La justicia, en las nubes

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En ocasiones, de chaval, volvía súbitamente a la realidad con el bufido de algún profesor que me bajaba de las nubes.

Lo digo porque hace un par de semanas que se puso en marcha en Teruel la presentación informática de escritos como parte del proceso para la consecución de un expediente judicial electrónico.

Sinceramente, y lo saben bien quienes me conocen, me gustaría que se me contara entre los partidarios incondicionales de la idea.

Lo malo es que la iniciativa llega tarde y mal.

Lo que funciona en el resto de la sociedad no es ya el soporte digital, que las empresas y muchos particulares usan de forma normal hace aproximadamente una década, sino la computación en la nube que permite el acceso a dicho soporte de forma deslocalizada y multiusuario, como por ejemplo sucede con la banca electrónica.

Además, la incorporación del material documental al manifiestamente mejorable programa de gestión de los Juzgados, impide acceder al mismo no ya desde fuera de las sedes judiciales, sino desde las propias salas de vistas del palacio de justicia. De los fiscales, abogados, procuradores, forenses o ciudadanos concernidos en cada expediente, ni hablamos.

De manera que, por mucho que uno sea un entusiasta de las nuevas tecnologías, lo único que hemos conseguido en este preciso momento es que los documentos que componían cada procedimiento y nos eran aportados por las partes, ahora los tengamos que imprimir a costa del contribuyente para poder tenerlos disponibles en los juicios, preguntar por ellos a los intervinientes y desplazarlos luego a casa para dictar las sentencias. Naturalmente a una cara y en blanco y negro.

Vaya, que el expediente electrónico, o es cloud, o no es expediente electrónico, nos pongamos como nos pongamos.

En fin, por lo que respecta a las nuevas tecnologías, no vislumbramos la nube, porque seguimos en ella.

✍️ Jorge-Oswaldo Cañadas Santamaría.

Champions juez

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La mayor parte de la semana pasada la pasé en El Escorial (Madrid) formándome en un curso de aplicación judicial del Derecho Comunitario Europeo.

Evidentemente, el fruto principal obtenido de la actividad ha sido el aprendizaje de la materia impartida.

Pero otro, desde luego no menor, ha sido coincidir con compañeros de distintas procedencias y dedicaciones profesionales.

No son pocos sobre los que pesa una carga de trabajo auténticamente insoportable. Y aun así, no pierden las ganas de estudiar y formarse, invirtiendo un tiempo que luego tendrán que devolver duplicado a sus tribunales, con recorte de su propia vida personal.

He tenido la ocasión de compartir estancia con alguno de los mayores expertos en la materia, a nivel nacional e incluso europeo. Su sencillez y su generosidad al compartir con todos el fruto de su esfuerzo y su trabajo, han sido tan deslumbrantes como alentadoras.

Vuelvo con la sensación de haber concentrado una semana con las auténticas estrellas de la champions juez.

✍️ Jorge-Oswaldo Cañadas Santamaría.