
Al fastidio que supone ir a trabajar con muletas por un esguince de tobillo, se ha unido hoy cierta melancolía al ver el despacho vacío.
Y es que estos dos últimos meses y medio he tenido el honor de compartirlo con un compañero al que he tutelado una parte de sus prácticas como juez.
Aspectos profesionales aparte, ha sido muy reconfortante volver a convivir a diario con la ilusión, las ganas de trabajar, el espíritu de servicio al ciudadano y la conciencia de la responsabilidad que conlleva el oficio.
No llevo mucho en la carrera judicial, apenas 4 años. Pero llevo trabajando en la justicia algo más de 22. Y en ese tiempo he visto muchas cosas. Lamentablemente, las más infrecuentes son las cualidades que acabo de describir en mi compañero Diego. Atesóralas, vale la pena conservarlas.
Buena suerte y aquí me tienes para lo que necesites.
✍️ Jorge-Oswaldo Cañadas Santamaría.

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