Labordeta

Blog Es Justo

Iniciaba la década de los 90 preparando mis oposiciones a juez y lo hacía estudiando por las mañanas en casa de mi tía Carmen. Así me obligaba a pedalear o caminar un rato, dependiendo de como saliera el día en mi ventosa Zaragoza, aprovechando para desentumecerme un poco.

El caso es que mi tía había estudiado en el colegio de Santo Tomás de Aquino, dirigido por Don Miguel Labordeta, trabando amistad con sus hijos y, entre ellos, con José-Antonio.

Un mediodía, al marchar para casa, mi tía bajó conmigo a la calle. No recuerdo dónde iba ella, pero el caso es que salimos juntos de aquel portal de la calle Conde de Aranda y nos encontramos con José-Antonio Labordeta.

Ambos se saludaron y mi tía me lo presentó, explicándole que era su sobrino y que estaba por las mañanas en su casa preparando oposiciones. Me preguntó a qué opositaba y le dije que a juez. Inmediatamente me contestó: “bueno, por lo menos no es a notario”.

El caso es que yo ya lo conocía de años antes, cuando como voluntario de la Cruz Roja acudí a prestar servicio a muchos de sus conciertos, siendo normal que saliera a saludarnos a los que nos encontrábamos más cerca del escenario.

Ese era Labordeta. Directo, sincero y cercano. Aragonés. Zaragolense y turolgozano.

Es una pena que el sectarismo que se ha ido apoderando de la política con el paso de los años, especialmente desde que se entiende como profesión y no como servicio, pretenda empañar toda una trayectoria vital de docencia y música, so pretexto de la defensa de unas ideas en la arena política, por mucho que disten de las propias.

Yo me sigo emocionando con su forma de cantar cómo somos en esta tierra. Y no quería dejar pasar este sexto aniversario de su partida sin contarlo.

Jorge-Oswaldo Cañadas Santamaría