Mes: octubre 2017
Costas y otros efectos económicos del proceso civil
LIBRO I. De las disposiciones generales relativas a los juicios civiles [ 5 a 247 ]
↗️ TÍTULO VII. De la tasación de costas [ 241 a 246 ]
↗️ TÍTULO VIII. De la buena fe procesal [ 247 ]
LIBRO II. De los procesos declarativos [ 248 a 516 ]
TÍTULO I. De las disposiciones comunes a los procesos declarativos [ 248 a 398 ]
↗️ CAPÍTULO VIII. De la condena en costas [ 394 a 398 ]
Ejecución del decreto aprobatorio de las operaciones divisorias
Heterogeneidad entre el hurto y la estafa
Según la sentencia del Tribunal Supremo de 9-10-1993 homogéneo es aquello que pertenece al mismo género, que es poseedor de iguales características, esto es, lo que es de igual naturaleza o condición.
A los efectos que aquí interesan, será delito homogéneo aquella infracción que tenga la misma estructura objetiva que otra y en la que se exija el mismo propósito o ánimo desde una perspectiva penal.
Entre el delito objeto de acusación -estafa- y el que incorpora la sentencia -hurto- no se da homogeneidad.
La diferencia del hurto con la estafa radica en que en la estafa el nacimiento de la posesión va precedido, desde el primer momento por una conducta engañosa, que es el origen o causa de esta constitución, mientras que en el hurto hay una pura sustracción, sin engaño. La desposesión del bien mueble se produce en la estafa a través de la astucia, de una puesta en escena, en el hurto, en todo caso carece el autor de título legítimo, ni real ni aparente. El actuar del hurtador es directo, sin maniobras engañosa, sin artificios o engaños, que son en cambio característicos esenciales del estafador.
Si quien se ha defendido de una estafa, se encuentra después, por sorpresa, con que se le condena por hurto habrá sufrido indefensión.
Extensión de las garantías legales de las cantidades anticipadas para adquisición de viviendas
Extinción de la pensión compensatoria por vida marital de la persona acreedora
De bondad y de manipulación

Cuando se argumenta con bondad, nadie puede estar en desacuerdo con el discurso.
Concordia, diálogo, banderas blancas y palomas de la paz son expresiones y símbolos que todos abrazamos y yo el primero.
Pero no nos engañemos.
La llamada al diálogo que hace un par de días empezó a propagarse como medio para resolver el problema catalán es demagogia y mentira al servicio de una intención política, por más que muchos de sus seguidores actúen de buena fe y sin reparar en ello.
Ahora que los golpistas se enfrentan al borde del precipicio, parte de una de las dos Españas de Machado es incapaz de cerrar filas con ella misma y con la otra, con tal de que el gobierno de la Nación no aparezca como vencedor en el restablecimiento del Estado de Derecho.
En oportuna connivencia con los movimientos antisistema y los partidos políticos en los que han cristalizado, algunos se envuelven en la bandera de la paz y el diálogo, no con la idea de practicarlos, sino con la de debilitar al gobierno con el que no comparten ideología.
El llamado problema catalán es el fondo del asunto. Y cuando toque abordarlo, sin duda, más diálogo, más negociación y más lo que haga falta.
Pero a día de hoy estamos inmersos en un golpe de Estado. En una violación de la Constitución y la Ley como medio para seguir imponiendo el supremacismo y el odio, callando y arrinconando al vecino hasta echarlo de su propio pueblo. Apartheid, adoctrinamiento e instrumentalización de niños, propagación del miedo, matonismo y asfixia personal y social del que piensa distinto.
En tal estado de cosas, no cabe diálogo distinto al que se entabla ante un tribunal de justicia. El resto es buenismo, tan bien intencionado como inútil y peligroso.
✍️ Jorge-Oswaldo Cañadas Santamaría.
Elementos del delito continuado de amenazas
La desobediencia a los pronunciamientos ejecutivos del Tribunal Constitucional
Representación y voto en las comunidades de propietarios
Último momento procesal hábil para controlar la abusividad del contrato en la ejecución hipotecaria
De silencios y equidistancias

Hoy quiero traer a colación el espíritu de Ermua, alumbrado por el pueblo vasco tras el infame asesinato de uno de sus hijos, Miguel-Ángel Blanco Garrido, hace ya 20 años.
Y lo hago porque en la situación actual de golpe de Estado contra la Constitución de 1978, los silencios y equidistancias pueden acarrear un alto precio.
Ese movimiento cívico espontáneo, que sacó a las calles de Euskadi a la inmensa mayoría de sus gentes y arrastró con ellos a millones de españoles, fue el punto de inflexión que consolidó la senda hacia la derrota del terrorismo etarra y la normalización de la vida en uno de los más bellos pueblos de nuestro país.
Hoy necesitamos la recuperación del seny catalán. Porque no es posible que una minoría mentirosa, manipuladora, supremacista y dictadora secuestre a la mayoría de un pueblo y le arruine la vida para siempre.
Lo de menos podría ser incluso si Cataluña sigue o no formando parte de España. Lo de más es la violación de la Ley, el apartheid, el adoctrinamiento e instrumentalización de niños, la propagación del miedo, el matonismo y la asfixia personal y social del que piensa distinto.
La llamada Cataluña silenciosa tiene que salir a la calle y romper amarras con 40 años de opresión nacionalista. El resto del pueblo español tenemos la obligación de acompañarla.
Que se oiga la voz de la mayoría. No caben silencios ni equidistancias.
✍️ Jorge-Oswaldo Cañadas Santamaría.
Protección de datos y cesión de los del inquilino a la comunidad de propietarios
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Drogadicción y anomalía psíquica: posible concurrencia
Golpe de Estado
Viví el primer golpe de Estado a la Constitución de 1978 a punto de cumplir 14 años.

Con esa edad y en ese tiempo, éramos bastante conscientes del mundo que nos rodeaba, de los acontecimientos que marcaban la historia y de su trascendencia, a diferencia de lo que sucede con quienes hoy tienen esa misma edad.

Ahora, con 50 años vivo el segundo golpe de Estado contra la Constitución de 1978. Desde luego, afición no nos falta.
Debo confesar que desde la experiencia vital que proporciona el paso del tiempo, este golpe me preocupa más.
Estoy seguro de que se va a sofocar la revuelta y de que sus autores serán enjuiciados. Además, no quiero ni imaginarme un escenario distinto. De lo que no estoy tan seguro es de que el Estado Español sea capaz de poner punto y final al proceso y no sólo un punto y seguido que simplemente posponga el conflicto.
Me sorprende que ningún partido político proponga abiertamente la recentralización política y administrativa de España. Tengo para mí que dicha propuesta, si viniera de la mano de una formación política alejada del radicalismo y capaz de gestionar el día a día de la Nación y sus ciudadanos, no estaría tan lejana de obtener en las urnas el necesario respaldo para poder hacerlo.
En mi opinión, las autonomías han rendido cierto servicio a la vertebración de España, pero que en ningún caso compensa su conformación como plataformas de poder centrífugo y desmembrador de una cohesión y unidad imprescindibles para la consecución de un objetivo claro de progreso en todos los ámbitos fundamentales de la convivencia y enfocado a la mejora de la calidad de vida individual de los ciudadanos.
La responsabilidad de tal despropósito organizativo del Estado no es exclusivamente periférica, sino también central, por la alimentación de las maquinarias políticas que parecían autonomistas y realmente eran y son separatistas, por parte de los grandes partidos estatales, que se han alternado en el poder durante 40 años, incapaces de acordar los mínimos fundamentos de nuestra convivencia en asuntos como la educación, la sanidad o la justicia, anclados en el odio tradicional de las dos Españas, responsables de dar sin medida a unos pocos en detrimento de la mayoría.
La reflexión da para mucho más, puesto que bajo la punta del iceberg se ocultan problemas de gran calado como la pérdida de valores humanos básicos, el egocentrismo y la insolidaridad, la precarización intelectual y cultural de grandes masas de población para su mejor instrumentalización política y otras muchas.
El golpe de Estado de 1981 se saldó con la condena penal de sus autores. El de 2017 necesita de recetas adicionales. Veremos si se ponen sobre la mesa, sin complejos y con honradez intelectual y si los españoles concordamos en seguirlas. Tengo serias dudas respecto a ambas cuestiones, pero no me resigno a pensar que el mal sea irreversible.
✍️ Jorge-Oswaldo Cañadas Santamaría.
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🗓️ 19-4-2017

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