Más frecuente de lo que piensas: no uses el mismo PIN para todas las tarjetas bancarias y no lo lleves nunca apuntado junto a ellas. Pónselo difícil a los amigos de lo ajeno.

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Me llama la atención que todavía pueda haber personas que lleven apuntado el PIN de su tarjeta bancaria en la cartera junto a la misma. Pero las hay.

Como se adivina, esta práctica permite a cualquier amigo de lo ajeno que se haga con la cartera de la víctima, vaciarle cómodamente la cuenta bancaria en el cajero automático más próximo.

A las víctimas de este tipo de delitos, les pregunto por qué llevaban el PIN de la tarjeta bancaria anotado junto a la misma y la respuesta más frecuente es que no son capaces de recordarlo, bien por tener muchos PIN distintos correspondientes a muchas tarjetas, bien por deterioro de su memoria.

Hay varios consejos que dar al respecto: poseer, o al menos llevar consigo, el mínimo número de tarjetas posible, limitar los fondos a los que se puede acceder con cada tarjeta o utilizar sistemas altenativos a las tarjetas para el pago de bienes o servicios o uso de cajeros automáticos.

Pero me voy a centrar aquí en un sistema que permite cumplir dos reglas básicas en el uso seguro de tarjetas bancarias: no utilizar nunca el mismo PIN par varias tarjetas y no llevar jamás apuntado dicho código junto a la tarjeta.

El sistema consiste en elegir una regla mnemotécnica de recuerdo del PIN de cada tarjeta, basado en los números estampados en la misma.

Tomando como ejemplo la tarjeta de la imagen, podemos establecer como regla mnemotécnica personal, por ejemplo, sumar al segundo bloque de números “5 6 7 8”, “2, 4, 6 y 8”, respectivamente a cada dígito y, en caso de superar la decena, elegir el último número. Así, el PIN de esta tarjeta se formaría mediante las siguientes operaciones:

5 + 2 = 7

6 + 4 = 10

7 + 6 = 13

8 + 8 = 16

Y daría como PIN resultante: 7 0 3 6.

El sistema permite infinitas posibilidades y asegura llevar apuntado el número de cada tarjeta en ella misma, sin que resulte accesible a los amigos de lo ajeno.

Una vez elegido nuestro propio sistema mnemotécnico, bastará acudir a la entidad bancaria emisora de la tarjeta y modificar el PIN por el de nuestra elección.

Jorge-Oswaldo Cañadas Santamaría.