con claridad, directa o indirectamente a situaciones de imprudencia y el art. 77, al graduar el importe de la sanción económica, solo se refiere a la gravedad de los hechos, las circunstancias personales del sancionado o el perjuicio materialmente producido al Patrimonio Histórico Español.

Algunos casos:

Viene considerándose que la primera sentencia en la que se aplicó el art. 324 CP, fue la dictada por un Juzgado de lo Penal de Santiago de Compostela en 1996. La sentencia estaba referida a los daños causados por una turista que escaló la fachada de la Iglesia de San Martin Pinario en estado de embriaguez y provocó la caída de una de sus estatuas que resultó destrozada. Reconocidos los hechos por su autora, la pena que se impuso fue una simple multa que no alcanzó los 300 €, además del pago de los gastos por la reparación de la estatua dañada.

Referir la de la Audiencia Provincial de Baleares con sentencia nº 315/2015, que revocó la absolución del Juzgado de lo Penal de Ibiza de la acusación por delitos continuado de daños sobre el Patrimonio Histórico y de prevaricación:

En este caso, el tribunal de apelación se pronunció sobre la realización de obras para construir el llamado segundo cinturón de Ibiza, obras en las que reiteradamente se produjeron graves daños arqueológicos con la pasividad de las autoridades culturales. La existencia de un informe previo a las obras advirtiendo del riesgo de dañar elementos arqueológicos y patrimoniales de un gran valor y la previsión en el propio presupuesto de la obra de una partida específica y destinada al seguimiento arqueológico, hacen pensar a la Sala en una conducta que se compadece más con el dolo que con la imprudencia, teniendo en cuenta la elevadísima probabilidad representable de los daños que finalmente tuvieron lugar.

Otra sentencia es la de la Audiencia Provincial de Pontevedra 192/2008, que confirmó la condena impuesta por el art. 324 CP, ante la destrucción de yacimientos arqueológicos inventariados. La destrucción se produjo durante la construcción de un Circuito de Autocrós sin la licencia municipal preceptiva. Frente a la frecuente alegación del desconocimiento de la existencia de restos o vestigios relevantes, concretamente yacimientos arqueológicos, situación que justificaría la falta de medidas de prevención, el Tribunal aclara que esta situación podría impedir la apreciación de la forma dolosa del delito, pero no la apreciación de su forma imprudente.

Razona el fundamento de la sentencia citada que, de haberse solicitado la licencia municipal, para su otorgamiento «hubiese sido necesario que, previamente, se hubiera requerido la acreditación en el expediente de la autorización previa de la Administración, por suponer la obra la remoción de tierras en zona arqueológica». Necesariamente, esta imprescindible labor de control hubiera determinado que se exigieran por la autoridad cultural, la adopción de todas las medidas de prevención necesarias durante la ejecución de la obra, sin que pueda suplirse esta falta de licencia, ni por el informe del arquitecto técnico municipal ni por el hecho de que, en su caso, personas que ocuparan cargos de representación municipal le hubieran mostrado su apoyo personal a la obra o hubieran acudido a la inauguración del circuito. Como nos recuerda expresivamente la Sala en alusión a estos últimos comportamientos de las autoridades locales, en democracia, las personas no puedan confundirse con las instituciones a las que representen.

Mencionar también que la exportación no autorizada de un bien mueble integrante del Patrimonio Histórico Español constituirá delito, o en su caso, infracción de contrabando, de conformidad con la legislación en esta materia, para añadir a continuación que serán responsables solidarios de la infracción o delito cometido cuantas personas hayan intervenido en la exportación del bien y aquellas otras que, por su actuación u omisión, dolosa o negligente, la hubieren facilitado o hecho posible.

Recordemos que, conforme a lo señalado en el art. 2.2 apartado a) de la Ley 12/1995, de 12 de diciembre, de Represión del Contrabando, cometen este delito, siempre que el valor de los bienes, mercancías, géneros o efectos sea igual o superior a 50.000 euros, los que … exporten o expidan bienes que integren el Patrimonio Histórico Español sin la autorización de la Administración competente cuando ésta sea necesaria, o habiéndola obtenido bien mediante su solicitud con datos o documentos falsos en relación con la naturaleza o el destino último de tales productos o bien de cualquier otro modo ilícito.  El mismo precepto, en su apartado quinto, señala que las anteriores conductas serán igualmente punibles cuando se cometan por imprudencia grave, en cuyo caso se les impondrá la pena inferior en grado.

En esta regulación, al margen de la posible responsabilidad de las personas jurídicas, destaca el uso del criterio de la valoración material de los bienes para que la conducta alcance relevancia penal. Como acabamos de indicar, esta valoración debe alcanzar los 50.000 euros y, conforme a lo prevenido en el art. 10.2 de la LRC, tendrá que llevarse a cabo por las autoridades competentes para el asesoramiento del Juez de Instrucción. Al margen de la sanción privativa de libertad o de la pena de multa impuesta, puede decretarse el comiso de los efectos intervenidos e imponerse la pena en su grado máximo cuando las circunstancias de cada caso permitan inferir una especial facilidad para la comisión del delito.

El bien jurídico protegido en esta clase de infracciones responde a la confluencia de intereses estatales muy diversos: desde el recaudatorio, para evitar el fraude fiscal, hasta el sanitario, para preservar la salud pública, pasando por el cultural, para proteger nuestro Patrimonio Histórico–Artístico.

Los términos en los que se redacta el art. 75 de la LPHE y la propia LRC limitan el objeto material de estos delitos ya que se impone una doble necesidad: Su carácter mueble y la necesidad de la declaración formal de los bienes exportados ilícitamente como bienes integrados en el Patrimonio Histórico Español. No cabe duda que la historia de España ofrece, a lo largo del siglo XX, numerosos ejemplos sobre el traslado al extranjero de elementos estructurales de edificios históricos de incalculable valor que, al día de hoy, no han sido restituidos.

De otra parte, la necesidad de integración de los bienes exportados en el Patrimonio Histórico Español ha merecido una crítica doctrinal, que nos recuerda la dificultad de protección del llamado Patrimonio Oculto; el Tribunal Supremo, dice que debe tenerse en cuenta un concepto real de bien histórico, normalmente vinculado a la legislación específica pero no dependiente o por completo tributario de las decisiones administrativas o del alcance de los registros oficiales. Como es lógico, por último, el delito de contrabando también se consumaría cuando se trate de bienes muebles que posean los valores culturales del art. 1, aunque sean de procedencia ajena a la cultura española.

Mencionar la Sentencia nº 398/2020, de la Audiencia Provincial de Madrid que confirma la condena por un delito de contrabando a consecuencia de la exportación ilícita de un cuadro de Pablo Picasso fechado en 1906 y declarado inexportable. Además del comiso de la obra, se impuso la pena de tres años y un día de prisión y una pena de multa que alcanza la elevada cifra de 91.700.000 €. Ambas resoluciones no comentan o interpretan la modalidad culposa del contrabando, aunque el debate suscitado ante la jurisdicción gira en torno a una materia tan próxima como la creencia errónea acerca de la necesidad de obtener del Ministerio de Cultura el permiso de exportación o la disposición del cuadro para su venta posterior en una conocida casa de subastas de Londres.

Anteriormente, la Sentencia 102/2015, de 23 de marzo, de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de La Coruña, se refiere de manera indirecta al delito de contrabando por imprudencia y lo vincula a situaciones de error vencible a la hora de obtener los permisos de exportación de las autoridades culturales competentes. Así deberán tenerse muy en cuenta para su correcta valoración, las condiciones personales del agente, la naturaleza e importancia objetiva de los bienes exportados, su antigüedad y otros factores, más o menos visibles, que permitan inferir hasta qué punto la conducta enjuiciada puede explicarse desde la ignorancia de las obligaciones legales que en materia cultural incumben a cualquier ciudadano.

En cuanto al expolio, aparece definido en el art. 4 de la Ley 16/1985, del Patrimonio Histórico Español, como una conducta de riesgo que puede determinar la intervención del Estado para la protección de bienes culturales de una singular importancia o valor. Concretamente, se alude en el precepto citado a «toda acción u omisión que ponga en peligro de pérdida o destrucción todos o algunos de los valores de los bienes que integran el Patrimonio Histórico Español o perturbe el cumplimiento de su labor social».

Al margen del ámbito administrativo, nuestro Código Penal no contiene una definición de expolio, limitándose a nombrar este término en su art. 323 para referirse, en la descripción de los daños dolosos, a los producidos en yacimientos arqueológicos, conforme a la nueva redacción que fue introducida tras la reforma operada a través de la Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo. Desde esta perspectiva, el expolio no puede equipararse al concepto administrativo ni a la breve referencia legal, porque comporta una actividad mucho más extensa que podría ser definida como aquella conducta deliberada o negligente, normalmente planificada, que produce la pérdida, deterioro o la apropiación ilícita de bienes culturales para la satisfacción de un interés material o inmaterial.

Con este panorama normativo, entendemos que aquellas situaciones omisivas por parte de los gestores o autoridades responsables de la conservación de los bienes culturales, pueden resolverse mediante la declaración administrativa de expolio, cuando esta situación de dejadez o inacción solo alcanza la puesta en peligro de estos bienes o causa daños de una entidad relativa. Cuando los daños, por el contrario, resultan relevantes, es imprescindible abrir una investigación policial que establezca, teniendo en cuenta lo establecido en los arts. 323 y 324 CP, la posible existencia de una negligencia relevante desde una perspectiva penal y hasta descarte la posible comisión por omisión del delito de daños dolosos.

Una situación diferente podría generarse cuando la puesta en peligro de los bienes culturales es consecuencia de un proyecto o iniciativa pública que puede causar en su ejecución daños en un espacio histórico determinado. En estos casos, partiendo de siempre de la generosa capacidad de restauración que permitiría una correcta interpretación del art. 35 de la LPHE, la responsabilidad puede extenderse a las otras tipologías que se contemplan en el capítulo referido a los delitos sobre el patrimonio histórico, como formas de prevaricación especial o de alteración grave de edificios singularmente protegidos.

Finalmente, recordar quelas autoridades culturales encargadas de la gestión de grandes conjuntos monumentales, siempre deben poner en conocimiento del Ministerio Fiscal o de la Policía Judicial y con la prontitud necesaria, cualesquiera daños relevantes producidos en obras o intervenciones, al objeto de descartar la posible existencia de un delito de daños por imprudencia al Patrimonio Histórico Español del art. 324 CP.

Disposiciones comunes a los sustitutivos de la ejecución de las penas privativas de libertad: reos habituales y sentencias de otros Estados de la Unión Europea

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🗓️ Última revisión 6-8-2026


REOS HABITUALES [ 94 ]

SENTENCIAS DE OTROS ESTADOS DE LA UNIÓN EUROPEA [ 94 bis ]

Penas, clases y efectos

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📑 CÓDIGO PENAL

LIBRO I. Disposiciones generales sobre los delitos, las personas responsables, las penas, medidas de seguridad y demás consecuencias de la infracción penal

TÍTULO III. De las penas [ 32 a 94 bis ]

CAPÍTULO I. De las penas, sus clases y efectos [ 32 a 60 ]

Sección 1.ª De las penas y sus clases [ 32 a 34 ]

PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES [ 15, 25.2 CE ]
CLASES DE PENAS [ 32 ]
NATURALEZA Y DURACIÓN DE LAS PENAS [ 33 ]
INSTITUCIONES DIVERSAS [ 34 ]

Sección 2.ª De las penas privativas de libertad [ 35 a 38 ]

CLASES, CUMPLIMIENTO Y PRINCIPIO DE LEGALIDAD [ 35, 38 ]
PRISIÓN PERMANENTE REVISABLE [ 36.1, 92 ]
PRISIÓN [ 36.2 a 4, 55, 56 ]
LOCALIZACIÓN PERMANENTE [ 37 ]
RESPONSABILIDAD PERSONAL SUBSIDIARIA POR IMPAGO DE MULTA [ 53.1 a 4 ]

Sección 3.ª De las penas privativas de derechos [ 39 a 49 ]

CATÁLOGO [ 39 ]
INHABILITACIÓN ABSOLUTA [ 41 ]
INHABILITACIONES ESPECIALES [ 42, 44, 45 ]
INHABILITACIÓN RELACIONADA CON ANIMALES [ 33 ]
SUSPENSIÓN DE EMPLEO O CARGO PÚBLICO [ 43 ]
PRIVACIÓN DEL DERECHO A CONDUCIR VEHÍCULOS A MOTOR Y CICLOMOTORES [ 47 ]
PRIVACIÓN DEL DERECHO A LA TENENCIA Y PORTE DE ARMAS [ 47 ]
PROHIBICIÓN DE RESIDENCIA Y ACUDIR [ 48 ]
PROHIBICIÓN DE APROXIMACIÓN [ 48 ]
PROHIBICIÓN DE COMUNICACIÓN [ 48 ]
INHABILITACIÓN ESPECIAL DE PRIVACIÓN DE LA PATRIA POTESTAD, TUTELA, CURATELA, GUARDA O ACOGIMIENTO [ 46 ]
TRABAJOS EN BENEFICIO DE LA COMUNIDAD [ 49 ]

Sección 4.ª De la pena de multa [ 50 a 53 ]

LA PENA DE MULTA [ 50 ]
MODIFICACIÓN DE LA MULTA IMPUESTA [ 51 ]
MULTA PROPORCIONAL [ 52 ]
RESPONSABILIDAD PERSONAL SUBSIDIARIA POR IMPAGO DE LA MULTA [ 53 ]

Sección 5.ª De las penas accesorias [ 54 a 57 ]

PENAS ACCESORIAS [ 54 ]
PRISIÓN ≥ 10 AÑOS [ 55 ]
PRISIÓN < 10 AÑOS [ 56 ]
DELITOS ESPECÍFICOS [ 57.1 ]
VIOLENCIA INTRAFAMILIAR [ 57.2 ]
DELITOS LEVES [ 57.3 ]

Sección 6.ª Disposiciones comunes [ 58 a 60 ]

ABONO DE MEDIDAS CAUTELARES [ 58, 59 ]
TRASTORNO MENTAL GRAVE DEL PENADO EN SENTENCIA FIRME [ 60 ]

CAPÍTULO II. De la aplicación de las penas [ 61 a 79 ]

CAPÍTULO III. De las formas sustitutivas de la ejecución de las penas privativas de libertad y de la libertad condicional


Protección jurídico – penal del patrimonio histórico III

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Patrimonio cultural y Derecho. Cuestiones penales III.

II JORNADA DE REFLEXIÓN SOBRE “PATRIMONIO CULTURAL Y DERECHO” VISTO POR LOS PROFESIONALES Y LA SOCIEDAD CIVIL.

24 de octubre 2026, Teruel.

Cuestiones de interés.

LA COMISIÓN POR OMISIÓN Y LA PREVARICACIÓN OMISIVA.

“Es importante disponer de leyes. Pero de nada sirven si no se aplican”.

LA COMISIÓN POR OMISIÓN.

Se plantea si los daños contra el patrimonio histórico, pueden cometerse por la omisión en la conservación y mantenimiento; Artículo 323 del Código Penal.

La posición jurisprudencial consolidada es la de que no puede descartarse de forma absoluta que el delito previsto en el artículo 323 del Código Penal no pueda cometerse, de conformidad con el artículo 11 del mismo Texto Legal, por comisión por omisión, de quien legalmente tenga el deber de velar por la conservación del bien de valor histórico, y que con conocimiento de que con su no actuar el bien puede verse destruido (dolo eventual), provoque con su omisión consciente y deliberada su destrucción.

“Obra con dolo el que, conociendo el peligro generado con su acción, no adopta ninguna medida para evitar la realización del tipo” (STS 327/2007, de 27 de abril).

Aunque ello sirve, por supuesto, para particulares, la cuestión más escabrosa reside en la potencial adjudicación, nunca como persona jurídica (artículo 31 bis C.P.), a las propias Administraciones Públicas. A ello me refiero a continuación.

La legislación y la acción administrativa, han dejado bastante que desear en cuanto a eficacia en la gestión correcta de varias materias, relativas a intereses generales, esos que se supone tutela conforme al artículo 103 de la Constitución Española, la Administración Pública; entre estas materias se encuentra la de la protección del Patrimonio Histórico, a pesar del rango constitucional (artículo 46 CE) de este valor o bien colectivo, tiene un claro ejemplo, en la ineficaz protección del Patrimonio, catalogado o no, ante la constatada realidad de pérdida, deterioro y abandono del mismo.

Esta actitud, durante años, de las Administraciones Públicas españolas para con la protección del Patrimonio y para con el Medio Ambiente, es tildada con términos tales como los que van desde ineficaz, escasa, nula en su voluntad de cooperación, cuando no de dejación del cumplimiento de sus obligaciones; términos que han sido recogidos, con expresiones del tipo señalado, desde en Circulares de la Fiscalía General del Estado como la 1/1990, en diferentes Memorias de la Fiscalía, hasta sentencias del Tribunal Supremo, como la de 30 de noviembre de 1990, sobre emisiones de la Central Térmica de Cercs. Ejemplos hay varios; desde la contaminación de la Bahía de Portman en Murcia, o del Mar Menor como a la lluvia ácida de la Comarca de “Els Ports” en Castellón, proveniente de las emisiones de la Central Térmica de Endesa, años ha.

 Y ya no digamos en el terreno de la Ordenación del Territorio y el Urbanismo en numerosas exposiciones de motivos de disposiciones, y en resoluciones judiciales.

Pues bien, recordemos las funciones de las Administraciones Públicas en la tutela de los intereses generales, que pueden sistematizarse en:

1 – Función normativa, Reglamentos y Órdenes Ministeriales, que como en el caso del sector de la Cultura y el Patrimonio, las hay, pero parece que con carencias protectoras, a las que la jerarquía normativa les obliga.

2 – Función de control; en la gestión de los intereses colectivos, y bajo los principios proclamados en el artículo 103 de la Constitución, la Administración ejerce al inicio de una actividad, igual sea industrial, urbanística, agrícola, etc., un control previo plasmado en fórmulas usuales de licencias, autorizaciones, declaraciones de impacto ambiental, o concesiones, según la materia como aguas, minas, etc. Y una;

3 – Función de vigilancia; a fin de contrastar la actividad con la autorización, la aparición de otros riesgos, etc., a veces se prevén inspecciones periódicas obligatorias.

Pues bien, la tradicional lentitud del proceso administrativo, la excesiva burocratización que impregna la tramitación de los expedientes encaminados a poner fin a las situaciones indeseables para el Patrimonio, y/o a aplicar las correspondientes sanciones, las diferentes normativas de cada Comunidad Autónoma que procedimentalmente han enmarañado el Derecho Administrativo, hacen que, generalmente, su efectividad brille por su ausencia; haciendo de paso poco factible jurídicamente, la intervención del Derecho Penal, como accesorio del Administrativo, ante la falta de la certidumbre y seguridad jurídica que exige el derecho penal para su aplicación, y que así tampoco puede preconizarse fácilmente, que este tenga que ser aplicado ante la inacción administrativa.

Pero todo eso no significa que tengamos que conformarnos ante las demasiado habituales tramitaciones fallidas, cuando no interrumpidas, o simplemente inexistentes, claro está, que, desgraciadamente, ocurren de tanto en tanto, cuando esa Administración ha tenido debida constancia de una situación (por ejemplo, porque un agente responsable y concienciado ha interpuesto oportuna denuncia en forma ante la misma) y, sin embargo, ninguna medida se adopta al respecto.

Al contrario, porque no sólo es que la Administración ostente la “potestad” de perseguir dichas situaciones, sino que esa Administración tiene la obligación de hacerlo, tramitando los correspondientes expedientes con arreglo al ordenamiento jurídico en su conjunto; la forma habitual de “combatir” la inacción de la Administración, es la Jurisdicción Contencioso Administrativa. Tras, por ejemplo, una solicitud de un interesado, en su concepto amplio del artículo 4 de la Ley 39/2015 del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, que dice en relación con la intervención de las personas en el mismo;

Artículo 4 LPCAP. Concepto de interesado.

1. Se consideran interesados en el procedimiento administrativo:

a) Quienes lo promuevan como titulares de derechos o intereses legítimos individuales o colectivos.

 b) Los que, sin haber iniciado el procedimiento, tengan derechos que puedan resultar afectados por la decisión que en el mismo se adopte.

c) Aquellos cuyos intereses legítimos, individuales o colectivos, puedan resultar afectados por la resolución y se personen en el procedimiento en tanto no haya recaído resolución definitiva.

 2. Las asociaciones y organizaciones representativas de intereses económicos y sociales serán titulares de intereses legítimos colectivos en los términos que la Ley reconozca.

Si ante la solicitud realizada a instancia de parte, que generalmente será una ONG, que ha tenido conocimiento de hechos dañinos o que suponen un riesgo grave, la Administración Autonómica, como competente generalmente, debe incoar un expediente y dictar una resolución expresa – si incoado, no la dicta, se tratará de un “acto presunto”, desestimatorio, y por tanto recurrible, pero la cuestión puede ser que ni se incoe siquiera.

Y es que las leyes autonómicas, nos remiten a unos trámites iniciales a cumplir “ope legis”, en un procedimiento reglado; trámites similares a los recogidos en la Ley 39/2015 de Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas.

En lo que se refiere a procedimientos sancionadores, para empezar, la Administración deberá nombrar un instructor, que será distinto del órgano sancionador, en su caso; se deberá dar traslado a las partes (denunciado o inculpado; y denunciante, si lo hay), que podrán realizar alegaciones y proponer la práctica de oportunas pruebas; y, finalizado el periodo probatorio, la Administración deberá dictar oportuna resolución, en un sentido u otro, debidamente fundamentada. Y todo ello es preceptivo.

También pueden adoptarse dentro de dichos procedimientos -lo cual tiene especial relevancia a los efectos que nos ocupan- medidas provisionales en situaciones de urgencia y/o gravedad. Debiendo fundamentarse la resolución -también en uno u otro sentido- al respecto.

Y ¿qué sucede si, a pesar de tener conocimiento de una situación, la Administración simplemente no actúa en modo alguno? Es decir, no abre oportuno expediente; o, lo abre, pero no continúa su tramitación dando vista a las partes, etc.

¿O, habiendo abierto un expediente, se dan todos los requisitos que hacen indispensable adoptar una medida provisional o definitiva, y, sin embargo, no la adopta sin más, sin pronunciarse ni fundamentar en modo alguno su inacción?

Pues si ante una denuncia, atestado o acta, sin embargo, no se adoptan las medidas pertinentes para que se incoe expediente sancionador, en su caso, o para la continuación de éste -es decir, si se deja “morir” el asunto, la Administración, y concretamente las personas encuadradas en la misma, serán responsables de dichas actuaciones u omisiones, ya que estarían incumpliendo la Ley. Ni más, ni menos evidentemente. Ahí comienza la labor jurisdiccional de control de la actuación de las Administraciones, conforme al artículo 106 de la Constitución Española, que le corresponde al Orden Jurisdiccional Contencioso Administrativo, conforme a la Ley Orgánica del Poder Judicial y la Ley Reguladora de la Jurisdicción Contencioso – Administrativa.

Por ello, entiendo que lo primero que deberíamos hacer ante una inactividad, es tratar de impulsar la tramitación del expediente, denunciando la mora, y dejando constancia fehaciente de nuestra solicitud y de las consecuencias que podrían derivarse (o que ya se están produciendo) a causa de dicho incumplimiento de sus obligaciones por parte de la Administración.

Pero también, y, en segundo lugar, -sobre todo en caso de persistencia- deberemos analizar si la conducta del correspondiente funcionario o autoridad que ha dejado de actuar según establece la ley, lo ha hecho justificadamente, o, por el contrario, ha actuado de forma injusta a sabiendas.

Porque en ese último supuesto podríamos hallarnos ante un delito de prevaricación administrativa, previsto en el artículo 404 del Código Penal (en similares términos el 408 CP), según el cual: “A la autoridad o funcionario público que, a sabiendas de su injusticia, dictare una resolución arbitraria en un asunto administrativo se le castigará con la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público y para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo por tiempo de nueve a quince años”.

No olvidemos la preferencia de la Jurisdicción Penal frente a las demás, artículo 44 de la Ley Orgánica del Poder Judicial.

El delito de prevaricación administrativa supone:

  • Que una Autoridad o funcionario público dicte en un asunto administrativo una resolución, de contenido decisorio, que afecte a los derechos de los administrados, o de la colectividad en general, bien sea expresa o tácita, escrita u oral.
  • Que la resolución sea “injusta” o “arbitraria”, no adecuada a la legalidad, y tanto se trate de actividad reglada como discrecional, con desviación de poder; ahora no basta cualquier ilegalidad, sino que tiene que ser una contradicción con el ordenamiento tan patente y grosera, esperpéntica se ha dicho en ocasiones, que podría ser apreciada por cualquiera, no bastando ilegalidades provenientes de interpretaciones erróneas, equivocadas o discutibles, como tantas veces ocurre en Derecho (STS 23/4/1997, entre otras muchas). No debe confundirse pues las ilegalidades administrativas, que aún graves, podrán provocar la nulidad de pleno derecho ante la Jurisdicción Contenciosa, a las que puedan constituir infracción penal.

La injusticia puede provenir de una absoluta falta de competencia, de la inobservancia de las más elementales normas de procedimiento, y/o del propio contenido sustancial de la resolución, de modo que este sea o implique un “torcimiento del Derecho”, es decir que la resolución no solo sea incorrecta jurídicamente, sino que sea insostenible mediante ningún método aceptable de interpretación de la ley; es una clara tergiversación del derecho aplicable.

Es decir, podemos resumir que los requisitos generales del delito de PREVARICACIÓN ADMINISTRATIVA, son:

1. a) Que el agente del delito sea autoridad o funcionario público, definición a efectos penales propia, conforme al artículo del Código Penal, no siempre coincidente con el Derecho Administrativo (artículo 24 CP).

2. b) Que este dicte una resolución arbitraria en asunto administrativo, es decir, no sólo no adecuada a Derecho, sino en modo alguno defendible con argumentos jurídicos.

3. Y c) Que lo haga a sabiendas de su injusticia.

Cuestión distinta, caso de existir una resolución administrativa de este tipo, es decir que sea incluso objeto de condena a la Autoridad o Funcionario emitente, por delito de prevaricación, es si el destinatario particular, persona física o jurídica, que ostenta la luego declarada ilícita autorización, por ejemplo, incurre también en el delito de prevaricación, o en alguno sustancial de tipo ambiental. Por supuesto que la Jurisprudencia entiende que puede inducirlo, máxime sí se ha obtenido mediante coacción, cohecho o similar, aunque el delito de prevaricación es “especial” en el sentido de que el sujeto activo solo puede ser funcionario público o ejercer tales potestades; pero lógicamente el particular podrá responder a título de inductor en su caso, de los delitos conexos tales como el cohecho, y también en su caso de los posibles delitos en los que consista la acción que buscaba amparar con esa resolución injusta administrativa, como un hecho contaminante; fuera de allí, y aunque la jurisprudencia entiende que la existencia de la autorización, nula y prevaricadora, no excluye la tipicidad del hecho, entraríamos lógicamente en el terreno del error de tipo, que excluiría la culpabilidad en la conducta (artículos 5 y 14 del Código Penal), para el particular.

Pues bien, ya que de “inactividades” hablamos, la Jurisprudencia, y ya desde el Acuerdo de la Sala General del Tribunal Supremo, mediante reunión celebrada en fecha 30 de junio de 1997, acordó la posibilidad de existencia del delito de prevaricación en su modalidad de comisión por omisión, artículo 11 del código penal.

Lógicamente para esta modalidad de prevaricación, no podrá hablarse de la falta absoluta de competencia o inobservancia de elementales trámites de procedimiento; sería un contrasentido esperar se dicte, y como se tramite, una resolución de quien no debe hacerlo, eso solo es factible para “prevaricaciones activas”.

Y en esa línea, el mismo Tribunal Supremo, tanto alguna sentencia anterior, como posteriores (SSTS 29-10-1994, 2-7-1997, 18-3-2000 y 16-4-2002), ha puesto el acento en que cabe incurrir en responsabilidad en comisión por omisión “cuando es imperativo realizar una determinada actuación administrativa, y su omisión tiene efectos equivalentes a una denegación “.

“tanto se realiza la conducta típica (“…la autoridad…que…dictase resolución arbitraria…”) de manera positiva, es decir, dictando la resolución, como no respondiendo a peticiones que legítimamente se le planteen y respecto de la que debe existir una resolución, pues ésta también se produce por la negativa a responder (en este sentido SSTS 426/2000, de 18 de marzo; y 647/2002, de 16 de abril, entre otras).”

“La posibilidad de prevaricación omisiva concurre en aquellos casos en los que la autoridad o funcionario se vea impelida al dictado de una resolución, bien porque exista una petición de un ciudadano y el silencio de la autoridad o funcionario equivalga legalmente a una denegación de la petición, o bien porque exista una norma que de forma imperativa imponga la adopción de una resolución. 

Retomamos las consideraciones para este delito de “prevaricación ambiental específica”, sobre el sujeto activo y la consideración de funcionario público del artículo 24 CP; porque aquí será frecuente que las INSPECCIONES que “silencien” incumplimientos, se hagan por empresas o técnicos “externos” a la propia Administración (aunque generalmente la resolución por ejemplo de una licencia o acta de puesta en servicio, sea luego dictada, sí, por un funcionario o autoridad propiamente dicho, en base a dicho informe), y que tengan atribuidas las funciones de asesoramiento técnico e informe para la concesión de la licencia, pero no puedan ser conceptuados como que ejercen funciones públicas; pues bien, el Tribunal Supremo sí ha admitido, como sucedía con la prevaricación administrativa genérica, la autoría por inducción o por cooperación necesaria de personas que no tienen u ostentan condición de funcionario público.

Como conclusión; el Patrimonio Histórico puede ser dañado no solo por los particulares, sino también por la propia Administración que debe protegerlo, por vía de informar favorablemente la concesión de licencias, o por su omisión, consciente por la autoridad o funcionario competente, pese a su posición de garante, de realizar correctamente las labores de control y de inspección antes referidas; y considero que, en los casos de presunta prevaricación por omisión, en primer lugar, deberemos atender a las consecuencias de la conducta administrativa inhibitoria del funcionario o autoridad, por su papel de garantes en el procedimiento, y que generen el riego y/o resultado dañoso para el Patrimonio. Y, en segundo lugar, a partir de la valoración de dichas consecuencias, tendremos que analizar si el dictado de una resolución adecuada las hubiese podido impedir, toda vez que es, precisamente, en la falta de resolución dónde estaría la esencia de la conducta prevaricadora.

INACCIÓN Y ACCIÓN INEFICAZ.

DE LA ADMINISTRACIÓN.

También señalar, íntimamente relacionado con la “prevaricación omisiva”, que la Jurisdicción Contencioso – Administrativa en materia de protección ambiental, extrapolable a la del Patrimonio Histórico, nos recuerda la consolidada línea jurisprudencial que equipara la actividad ineficaz con inactividad o, dicho de otro modo, que no restringe la inactividad administrativa a un estricto “no hacer”, sino que considera igualmente inactividad la apariencia de actividad que encubre una verdadera inactividad por comprender un conjunto de actividades que por ineficaces, vagas o indeterminadas, son completamente insuficientes para lograr el fin perseguido por las potestades atribuidas a la Administración.

De esta forma, y ante un acta, denuncia, informe de inspección y actos en definitiva de inicio, de oficio o a instancia de parte, donde simplemente se realiza el acto de incoación, sin realizar a continuación de fondo, actividades dirigidas a comprobar, inspeccionar, medir, valorar e instar y controlar la adopción de medidas reales de corrección, que dependan de la naturaleza de lo puesto de manifiesto ante la Administración, suponen una inactividad real bajo una apariencia de actividad meramente formal.

Y es que el derecho a una tutela judicial efectiva (artículo 24 de la Constitución), no “se satisface solo con papeles, sino que requiere la modificación del mundo real de las situaciones de que se trate”.

Una sentencia a señalar a este respecto, lo es la del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, Sala de lo Contencioso Administrativo, número 824/2014, que reitera otras varias, y que se ciñe a la labor de depuración de dicha Jurisdicción, de los actos administrativos, sin entrar si proceden o no posibles responsabilidades de otro tipo de autoridades y funcionarios, que actúan en nombre de la Administración, ante, bien la ausencia de incoación y tramitación de expedientes sancionadores, de restauración de la legalidad, o de responsabilidad civil, bien ante – aún con una formal incoación y tramitación, la realidad de que no se realicen actos de fondo, con un mínimo de entidad y eficacia, para conocer y argumentar si existe o no dichas responsabilidades, y en su caso abordar el intento de dar soluciones, la adopción de medidas, requerimientos, sanciones, etc.

Normativa y medio rural en España: incendios forestales y pacto de estado frente al cambio climático. ¿Sí …y entre tanto? II

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En la primera parte de estos dos textos de reflexión, pretendí recordar cosas que o ya se hacen, o se pueden abordar a corto y medio plazo; partiendo de que las grandes estrategias mundiales, se las dejamos, qué remedio, a Acuerdos Internacionales, como el de Paris de 2015 contra el calentamiento global, o al Pacto Verde Europeo, porque España, por mucho Pacto de Estado que se aborde, resulta insignificante en el nivel y contexto mundial.

Pues bien, indiqué que el Ministerio Público español lleva desde hace más de 20 años [ Instrucción Fiscalía General 9/2005 sobre incendios forestales ], realizando una campaña anual de detección de puntos de riesgo de incendio forestal. Desde 2006 todos los años, en colaboración con SEPRONA y con Agentes Ambientales Autonómicos o locales, y requiriendo a titulares, públicos o privados, la eliminación o reducción del riesgo en los puntos detectados, con las advertencias oportunas.

Por otro lado, mencionaba que quizás algo más a medio plazo, señalaba la necesidad de implementar en esta materia la normativa de ordenación del territorio y urbanismo, y de paso potenciar la seguridad jurídica que supone saber quién sean los titulares de parcelas sitas en montes, que, en España, después de generaciones de sociedades de montes, con la denominación que sea, a veces ni siquiera se sabe quiénes sean. Y esto, sin duda, causa una gran desafección por el territorio, ahondando el abandono de los montes, al no tener las administraciones públicas ni tan siquiera un interlocutor de derechos y obligaciones, que indiquen quien asume, para lo bueno y para lo malo, las responsabilidades sobre parcelas abandonadas enclavadas en montes.

Y en este apartado, también a medio plazo, pero algo a concretar, dado lo genérico de las normas, habrá que plantearse poner en la práctica real, las previsiones de la, me temo que desconocida, Ley para el desarrollo rural sostenible 45/2007. Al igual que apuntar las previsiones del llamado Plan Estratégico Estatal de Patrimonio Natural y Biodiversidad a 2030, que aprobó el Real Decreto 1057/2022, en parcial desarrollo de esta ley.

Trato de resumir sus apartados más relevantes que afectan a esta problemática, y cada cual, saque sus conclusiones sobre su cumplimiento:

1 – La Ley 45/2007, de 13 de diciembre, para el desarrollo sostenible del medio rural.

En la exposición de motivos de esta ley, que se refería al año 2007, incidía en la importancia del medio rural en España, que integraba, entonces, al 20 por ciento de la población, que se elevaría hasta el 35 por ciento si se incluyen las zonas periurbanas y afectaba al 90 por ciento del territorio, y el hecho de que en este inmenso territorio rural se encuentran la totalidad de nuestros recursos naturales y una parte significativa de nuestro patrimonio cultural.

El desarrollo económico en nuestro país durante las últimas décadas, ha dado lugar a un salto muy significativo en los niveles de renta y bienestar de los ciudadanos, se ha concentrado, al igual que ha ocurrido en los países de nuestro entorno, en el medio más urbano y en menor medida en las zonas más rurales. Este fenómeno, característico del desarrollo económico moderno, se manifiesta en la persistencia de un atraso económico y social relativo en el medio rural, debido a causas económicas, sociales y políticas que son evitables.

La mayoría de los países más desarrollados del mundo poseen políticas específicas de desarrollo rural para mejorar la situación de sus zonas rurales. Piénsese en la Política Agraria Común.

Toda política rural debe buscar el logro de una mayor integración territorial de las zonas rurales, facilitando una relación de complementariedad entre el medio rural y el urbano, y fomentando en el medio rural un desarrollo sostenible.

En cuanto a su contenido, la Ley persigue la mejora de la situación socioeconómica de la población de las zonas rurales y el acceso a unos servicios públicos suficientes y de calidad. En particular, se concede una atención preferente a las mujeres y los jóvenes, de los cuales depende en gran medida el futuro del medio rural.

El objeto básico de esta Ley es regular y establecer medidas para favorecer el logro de un desarrollo sostenible del medio rural.

La Ley, configura el llamado Programa de Desarrollo Rural Sostenible. Donde se concretarán las medidas de política rural, los procedimientos y los medios para llevarlas a cabo. En él se recogen acciones para promover una agricultura suficiente y compatible con un desarrollo rural sostenible, prestando una atención preferente a los profesionales de la agricultura y prioritaria a los titulares de explotaciones territoriales, y se prevé el establecimiento de una adecuada planificación ambiental, singularmente para proteger a las zonas rurales de mayor valor medioambiental.

Se prevén medidas para propiciar que los empleados públicos, preferentemente los docentes y sanitarios, se estabilicen en el medio rural. A su vez, las medidas de protección social promueven la puesta en marcha del Sistema para la Autonomía y la Atención a la Dependencia, persiguen la integración social de los inmigrantes y apoyan la mejora de los programas sociales en el medio rural.

La Ley pretende contribuir a que los ciudadanos que habitan en municipios rurales puedan dar un nuevo salto cualitativo en su nivel de desarrollo, y a que el inmenso territorio rural y una buena parte de la población del país puedan obtener las mejoras suficientes y duraderas que necesitan.

Esta es una Ley de fomento de un desarrollo sostenible del medio rural, que persigue promover acciones públicas e incentivar iniciativas privadas de desarrollo rural para el logro simultáneo de objetivos económicos, sociales y medioambientales. El futuro del medio rural necesita un modelo de desarrollo sostenible.

La Ley tiene por objeto regular y establecer medidas para favorecer el desarrollo sostenible del medio rural en tanto que suponen condiciones básicas que garantizan la igualdad de todos los ciudadanos en el ejercicio de determinados derechos constitucionales y en cuanto que tienen el carácter de bases de la ordenación general de la actividad económica en dicho medio, y determina objetivos para las políticas de desarrollo rural sostenible de las Administraciones Públicas, regula el marco normativo de la acción de la Administración General del Estado en el ámbito de sus competencias y establece los criterios e instrumentos de colaboración con el resto de las Administraciones Públicas, en las materias relacionadas con el desarrollo sostenible del medio rural, con el fin de alcanzar una acción pública coordinada y complementaria en este ámbito que mejore la cohesión económica y social entre los diversos territorios, así como la protección y el uso sostenible de los ecosistemas y recursos naturales.

Entre otros,son objetivos generales de la Ley, conservar y recuperar el patrimonio y los recursos naturales y culturales del medio rural a través de actuaciones públicas y privadas que permitan su utilización compatible con un desarrollo sostenible.

Lograr un alto nivel de calidad ambiental en el medio rural, previniendo el deterioro del patrimonio natural, del paisaje y de la biodiversidad, o facilitando su recuperación, mediante la ordenación integrada del uso del territorio para diferentes actividades, la mejora de la planificación y de la gestión de los recursos naturales y la reducción de la contaminación en las zonas rurales.

Se prevé abordar el llamado Programa de Desarrollo Rural Sostenible, que se configura como el instrumento principal para la planificación de la acción de la Administración General del Estado en relación con el medio rural, se elaborará en coordinación con las Comunidades Autónomas.

Para la aplicación del Programa de Desarrollo Rural Sostenible, las Comunidades Autónomas llevarán a cabo la delimitación y calificación de las zonas rurales, de acuerdo con los siguientes tipos:

a) Zonas rurales a revitalizar: aquellas con escasa densidad de población, elevada significación de la actividad agraria, bajos niveles de renta y un importante aislamiento geográfico o dificultades de vertebración territorial.

b) Zonas rurales intermedias: aquellas de baja o media densidad de población, con un empleo diversificado entre el sector primario, secundario y terciario, bajos o medios niveles de renta y distantes del área directa de influencia de los grandes núcleos urbanos.

c) Zonas rurales periurbanas: aquellas de población creciente, con predominio del empleo en el sector terciario, niveles medios o altos de renta y situadas en el entorno de las áreas urbanas o áreas densamente pobladas.

Varias de estas zonas rurales, así como las áreas integradas en la Red Natura 2000 y los municipios rurales de pequeño tamaño, tendrán la consideración de zonas rurales prioritarias a efectos de la aplicación del Programa.

Las Comunidades Autónomas adoptarán Directrices Estratégicas Territoriales de Ordenación Rural.

Las Directrices tendrán en cuenta, en todo caso, lo establecido en el Plan Estratégico Nacional del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, y en los planes de ordenación de los Recursos Naturales y en el Plan Nacional de Calidad Ambiental Agrícola y Ganadera.

Acciones generales para el desarrollo rural sostenible.

Las Administraciones Públicas, en el ámbito de sus respectivas competencias, promoverán el mantenimiento y la mejora de una actividad agrícola, ganadera y forestal suficiente y compatible con un desarrollo sostenible del medio rural, en particular en las zonas rurales prioritarias o calificadas como de agricultura de montaña.

El sistema nacional de Incentivos Económicos Regionales dará un tratamiento preferente a los proyectos que, cumpliendo los requisitos aplicables según la normativa vigente, se desarrollen en las zonas rurales consideradas prioritarias.

Los planes nacionales de fomento empresarial incluirán una atención diferenciada para las zonas rurales prioritarias y para las iniciativas emprendidas por mujeres o jóvenes, por trabajadores autónomos, por las unidades productivas formadas por pequeñas y medianas empresas o por cooperativas.

El Gobierno incluirá en el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado de cada año, previo informe de la Comunidad Autónoma en cuyo territorio deba realizarse la infraestructura, la declaración de interés general de las obras de infraestructura, en particular en materia de transporte, energía, agua, tratamiento de residuos y telecomunicaciones, que se consideren necesarias para la realización de las medidas reguladas en este Título, y cuya ejecución competa a la Administración General del Estado.

La aprobación de los proyectos correspondientes a las obras a que se refiere el apartado anterior llevará implícita la declaración de utilidad pública y la necesidad de ocupación de los bienes y adquisición de derechos, a fines de expropiación forzosa y ocupación temporal, de acuerdo con lo previsto en la legislación correspondiente.

El Gobierno, en colaboración con la Comunidades Autónomas, y previa consulta a las organizaciones profesionales agrarias más representativas, aprobará el Plan Estratégico Nacional del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad y Geodiversidad, que incluirá previsiones de actuación en materia de protección de suelos y acuíferos, proyección del paisaje, lucha contra la desertificación, reforestación, restauración hidrológico-forestal, prevención de riesgos naturales, prevención contra incendios y recuperación de la cubierta vegetal, con especial detalle para la protección contra incendios de los núcleos de población del medio rural y de los espacios naturales protegidos. Asimismo, se considerarán, específicamente, las actuaciones ligadas al mantenimiento y protección de los paisajes protegidos y de interés del medio rural y las áreas de montaña. Se incluirán iniciativas para el conocimiento, protección y uso sostenible del patrimonio geológico, minero y biológico como recurso científico, cultural y turístico.

Las Comunidades Autónomas aprobarán planes e instrumentos de gestión necesarios para el área incluida en la Red Natura 2000 de cada una de las zonas rurales calificadas y delimitadas como tales.

El Gobierno, a propuesta de los Ministerios de Agricultura, Pesca y Alimentación y de Medio Ambiente, y previa consulta a las organizaciones profesionales agrarias más representativas, aprobará un Plan Nacional de Calidad Ambiental Agrícola y Ganadera que incluirá subprogramas relativos a reducción, reutilización y gestión sostenible de Residuos Agrarios y Ganaderos, Agricultura y Ganadería Ecológicas, y a la reducción y uso sostenible de Fertilizantes y Plaguicidas Agrícolas. Dicho Plan incluirá un tratamiento y medidas especiales para las explotaciones incluidas en la Red Natura 2000 y para las que pueden contribuir, a través de un uso más responsable de estas sustancias, a la reducción de la contaminación difusa de los acuíferos y las aguas superficiales y costeras.

Proponer los recursos geológicos que existen en el entorno rural y que pueden ser utilizados para un desarrollo sostenible, dando prioridad a la conservación del medio ambiente, el paisaje y el patrimonio natural y cultural.

Con el fin de preservar y mejorar la calidad del medio ambiente rural y, en especial, de la Red Natura 2000, de los espacios naturales protegidos, los hábitats y las especies amenazadas, el Programa podrá contemplar medidas para:

a) La conservación y restauración de los hábitats y especies amenazadas y prioritarias presentes de forma natural en las zonas rurales prioritarias.

b) La gestión sostenible de los recursos naturales, especialmente el agua, el suelo, las masas forestales, los espacios naturales, la fauna cinegética y los recursos de pesca continental.

c) El apoyo a los programas de uso público de los espacios naturales protegidos y de la Red Natura 2000.

d) La educación ambiental y concienciación pública sobre los valores naturales de las zonas rurales calificadas.

Con el fin de impulsar la creación y el mantenimiento del empleo en el medio rural, en especial para mujeres, jóvenes y personas con discapacidad, y preferentemente en las zonas rurales prioritarias, el Programa podrá contemplar medidas para:

El apoyo a la creación de empresas, al autoempleo y al empleo en cooperativas, singularmente en los sectores de actividad económica relacionados con el uso de nuevas tecnologías y con prácticas innovadoras en materia medioambiental.

La realización de programas de formación profesional para desempleados y programas mixtos de empleo y formación, especialmente en servicios de proximidad y de atención a personas dependientes.

La formación profesional de trabajadores ocupados, de formación en capacidades empresariales y gerenciales, así como la capacitación en nuevas actividades y tecnologías.

El diseño de actividades para informar y formar a los habitantes del medio rural sobre la potencialidad de uso de su Patrimonio Natural y Cultural. Proponiendo iniciativas que faciliten su implicación en el turismo geológico, ecológico, minero y otros aprovechamientos culturales.

Potenciar un abastecimiento energético sostenible, estable y de calidad en el medio rural, promoviendo por parte de las Administraciones Públicas y las empresas privadas, programas de extensión de una red de energías renovables de bajo impacto ambiental y planes específicos de actuaciones destinadas a la mejora de la eficiencia energética, el ahorro de energía y la mejora del servicio eléctrico al usuario. De igual forma, con respecto a las infraestructuras existentes, se realizarán las correcciones oportunas para disminuir la afección sobre la fauna.

Implantar servicios mancomunados o por zona rural de recogida selectiva de residuos, su gestión ambiental, especialmente y por este orden su reducción, reutilización y reciclaje, con el fin de mejorar la protección de la salud de las personas y minimizar su impacto ambiental.

Con el objeto de potenciar el desarrollo e implantación de las energías renovables, el Programa podrá incluir medidas que tengan por finalidad:

La producción de energía a partir de la biomasa y de los biocombustibles, incentivando los cultivos agrícolas energéticos que cumplan con criterios de sostenibilidad y la prevención, la reutilización y el reciclaje, por este orden de prioridad, de los residuos, favoreciendo la valorización energética para los no reutilizables ni reciclables.

El aprovechamiento energético de los residuos agrícolas, ganaderos y forestales en el medio rural, potenciando la regeneración y limpieza de montes, así como la actividad del pastoreo, en aquellas zonas con mayor grado de abandono o riesgo de incendios.

La producción de energía a partir de la biomasa, en particular la procedente de operaciones de prevención de incendios y de planes de gestión forestal sostenible, y la procedente de residuos forestales, agrícolas y ganaderos.

La producción de energía a partir de biocombustibles, siempre y cuando se trate de cultivos agrícolas energéticos adaptados a las circunstancias locales y compatibles con la conservación de la biodiversidad.

La producción de energía eólica y solar, en particular, y los sistemas o proyectos tecnológicos de implantación de energías renovables para uso colectivo o particular térmico o eléctrico y de reducción del uso de energías no renovables.

La sustitución del consumo público y privado de energías no renovables, el mantenimiento y aumento de las prestaciones de la cubierta vegetal como sumidero de CO2, la reducción de las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero, y la adaptación de las actividades y los usos de los habitantes del medio rural a las nuevas condiciones medioambientales derivadas del cambio climático.

Con objeto de propiciar su estabilidad en el medio rural, el Programa podrá establecer, mediante incentivos administrativos, profesionales o económicos, medidas específicas de apoyo para los empleados públicos que realicen su actividad profesional y residan en el medio rural, singularmente en las zonas rurales prioritarias. Estas medidas se aplicarán con carácter preferente a los empleados públicos docentes y sanitarios.

Hacer compatible el desarrollo urbanístico con el mantenimiento del medio ambiente, limitando el desarrollo urbanístico a la disponibilidad de agua para abastecimiento y a una ordenación territorial previa, prestando una atención especial a los municipios que se encuentran localizados dentro del área delimitada por la Red Natura 2000 y, en general, a los municipios rurales de pequeño tamaño.

Facilitar el acceso a la vivienda de los ciudadanos del medio rural, adaptando los regímenes de protección pública a las singularidades de dicho medio y concediendo una atención específica a los jóvenes, las mujeres y las personas con discapacidad.

Fomentar la reutilización de viviendas ya existentes, la rehabilitación de viviendas y edificios, la preservación de la arquitectura rural tradicional, y la declaración de áreas de rehabilitación de los municipios rurales, a los efectos de las ayudas públicas que se determinen, con objeto de recuperar y conservar el patrimonio arquitectónico rural.

Desincentivar el urbanismo disperso, particularmente en las zonas rurales periurbanas.

2 – El Plan Estratégico Estatal del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad a 2030.

Aprobado por el Real Decreto 1057/2022, de 27 de diciembre, BOE número 313, de 30 de diciembre de 2022

En la Ley citada en primer lugar, se prevé la realización, en desarrollo de la misma y de otras leyes, de este Plan, donde se parte de que España es uno de los países con mayor diversidad biológica de la Unión Europea. España abarca cuatro regiones biogeográficas terrestres (Mediterránea, Atlántica, Alpina y Macaronésica) y tres regiones marinas (Atlántica, Macaronésica y Mediterránea), con gran diversidad de comunidades faunísticas y florísticas.

Especies: Alberga España especies de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, amenazadas a nivel europeo, con muchas especies de interés comunitario, incluidas en la Directiva Aves, plantas vasculares, taxones de flora, con la mayor presencia de flora endémica amenazada de Europa. En animales hay más de 45.000 especies de fauna terrestre y marina, ya sean vertebrados o invertebrados.

Las Zonas montañosas y aguas costeras de la península, y las insulares, son las de mayor presencia de endemismos.

Pero las especies están en declive y amenazadas; según datos del Inventario Español del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y el Catálogo Español de Especies Amenazadas, incluyen 973 especies silvestres, algunas especies emblemáticas como el quebrantahuesos, el oso pardo o el lince ibérico, entre los terrestres, o la sardina ibérica, la caballa del Cantábrico o el atún rojo entre los marinos.

Partiendo del Inventario Español de Especies Terrestres y del Inventario Español de Especies Marinas, falta mucha información aún sobre taxones de invertebrados, hongos, líquenes y algas, también el estado de conservación es muy desconocido en el medio marino.

Ecosistemas: España alberga muchos hábitats naturales de interés comunitario. La última evaluación del estado de conservación general de los tipos de hábitats de interés comunitario, se hizo con un informe nacional de aplicación de la Directiva Hábitats en España para el periodo 2013-2018, refiriendo un estado de conservación favorable solo en 8,91% de los casos, desfavorable-inadecuado en un 56,28%, y 17% en estado desfavorable-malo, siendo el resto desconocido.

España tiene en este punto un alto riesgo de desertificación, con erosión moderada-grave, grave y muy grave, según Inventario Nacional de Erosión de Suelos.

La Evaluación de los Ecosistemas del Milenio en España, promovida por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, refiere que el 45 % de los servicios de los ecosistemas se ha degradado o se están usando de manera insostenible, siendo los ecosistemas más afectados los acuáticos (humedales y ríos), tanto continentales como litorales, mientras que los ecosistemas de bosques y los de montaña son los que mejor conservan su capacidad de generar servicios.

Destacan en esta tendencia, como causas de degradación, la fragmentación de muchos ecosistemas terrestres, producida por infraestructuras lineales de transporte.

Sobre las masas de agua superficiales, es necesario atender a su calidad, en función de elementos hidromorfológicos, biológicos, químicos y fisicoquímicos masas (ríos, lagos, aguas de transición o aguas costeras), con programas de seguimiento masas de agua superficiales, a fin de avanzar en su buen estado ecológico y buen estado químico, que está muy lejos del 72,6 %, que se estimaba como objetivo a alcanzar en el ciclo de planificación en el horizonte de 2021.

Similar situación presenta lo concerniente a las masas de agua subterránea.

Los ecosistemas forestales, son los que ocupan más superficie del territorio, con superficie forestal arbolada (bosques, dehesas), y superficie forestal desarbolada (matorrales, canchales, arenales, etc.). España tiene casi el 40 % de sus bosques formando parte de Espacios Naturales Protegidos o de espacios de la Red Natura 2000, partiendo del Mapa Forestal de España o el Inventario Forestal Nacional. Se trata de bosques de frondosas y bosques de coníferas.

Conservación a través de la protección y gestión efectiva de espacios naturales.

Conforme Directivas Hábitats y Aves, se han designado espacios de la Red Natura 2000, que, a diciembre de 2021, estaba formada por 1.857 espacios protegidos en España, 1.468 de los cuales se corresponden con Lugares de Interés Comunitario (LIC) y 658 Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA); 252 espacios protegidos Red Natura 2000 ostentan ambas figuras de protección.

Con más de 138.000 Km cuadrados protegidos en el medio terrestre, España es uno de los países con mayor porcentaje de su superficie incluida en la Red Natura 2000, con un 27,36% del total del territorio nacional terrestre. España es, con gran diferencia, el Estado miembro de la UE que mayor superficie aporta a la Red Natura 2000 (18 % del total terrestre de la Red).

Un 88,2 % de sus LIC, están declarados Zonas Especiales de Conservación (ZEC). Todos estos lugares y un 65,7 % de las ZEPA, cuentan con planes o instrumentos de gestión.

Considerando espacios protegidos definidos en la Ley 42/2007 (espacios naturales protegidos, espacios protegidos Red Natura 2000 y áreas protegidas por instrumentos internacionales) a diciembre de 2021, España cuenta con una superficie total protegida del 36,6% terrestre y un 12.31 % marino.

Esta rica biodiversidad está reconocida por instrumentos internacionales, como el Programa Hombre y Biosfera de la UNESCO, con 53 Reservas de la Biosfera (país con mayor número de reservas de la biosfera del mundo), con 76 humedales incluidos en la Lista Ramsar (tercer país del mundo). Mediante otros Convenios Internacionales: 13 áreas protegidas del Convenio para la protección del medio ambiente marino del Atlántico del nordeste, zonas de importancia del Mediterráneo, Geoparques Mundiales declarados por la UNESCO (segundo del mundo), 4 Sitios naturales de la lista de Patrimonio Mundial, y 1 Reserva Biogenética del Consejo de Europa.

Mencionar que la Ley 30/2014 de Parques Nacionales, contiene a 2022 dieciséis parques nacionales, que protegen una superficie de 485.810 hectáreas (388.385 terrestres y 97.425,31 marinas).

La biodiversidad y el patrimonio natural y el desarrollo rural y demográfico.

Avanzar hacia una sociedad más sostenible, inclusiva, innovadora y resiliente labores, supone trabajos de gestión y restauración ecológica, que pueden dinamizar el mundo rural. En España hay 6827 municipios con menos de 5.000 habitantes, que concentran a 5,7 millones de personas, el 12 % del total, fenómeno al que hay que atender.

Problemas identificados: presiones y amenazas para el patrimonio natural y la biodiversidad.

Informes científicos, avalan la confirmación de un ritmo acelerado de pérdida de biodiversidad.

Entre causas directas, están los cambios de usos en la superficie terrestre, su sobreexplotación, el cambio climático, la contaminación y las especies exóticas invasoras; otras causas indirectas se refieren a hábitos de consumo y modelos de producción en las tendencias de la población humana, el comercio, gobernanza, las innovaciones tecnológicas. Se observan sinergias positivas entre la naturaleza y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la agenda mundial.

A nivel europeo, algunas presiones tienen tendencia a la baja, como la ocupación de la tierra, las emisiones de contaminantes atmosféricos y los excesos sobre las cargas críticas de nitrógeno; Sin embargo, los valores absolutos siguen siendo muy elevados, con los impactos del cambio climático, las especies exóticas invasoras, la sobrepesca y la contaminación marina, a la cabeza, conllevando pérdida de biodiversidad y degradación de los hábitats.

El último informe sobre el Estado de la Naturaleza en la UE, de octubre de 2020, concluye que el estado de la biodiversidad de la UE sigue en declive a un ritmo alarmante. Ello está relacionado principalmente con la actividad agrícola y la urbanización de los terrenos, la explotación de especies la caza y la caza ilegal (sobre todo respecto de aves invernantes y de paso). Otras son las actividades forestales, y la urbanización. Otra presión se ejerce sobre regímenes hidrológicos, con la contaminación en el ámbito agrícola como factor más relevante.

Las principales presiones y amenazas son:

Los cambios de uso del suelo; bien por ocupación directa (agricultura, urbanización, infraestructuras, minería, desarrollos energéticos, plantaciones forestales, etc.), y que conllevan pérdida directa fragmentación y degradación de hábitats, destrucción del patrimonio geológico, y alteración del paisaje.

Además, indirectamente destacan el abandono de las prácticas agrarias, cultivos o prácticas tradicionales, con la intensificación agraria y ganadera, aumento del regadío, la implantación creciente de energías renovables y proyectos de energía solar, tanto en áreas naturales como en campos agrícolas, y la urbanización, con conversión del suelo a zonas urbanas o recreativas, y sus infraestructuras relacionadas con el transporte, ocio, turismo o deportes.

Los incendios forestales; un gran factor de degradación. El 80,77% de los siniestros son de origen antrópico, con negligencias y accidentes, la intencionalidad en quemas agrícolas ilegales y abandonadas, por ejemplo, para la regeneración de pastos; frente a ello la población local es fundamental para mantener el buen estado de los montes. Los incendios tienen como consecuencias desertificación, la erosión del suelo y la pérdida de biodiversidad o la alteración de la calidad de las reservas de agua.

La sobreexplotación de recursos naturales. Como la pesca, o el uso de los recursos hídricos de acuíferos. La agricultura en regadío es la actividad que más consume. La “huella hídrica” anual de España se sitúa cerca de los 2 millones y medio de litros por persona, el doble que el promedio mundial consumo de agua; en España se sitúa en unos 136 litros por habitante al día.

La geodiversidad también sufre los efectos de la demanda de recursos y materias primas, con la actividad minera de forma destacada.

Desertificación y degradación de las tierras. La erosión, la degradación de las tierras y la desertificación en España son graves, con casi la mitad de su territorio bajo un riesgo alto o muy alto de degradación. El suelo su productividad y biomasa son bajos, de acuerdo con datos del Inventario Nacional de Suelos; el 29 % de la superficie de suelo erosionable de España sufre procesos erosivos medios y altos. Dado que un 74% del territorio español es árido, semiárido o sub-húmedo seco, hay un riesgo de desertificación.

Cambio climático. La diversidad biológica, la geodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas, serán afectados por el aumento del calentamiento global, con disminución de áreas de distribución de las especies terrestres, y por tanto a su conservación. Se prevé disminuir los recursos hídricos en España, con ascenso del nivel del mar y de la temperatura de los océanos y su salinidad; ello comportará cambios demográficos, fenológicos y de comportamiento de las especies, aumento del peligro de incendios, del riesgo de desertificación y de impactos sobre la salud humana (olas de calor, inundaciones, sequías, expansión de vectores transmisores de enfermedades etc.).

Contaminación. Distintos tipos de pesticidas, el exceso de nutrientes, los plásticos y microplásticos y distintos metales pesados como el plomo, son los principales. El uso indebido de productos fitosanitarios, como insecticidas, herbicidas o fungicidas, se encuentran detrás del declive de polinizadores, con episodios de envenenamiento primario y secundario de especies, y de la contaminación de aguas superficiales, con biocidas, como los rodenticidas.

A valorar también la contaminación acústica, con ruido aéreo y submarino. La contaminación atmosférica, con contaminantes en el aire (ozono, amoniaco, óxidos de nitrógeno), que alteran los ciclos biogeoquímicos, con depósito de contaminantes acidificantes (compuestos de azufre y nitrógeno), a pesar de la reducción de emisiones de óxidos de azufre y de óxidos de nitrógeno, y de emisiones de ozono. La contaminación lumínica también afecta a los hábitats, como en migraciones o actividad nocturna y reproductiva, así como al funcionamiento de los ecosistemas, incluyendo la polinización.

Expolio y comercio ilegal de fósiles y minerales.

Aquí se pone en peligro el conocimiento científico.

Amenazas sobre el medio marino. Así la sobrepesca, el tráfico marítimo, el ruido submarino, las colisiones de embarcaciones con ejemplares de cetáceos y tortugas, las capturas accidentales, las basuras marinas, la contaminación por vertidos tierra-mar y aguas de lastre, los fondeos sobre hábitats protegidos, la construcción de infraestructuras en el litoral, la contaminación lumínica procedente de las costas e infraestructuras marítimas y los potenciales impactos de futuras instalaciones de energías renovables, así como la acidificación del medio marino.

Escasa integración sectorial y conocimiento y recursos insuficientes. Falta implementar de forma transversal el valor biodiversidad, en todos los sectores económicos.

Pues bien, de la lectura de este resumen conjunto de la Ley 45/2007 de Desarrollo Rural Sostenible, y del Plan Estratégico a 2030 señalado, en los aspectos relativos a la convergencia rural – natural, saque cada cual sus conclusiones sobre su cumplimiento y puesta en la práctica real, en especial sobre el desarrollo de acciones públicas que redunden en esa simbiosis entre la población y su entorno natural y forestal, que propicie esa “limpieza” del monte, que tanto invocamos.

Criterios de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo sobre la nueva configuración del recurso de casación para la unificación de doctrina tras la reforma legal de 2025

🏠 ≡ Social


⚖ El Tribunal Supremo fija los criterios sobre la nueva configuración del recurso de casación para la unificación de doctrina tras la reforma legal de 2025

CGPJ
🗓️ 29-5-2026


⚖️ Sentencia de la Sala 4ª del Tribunal Supremo 495/2026, de 22-5-2026, Ponente Excmo. Sr. D. Juan Manuel San Cristóbal Villanueva, ECLI:ES:TS:2026:2271

Incendios forestales y pacto de estado frente al cambio climático. ¿Sí …y entre tanto?

🏠 ≡ Medioambiente > Incendios Forestales y Espacios Protegidos


En España somos, en general, muy dados a buscar culpables más que soluciones, ante los problemas colectivos: Estos días quién no asiste a conversaciones relativas a los incendios forestales en España, donde se suelen repetir, y año tras año, preguntas como “¿por qué no se limpian los montes?”, “¿Por qué no llevan a las ovejas a pastar?”, o como; “si los agricultores hacen cortafuegos con las llamas encima; ¿por qué no se hacen antes de que sea en el último momento?”,  o afirmaciones categóricas como ¡la culpa es de los negacionistas del cambio climático!, esto para unos, claro, porque para otros es de los “ecolojetas”, que no dejan “limpiar” el monte….en fin, total que llegará el otoño, como cada año, y todo esto lo transmutaremos en otras frases y quejas respecto de las lluvias destructivas, o de las “DANAS”, y en invierno, y si es que llega, a los temporales de nieve tipo “Filomenas”, o a la pertinaz sequía.

Por su puesto que todas estas afirmaciones disponen de cierta razón, y especialmente demos por bueno que hay una “emergencia climática” ante el calentamiento global; pero a fuer de ser prácticos, habrá que ir planteándose qué podemos ir haciendo para salvaguardarnos de los efectos destructivos de estos fenómenos que asociamos al cambio climático, que, como realidad mundial que es, no ya es que España, si no que la propia Unión Europea y su Pacto Verde, solo pueden aportar poco más que un grano de arena, en el actual contexto mundial, limitando la emisión de gases de efecto invernadero, que, y si no hay marcha atrás según el contexto geoestratégico mundial, busca la “neutralidad climática para 2050”, en Europa, y solo en ella, claro, porque lo que es India, China o E.E.U.U…

Pues bien, los incendios forestales, por mucho que siempre hayan existido, son sin duda más grandes y voraces que en el pasado, y hacen peligrar más directamente a poblaciones, sobre todo rurales, que quizás este año, al haber afectado a zonas más habitadas del país, han tenido más eco informativo y aparición de más políticos en televisión; y así los incendios forestales, por un lado, emiten gigantescas cantidades del gas C O2, que es lo que se pretende evitar precisamente con la descarbonización de la economía, como gas de efecto invernadero que es, y por otro lado, los incendios forestales son precisamente reflejo de ese calentamiento climático, en sus actuales dimensiones.

Ante ello, siendo evidente que habrá que articular medidas preventivas o minimizadoras del riesgo / daño, es por ello muy importante desplegar acciones en tal dirección, unas lo serán a corto plazo (unos pocos años), medio plazo (horizonte de una o dos décadas) y otras a más largo plazo frente a esta realidad; en lo que respecta a la “lucha contra la emergencia climática”, a largo plazo, es cuestión de la que, se supone, ya se han ido ocupando reuniones y acuerdos internacionales, desde hace décadas, como más recientemente el Acuerdo de Paris de 2015 o el Pacto Verde Europeo, pero, claro, entre tanto, si es que alguna vez se consigue algo con tales acuerdos, no deberemos quedarnos a “verlas venir”, porque nos viene muy grande o muy lejos estos niveles, digo yo…

Pues por aportar algo que pretenda ser útil, porque ojalá tuviese yo la solución, pobre de mí, quiero recordar cosas que o ya se hacen, o se pueden abordar a corto plazo; primero indicar, y así debe continuar, que el Ministerio Público español lleva desde hace más de 20 años (Instrucción Fiscalía General 9/2005 sobre incendios forestales, que se puede consultar en http://www.fiscal.es), realizando una campaña anual de detección de puntos de riesgo de incendio forestal. Desde 2006 todos los años, en colaboración con SEPRONA y con Agentes Ambientales Autonómicos o locales, y requiriendo a titulares, públicos o privados, la eliminación o reducción del riesgo en los puntos detectados, con las advertencias oportunas.

Por otro lado, segundo, quizás algo más a medio plazo, es de señalar la necesidad de implementar en esta materia la normativa de ordenación del territorio y urbanismo, y de paso potenciar la seguridad jurídica que supone saber quién sean los titulares de parcelas sitas en montes, que, en España, después de generaciones de sociedades de montes, montes abandonados, a veces ni siquiera se sabe quiénes sean. Y esto, sin duda, causa una gran desafección por el territorio, al no tener las administraciones públicas ni tan siquiera un interlocutor de derechos y obligaciones, que indiquen quien asume, para lo bueno y para lo malo, las responsabilidades sobre parcelas abandonadas enclavadas en montes;

Y tercero, también a medio plazo, hay que poner en la práctica real, las previsiones de la desconocida ley de desarrollo rural sostenible 45/2007. Invito a leerla, que ya indicaba desde hace casi veinte años, consideraciones para la acción pública en buena parte de las cosas que ahora se dicen.

Ahondando en los dos primeros puntos, que dejaré el tercero para otro artículo:

Sobre lo primero: Desde 2006, la Unidad Especializada de Medio Ambiente y Urbanismo de la Fiscalía General del Estado, realiza campañas anuales de detección de puntos de riesgo de incendio forestal, derivados de infraestructuras humanas y su mantenimiento, tales como:

  • Vías férreas y las chispas procedentes de las zapatas de freno de los trenes, y catenarias, por ejemplo (ya sé que en Teruel esto del tren suena a recochineo);
  • Líneas de transporte y distribución eléctricas, tanto por limpieza de franja de seguridad de los cables, que además sirva de cortafuegos, como de aislamiento de conductores para evitar la electrocución, y muchas veces caída en ignición, de aves a la vegetación seca del suelo;
  • Aerogeneradores, que, por falta de mantenimiento, engrase y retirada de residuos y piezas defectuosas, pueden arder o hacer saltar chispas;
  • Vertederos y escombreras, que pueden fermentar y combustionar y, según su ubicación, sellado, faja de seguridad y cuestiones similar, propagar llamas, y;
  • Detección, control, eliminación o transformación de áreas recreativas con barbacoas, para evitar su indebido uso por empleo de fuego a modo recreativo.
  • Control exhaustivo y con severas sanciones ante infracciones en materia de quema de rastrojos y otros residuos, en el empleo de maquinaria, cosechadoras, radiales, etc.

Todo ello, hay que reconocerlo, y a la vista de lo que sucede, es evidentemente muy necesario, pero muy insuficiente.

Importante, y desde hace 4 años se insiste por la Fiscalía, es recordar la vigilancia aprovechando las nuevas tecnologías, como los drones, para una detección temprana en zonas y momentos de riesgo, así como formación especializada a los agentes y operadores jurídicos (tal como prevé la ya aplicable Directiva 2024/1203/UE, del empleo del derecho penal en la protección del medio ambiente), campañas de sensibilización y formación en general, etc.

Además, como exige la Ley de Montes, hay que crear, aplicar y dar a conocer Planes de evacuación, reacción y colaboración de la población civil.

Por supuesto que la función más importante de la Fiscalía, es y será la persecución penal de los delitos relativos a los incendios forestales, dolosos o imprudentes, así como la aplicación de la poco conocida Ley de Responsabilidad Medioambiental 26/2007, pero, en definitiva, se intenta añadir una labor preventiva contra los incendios forestales y a favor del medio ambiente, mediante el conocimiento de la situación de factores de potencial riesgo de daños naturales, cuya falta de corrección, pudieran derivar en responsabilidades medio ambientales.

Se puede consultar:

✍️ Medio ambiente y tipos delictivos de incendios

✍️ Investigación de incendios forestales

Sobre lo segundo, el uso de la normativa urbanística: Partimos de que, generalmente se ha venido citando el carácter “transversal”, término ahora quizás demasiado manido, de las normas y valores medio ambientales, a la hora de estudiar, establecer y ejecutar otras normativas “sectoriales”, que deben tener en cuenta las exigencias protectoras del medio ambiente en sus previsiones; pero es que en lo que se refiere a la Ordenación del Territorio y el Urbanismo, ya puede decirse, más bien, que más que “transversal”, lo que tiene ya, es una verdadera vocación “enciclopédica”, que a todo sector regulatorio parece llegar, en todo puede decirse que es casi que decisivo, y prácticamente puede decirse también que todos los demás sectores le deban algo así como “pleitesía”. Recordar que es materia competencia de las Comunidades Autónomas, pero donde el estado central dispone de una función de bases y planificación general.

Y a todo esto no es ajeno el fenómeno de unos incendios forestales, si no en mayor número, al menos sí está claro que en mayor capacidad destructiva, que inciden en el medio ambiente y en la protección civil; que lo primero es la seguridad de las personas, y que deben tener respuesta, como un apartado más, en la ordenación del territorio y el urbanismo, como tal sector “enciclopédico” del ordenamiento jurídico.

Me remito a modo de ejemplo a:

✍️ Urbanismo y geotecnia

✍️ La fuerza expansiva de la normativa urbanística y sus instrumentos de planeamiento

Una de las alegaciones realizadas por asociaciones ambientales, concernientes a las tramitaciones de Instrumentos Urbanísticos, es el relativo a la existencia en la clasificación de suelos como urbano, urbanizable, o no urbanizable de protección especial o no, de riesgos derivados por varios factores, que van, entre otras, desde la protección de las costas, los espacios naturales, carreteras, dominio público hidráulico, o de montes; pero también a la inversa, se trata de proteger a la población y sus usos urbanísticos, especialmente residenciales, de los fenómenos naturales, desde la inestabilidad de los terrenos o la erosión (riesgos geotécnicos o geomorfológicos- piénsese en la tragedia del camping de Biescas), las inundaciones, terremotos y, como no, del fuego.

En este sentido, se considera que los suelos, en su regulación urbanística, ante casos así, con riesgos naturales, debían ser clasificados como suelo no urbanizable de protección especial, y dotarlos de “sistemas generales”, como pueden ser orlas, perímetros o cortafuegos de protección, donde sean necesarios ante la realidad forestal de la interfaz urbana y periurbana, en aplicación de las leyes urbanísticas de las Comunidades Autónomas, como por ejemplo en el texto refundido de la Ley de Urbanismo de Aragón (Decreto-Legislativo 1/2014, de 8 de julio, del Gobierno de Aragón), en cuya virtud, deben ser clasificados como tal los terrenos que «no resulten susceptibles de transformación urbanística por la peligrosidad para la seguridad de las personas y los bienes motivada por la existencia de riesgos de cualquier índole».

Así en los Planes Generales de Ordenación Urbana (PGOU) y sus modificaciones parciales, u otras normas urbanísticas, debería ser clasificado como Suelo No Urbanizable Especial, zonas de seguridad perimetral, como sistema general a efectos expropiatorios y de cesiones, de usos y licencias, o de intervención público – privada de limpieza y mantenimiento, que además podrían simultanearse con servir de colectores y desvíos de aguas pluviales, en casos de avenidas de agua. Y es que los terrenos que así se refieren, se deben considerar que no debe resultar susceptibles de transformación urbanística, por la peligrosidad para la seguridad de las personas, construcciones y bienes, motivada por la existencia de riesgos de esta índole forestal, tanto por la cercanía de masa arbolada y que desde la edificación o construcción humana pueda derivarse el fuego, como desde la masa forestal, y su riesgo de incendio, y a la inversa, de riesgo para la edificación y las personas, además de los problemas de acceso y evacuación que pueden conllevar. Todo ello al igual que sucede cuando el suelo tiene valores concurrentes, recogidos y reconocidos en un instrumento de planificación, por razones ambientales, tradicionales, territoriales o culturales.

Ello, en los PGOU, con una previa tramitación de una evaluación ambiental estratégica, al menos simplificada, exigible a las normas urbanísticas, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 6.2, letra a) de la Ley 21/2013, de 9 de diciembre, de Evaluación Ambiental.

Y así, es de recordar, el Tribunal Supremo al hilo de jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, redunda en lo que he denominado “fuerza expansiva del urbanismo”, frente a otros sectores.

✍️ Urbanismo y Evaluación Ambiental Estratégica

Igualmente, junto o independientemente a las normas urbanísticas, y conforme al artículo 48 de la Ley de Montes, debe procederse a la confección, divulgación y aplicación de planes municipales o similares de prevención y reacción ante incendios; con lo que en definitiva se intenta añadir una labor preventiva, tanto a favor del medio ambiente, como de las personas, mediante el conocimiento de la situación de factores de potencial riesgo de daños naturales, cuya falta de corrección, pudieran derivar en responsabilidades medio ambientales.

Así, por ejemplo, la Ley de Montes de Aragón, habla de las denominadas “Zonas de alto riesgo forestal”, con puesta en marcha de los llamados “Planes de Defensa”, a coordinar con planes de prevención local y planes de defensa comarcales, así como con Protección Civil, y del que se une memoria y modelo por tal Servicio, sobre cuestiones de selección de puntos de riesgo a intervenir, como toma de agua, limpieza caminos, desbroce, tratamientos silvícolas, medios técnicos y cuadrillas, etc.

Y es que, por otro lado, en la normativa nacional, el Real Decreto Ley 15/2022, de 1 de agosto, modificó el artículo 48 de la Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes, señalando:

“1. Las comunidades autónomas ante el riesgo general de incendios forestales elaborarán y aprobarán planes anuales para la prevención, vigilancia y extinción de incendios forestales. Los referidos planes, que deberán ser objeto de publicidad previa su desarrollo, comprenderán la totalidad de las actuaciones a desarrollar y abarcarán la totalidad del territorio de la comunidad autónoma correspondiente.

2.- El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico elaborará, con la participación de las comunidades autónomas y previo informe del Comité de Lucha contra Incendios Forestales, la directrices y criterios comunes para la elaboración de los referidos planes, que se aprobarán mediante real decreto”.

Y señalar también que esta normativa central de montes, incluye un nuevo artículo 48 bis en la Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes, en cuyo apartado segundo se señala:

“2. Para facilitar la toma anticipada de decisiones, la Agencia Estatal de Meteorología publicará en su portal de Internet y mantendrá permanentemente actualizada la predicción relativa a los niveles de riesgo meteorológico de incendios forestales, con información georreferenciada, y colaborará con las comunidades autónomas a este fin”.

Sobre estos Planes:

A.- Directrices y criterios comunes para la elaboración de los Planes anuales para la prevención, vigilancia y extinción de incendios forestales.

Hay un documento que actualmente sirve de guía (Directrices y criterios) a las comunidades autónomas para la realización de los “Planes anuales para la prevención, detección y extinción de incendios forestales” se aprobó en el seno del Comité de Lucha Contra Incendios Forestales, con sede en el MITERD. La versión del documento remitido a las comunidades autónomas es de fecha 21 de marzo de 2023.

El objetivo principal de los “Planes anuales” es ser un instrumento de gestión anual en materia de incendios forestales desde una perspectiva integral de prevención, vigilancia y extinción. Cada Comunidad Autónoma recogerá en un documento unificado las medidas y la totalidad de las actuaciones prevista durante el año en vigencia en esas tres materias (prevención, detección y extinción).

El rasgo distintivo de los Planes es su carácter anual. Los Planes serán documentos de síntesis del estado de la situación y de la programación del año de vigencia del plan. Se deberá detallar la situación de contexto del año anterior y los factores que influyen para la planificación del año de vigencia.

Los Planes anuales representan un marco propicio para programar de forma estructurada la prevención de incendios forestales, objetivo inaplazable al que se pretende dar cumplimiento a través de estos instrumentos.

En materia de vigilancia y extinción, los Planes anuales concretarán para el periodo de vigencia lo dispuesto en los planes de emergencia por incendios forestales de cada comunidad autónoma (Planes INFO, de vigencia plurianual), completándolo o ampliándolo si fuera necesario. Los Planes anuales deberán adaptar sus contenidos a los resultados de la campaña de extinción de incendios del año anterior, así como la posibilidad de incrementar medios y recursos en caso de situaciones excepcionales.

Los Planes anuales abarcarán la totalidad del territorio de la comunidad autónoma. Las Zonas de Alto Riesgo de incendios forestales (Zonas ZAR) se podrán integrar en ellos, continuando con las actividades y limitaciones ya previstas en ellas, además, se podrán establecer medidas especiales de protección que se consideren adecuadas para estas zonas.

Si bien el artículo 48 de la Ley 43/2003, de Montes, en su actual redacción, tras su modificación por el Real Decreto-Ley 15/2022, omite la referencia a las Zonas de Alto Riesgo, aquellas comunidades autónomas que las tengan declaradas en sus Planes INFO correspondientes, indicarán en los Planes anuales, los municipios que las componen y las especificidades previstas en ellas.

La estructura general de estos Planes anuales es la que sigue:

  • 1.- Objeto, ámbito de aplicación y marco normativo
  • 2.- Análisis territorial y zonificación
  • 3.- Épocas de riesgo
    • Épocas de mayor riesgo de incendios forestales debidamente territorializadas y caracterizadas.
    • Condiciones generales, tanto climatológicas, como de cualquier otro tipo, que justifiquen la intensificación de los operativos de los medios de vigilancia y extinción.
  • 4.- Diseño general des dispositivo para atención global durante todo el año a la prevención, detección y extinción de incendios forestales, precisando las ´pocas de mayor riesgo de incendios forestales debidamente territorializadas.
  • 5.- Medidas preventivas.
  • 6.- Presupuesto desglosado
  • 7.- Regulación de usos y prohibiciones o limitaciones
  • 8.- Planificación en el ámbito Local.

A mayor abundamiento del punto 3.- Épocas de riesgo:

Épocas de mayor riesgo de incendios forestales debidamente territorializados y caracterizados:

  • En los planes anuales se analizarán los escenarios meteorológicos previstos en cada época del año, así como las situaciones extraordinarias que pueden esperarse basándose en las predicciones de riesgo meteorológico. Las diferentes épocas de riesgo se representarán en un cronograma mensual. Si existe variabilidad climática dentro de la comunidad autónoma respectiva, se territorializará según los diversos modelos de cronograma de riesgo.

Condiciones generales, tanto climatológicas como de cualquier otro tipo, que justifiquen la intensificación de los operativos y de los medios de vigilancia y extinción:

  • Se especificarán los criterios en los que se considerará una ampliación extraordinaria del dispositivo. Según la variación de las condiciones generales, se graduarán los criterios y las fases de ampliación del dispositivo, determinando en el capítulo correspondiente los medios extraordinarios previstos en cada una de ellas.

En relación al punto 7.- Regulación de usos y prohibiciones o limitaciones:

Regulación de los usos que puedan dar lugar a riesgo de incendios forestales, en relación con los distintos niveles de riesgo:

  • Los Planes anuales regularán los usos y actividades teniendo en consideración el tipo de terreno, la zonificación y la época de riesgo.
  • Normas de seguridad aplicables a edificaciones, obras, instalaciones eléctricas e infraestructuras de transporte en terrenos forestales y sus inmediaciones, que puedan implicar peligro de incendios o ser afectadas por estos.
  • Limitaciones al tránsito por los montes, llegando a suprimirlo cuando el peligro de incendios lo haga necesario.
  • Acciones o autorizaciones susceptibles de autorización.
  • Prohibiciones y limitaciones que se deban aplicar cuando en un determinado ámbito territorial sea predecible un riesgo de incendio de nivel muy alto o extremo. En este apartado se incluirán además las prohibiciones y limitaciones incluidas en el art. 48.6 de la ley 43/2003, de montes que se consideren necesarias.

Prohibiciones o limitaciones a la circulación de vehículos a motor por pistas forestales en las que no existan servidumbre de paso situadas fuera de la red de carreteras y a través de terrenos forestales y al acceso de personas ajenas a la vigilancia, extinción y gestión de incendios.

B.- Información disponible en AEMET en relación con el Índice Meteorológico de Riesgo de Incendio:

La AEMET pone a disposición de las comunidades autónomas información del Índice Meteorológico de Riesgo de Incendio forestal por tres vías:

1.- El fichero “El Tiempo. Incendios – AEMET. Gobierno de España.pdf” contiene un mapa con el Índice de Riesgo de Incendio Forestal para toda España.

2.- “Boletín autonómico” de elaboración diaria. Se difunde por correo electrónico a todos los servicios de protección civil y/o extinción de incendios de las comunidades autónomas y delegaciones/subdelegaciones del gobierno. Es una previsión para los siete días siguientes al de elaboración. Si se elabora el día 1 de un determinado mes, contendrá información para los días 2 a 8 de ese mes. Al tratarse de predicciones, serán más exactas para el día inmediatamente posterior y la mayor imprecisión la encontraremos en el séptimo día. En cualquier caso, es el modelo que en la actualidad cuenta la AEMET para dar cumplimiento a lo previsto en el artículo 48.bis de la Ley 43/2003, de Montes.

3.- “Predicción diaria municipal” que contiene información del Índice de Meteorológico de Riesgo de Incendio Forestal para cada uno de los municipios de la comunidad autónoma. Se difunde de igual manera que el “Boletín autonómico” por correo electrónico a todos los servicios de protección civil y/o de extinción de incendios de las comunidades autónomas y delegaciones/subdelegaciones del gobierno.

Tanto en el “Boletín autonómico” como en la “Predicción diaria municipal” se estiman unos niveles de riesgo máximo, medio y mínimo.  En relación con estos niveles es preciso aclarar:

  • El Índice Meteorológico de Riesgo de Incendios Forestales se divide en 5 clases: Bajo, Moderado, Alto, Muy Alto y Extremo.
  • Dependiendo del área que escojamos (“zonas o áreas”, en el caso de los Boletines autonómicos o términos municipales en el caso de la Predicción diaria municipal), se calcula el valor máximo, medio y mínimo del Riesgo Meteorológico de Incendio Forestal para cada punto de esa área. Es decir, son valores calculados promediando espacialmente para cada zona.
  • Los conceptos de “riesgo máximo, medio o mínimo” no tienen ninguna implicación temporal u horaria.
  • Respecto a la referencia temporal u horaria, hay que decir que los pronósticos se refieren siempre a las 12 horas UTC, con el fin de obtener el valor de máximo riesgo diario, lo que sucede en torno al mediodía, si bien su valor tiene validez desde varias horas antes hasta varias horas después de las 12 UTC.

La hora UTC es la hora oficial peninsular + 2 horas en horario de verano, y la hora oficial peninsular + 1 hora en horario de invierno.

  • En el entorno de las 12 horas UTC se alcanzará cada día el momento de mayor riesgo y para este momento se precisa el riesgo máximo, el riesgo medio y el riesgo mínimo.

En resumen, la AEMET calcula mediante métodos probabilísticos el riesgo para la situación más desfavorable (riesgo máximo), para la situación media o normal (riesgo medio) y para la situación más favorable (riesgo mínimo). Para cada una de estas situaciones calcula el índice de riesgo por zonas o áreas, con cinco niveles de índice de riesgo (Bajo, Moderado, Alto, Muy Alto y Extremo). En todo caso, la previsión se realiza diariamente a las 12 horas UTC, no existiendo mayor grado de concreción (no se actualizan los valores por franjas horarias).

Dejo para otro texto lo relativo al punto tercero que menciono al principio, con un resumen de la Ley 45/2007, de 13 de diciembre, para el desarrollo sostenible del medio rural.

Patrimonio cultural y Derecho. Cuestiones penales II

🏠 ≡ Medioambiente > Urbanismo y Patrimonio Histórico
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II JORNADA DE REFLEXIÓN SOBRE “PATRIMONIO CULTURAL Y DERECHO” VISTO POR LOS PROFESIONALES Y LA SOCIEDAD CIVIL

24 de octubre 2026, Teruel

Cuestiones de interés

SOBRE PATRIMONIO HISTÓRICO CATALOGADO Y NO CATALOGADO

Recordemos los artículos relacionados del Código Penal en esta materia, señalados en capítulo anterior:

Artículo 321

Los que derriben o alteren gravemente edificios singularmente protegidos por su interés histórico, artístico, cultural o monumental serán castigados con las penas de prisión de seis meses a tres años, multa de doce a veinticuatro meses y, en todo caso, inhabilitación especial para profesión u oficio por tiempo de uno a cinco años.

En cualquier caso, los Jueces o Tribunales, motivadamente, podrán ordenar, a cargo del autor del hecho, la reconstrucción o restauración de la obra, sin perjuicio de las indemnizaciones debidas a terceros de buena fe.

Artículo 322

1. La autoridad o funcionario público que, a sabiendas de su injusticia, haya informado favorablemente proyectos de derribo o alteración de edificios singularmente protegidos será castigado además de con la pena establecida en el artículo 404 de este Código con la de prisión de seis meses a dos años o la de multa de doce a veinticuatro meses.

2. Con las mismas penas se castigará a la autoridad o funcionario público que por sí mismo o como miembro de un organismo colegiado haya resuelto o votado a favor de su concesión a sabiendas de su injusticia.

Artículo 323

1. Será castigado con la pena de prisión de seis meses a tres años o multa de doce a veinticuatro meses el que cause daños en bienes de valor histórico, artístico, científico, cultural o monumental, o en yacimientos arqueológicos, terrestres o subacuáticos. Con la misma pena se castigarán los actos de expolio en estos últimos.

2. Si se hubieran causado daños de especial gravedad o que hubieran afectado a bienes cuyo valor histórico, artístico, científico, cultural o monumental fuera especialmente relevante, podrá imponerse la pena superior en grado a la señalada en el apartado anterior.

3. En todos estos casos, los jueces o tribunales podrán ordenar, a cargo del autor del daño, la adopción de medidas encaminadas a restaurar, en lo posible, el bien dañado.

Sobre el requisito de la declaración formal expresa de bien protegido o catalogado, que por lo tanto sería elemento normativo del tipo, y su carácter esencial o no:

En el delito del art. 321 CP, la integración del elemento “edificios singularmente protegidos” requiere que exista una previa declaración administrativa formal que otorgue protección al edificio de manera individualizada. Lo cual planteará problemas de interpretación con los llamados “Conjuntos Históricos”. No es necesario, sin embargo, que se trate de bienes declarados, exactamente, de interés cultural como tal categoría, extendiéndose también el objeto material del delito a otros edificios no declarados BIC, pero que cuenten en los catálogos municipales o en otras figuras un importante nivel de protección.

Por ello deben entenderse incluidos, entre otros, en el concepto de edificios singularmente protegidos:

  • Edificios declarados bienes de interés cultural (BIC) por un acto administrativo, ya sea del Estado o por la de las Comunidades Autónomas.
  • Los edificios afectados por un expediente de declaración de bien de interés cultural, ya que a estos se les dispensa, según el artículo 11.1 de la LPHE, el mismo régimen de protección que a los ya declarados, en tanto se lleva a cabo la tramitación del mencionado expediente.
  • Los edificios declarados bienes de interés cultural por la ley. La referencia del art. 9 de la LPHE a “esta ley” ha de relacionarse con lo que nos dice su Disposición Adicional segunda que se concreta en determinados decretos, de los que el 22 de abril de 1949 se refiere a los castillos y el 449/1973 protege los hórreos o cabazos antiguos de Galicia o Asturias. Igualmente, véase la legislación autonómica, como la de Aragón, sobre, por ejemplo, cuevas o abrigos rupestres, en artículo 65 de la Ley 3/1999, de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragonés, sobre Patrimonio Paleontológico y Arqueológico.
  • Los edificios que gocen del máximo nivel de protección en la normativa urbanística y de planeamiento.
  • En cualquier caso, la casuística demuestra la conveniencia, en ocasiones, de plantearse la protección, sin reconocimiento previo, de c ciertos edificios que, por sus características como bienes de patrimonio histórico, pueda exigir una mayor pena que la del artículo 323 C.P. y con remisión al artículo 321 C.P.

La integración del delito del art. 323 CP, contrariamente, no requiere una previa declaración de protección o catalogación del bien que constituye su objeto (SSTS 20-12-2019 y 19-6-2020), sin embargo, hay que disponer de una prueba pericial a fin de acreditar el valor histórico, artístico, científico, cultural o monumental, incluso en aquellos cuando lo dañado sean bienes muebles o partes de edificios catalogados (STS 15-11-2016).

Esto mismo es aplicable a otros delitos sobre bienes de interés cultural, de los que relacionamos como “tipos dispersos” en texto anterior, como el hurto agravado del art. 235.1º, el robo con fuerza agravado del art. 240.2, la estafa y apropiación indebida agravadas del art. 250.1.3º, la modalidad de apropiación indebida del art. 254 CP, la receptación agravada del art. 298.1 segundo párrafo, los delitos contra los bienes protegidos en caso de conflicto armado del art. 613 CP, y el delito de contrabando del art. 2.2.a) de la L.O. de Represión del Contrabando (aunque en este último caso se requiere que el bien pueda considerarse patrimonio histórico “español”). Los mismo cabe decir sobre la referencia a la materia de patrimonio histórico del artículo 319 del Código Penal, por lo que se desprende de la sentencia TS de 20/12/2022.

El art. 323.1 CP constituye pues y en cierta forma, un tipo penal de cierre o recogida respecto del delito del art. 321 CP, de tal manera que en caso de no concurrir alguno de los elementos de éste podría integrarse el primero, al existir homogeneidad.

Ello lo veremos en siguiente texto o capítulo sobre el concepto de expolio.

Recordar colateralmente, cuando se incoe sobre ello un procedimiento penal, que el archivo del procedimiento no supone, por ejemplo, la automática devolución de las piezas intervenidas, sino que deberán entregarse a quien aparezca como su legítimo titular, que será la Administración en los casos en que se trate de bienes de dominio público conforme a la Ley 16/1985, del Patrimonio Histórico Español.

Aplicación de las penas

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📑 CÓDIGO PENAL

LIBRO I. Disposiciones generales sobre los delitos, las personas responsables, las penas, medidas de seguridad y demás consecuencias de la infracción penal

TÍTULO III. De las penas [ 32 a 94 bis ]

CAPÍTULO I. De las penas, sus clases y efectos [ 32 a 60 ]

CAPÍTULO II. De la aplicación de las penas [ 61 a 79 ]

Sección 1.ª Reglas generales para la aplicación de las penas [ 61 a 72 ]

POR EL GRADO DE INTERVENCIÓN Y DE REALIZACIÓN [ 61 a 64 ]
POR LAS CIRCUNSTANCIAS MODIFICATIVAS DE LA RESPONSABILIDAD [ 65 a 68 ]
MAYOR DE 18 AÑOS Y MENOR DE 21 [ 69 ]
PENAS SUPERIOR E INFERIOR EN GRADO [ 70, 71 ]
APLICACIÓN DE LAS PENAS A LAS PERSONAS JURÍDICAS [ 66 bis ]
DEBER DE MOTIVACIÓN [ 72 ]

Sección 2.ª Reglas especiales para la aplicación de las penas [ 73 a 79 ]

CONCURSO REAL [ 73 ]
CONTINUIDAD DELICTIVA [ 74 ]
ORDEN DE CUMPLIMIENTO DE LAS PENAS [ 75 ]
TIEMPO MÁXIMO DE CUMPLIMIENTO [ 76, 78 ]
CONCURSOS IDEAL Y MEDIAL [ 77 ]
PRISIÓN PERMANENTE REVISABLE [ 78 bis ]
PENAS ACCESORIAS [ 79 ]

CAPÍTULO III. De las formas sustitutivas de la ejecución de las penas privativas de libertad y de la libertad condicional [ 80 a 94 bis ]